¿Qué papear frente a un paisaje así, abducidos por la brisa marina, el relax estival y la familia con colmillo goteando?
Lo solucionará un menú rápido, vitaminado y sabroso. Empezaremos un salteado de vieiras, de débil aporte calórico (menos de 90 por cien gramos) y furtiva cocción con perejil, aceite y ajito.
Crudo, finamente cortado en carpaccio rociado con limón fresco, ese molusco resulta gratamente sorprendente y más degustado como tártaro, marinado en aceite de oliva, agrumas diversos, finas hierbas, daditos de tomates y pepinos.
Servir en copitas muy frescas, rodeado de ensalada trocadero y algunas gambas.
Seguiremos con un sorbete de queso de cabra, 10’ de preparación y ninguna cocción.
Depositar el queso desprovisto de su corteza amarga con un poco de nata espesa en un mixer, mezclar a fondo, salpimentar a gusto (hierbas, pimienta del molino) y poner en el congelador unos 30’.
En unos cuencos coloreados, componer un lecho de ensaladas variadas, roble, trocadero, endivias, lonchas de tomate muy firmes y rojas, añadir encima grandes bolitas del queso helado, carne de perdiz en escabeche o magrets de pato en conserva, aliñar con aceite de oliva, salar con prudencia y vaporizar vinagre de Modena.
La nota alegre la puede constituir un surtido de mermeladas de cerezas negras, miel líquida, coulis de frambuesa y confitura de tomates verdes.
Esa receta, muy nutritiva, se acompaña de tostas
de pan de campaña tibio y es siempre un éxito. Color del vino: rosado o blanco, siempre muy afrutado.
Postre: ensaladas de frutas, todas las compotas, sandía a granel. Buen gastroapetito y mejor dolce farniente!

un tártaro muy elegante
eso del helado caprino es muy curioso tambien los hay de aceite de oliva