
Qué gusto, qué lujo, qué libertad bajo el sol dorado, piecicitos en libertad, recoger mariscos en la playa, actividad accesible y placentaria para todos. Otro recuerdo estival maravilloso, mientras haremos acopio de un botín delicioso, rápida y sabrosamente cocinado para deleitar a familia y amigos. En lasañas marinas, por ejemplo, cociendo al dente las láminas con mucho agua y su chorrito de aceite de oliva, mientras preparamos el relleno: Hervir los mariscos, recoger su carne, mezclarla con unas gotitas de limón, nata espesa, una clara de huevo, curry o azafrán o hierbas aromáticas, salpimentar a gusto, disponer una capa de lasañas en un plato rectangular, otra de la mezcla y así hasta extinción de los productos. Cubrir de queso emental, hornear suavemente y servir enseguida.
Otra opción veloz será freír dos cucharadas de mantequilla fina con dos cebollas picadas finamente, 1 cucharita de coriandre machacado, tomillo y laurel desmenuzados. Añadir 1 vasito de buen vino blanco, bastante nata espesa, 1 kilo de mejillones, coquetas u otras conchas de su elección o cosecha, mezclar delicadamente y cocer a fuego rápido. Cuando se abren, están listas. Servir con patatas fritas, los niños adoran esa receta. Añadir nata es opcional.

buena idea cambia de las trdicionales lasañas con salsa boloñesa
da ganas lo cocinaré