Seguimos con nuestros afanes de comer ligero y desde luego, uno de los manjares más idóneos es la Beta vulgaris var. cicla o acelga. Verde, que te quiero verde, debió de pensar su creador mediterráneo antes de verla ingresar el Capitulario De Villis, fiera ordenanza real del siglo VIII reglamentando estrictamente los cultivos de los huertos de un ducho jardinero, Carlomagno.
El Emperador himself vigiló cosa, elecciones y tecnicismos, reformando así agricultura y administración medievales de sus feudos, que corrían de Iberia a Deutschland, pasando por esa Francie (sic), puro caos en dicho apartado. Contradecir su ecológico diktat costó lo suyo (destierro, cárcel, multas millonarias) a los villici díscolos (gobernadores de sus villi o villa). Con esos implacables mimbres impuso cien cultivos de árboles, plantas y hortalizas, destacando la nervuda acelga, que tanto apreciaba por sus potentes propiedades diuréticas.
Esa sanísima hortaliza es pariente de la espinaca, otra Chenopodiaceae subfamilia de las Amaranthaceae, genero que abarca unos 2400 especies. Se cocina tal favorita de Popeye, la creen insípida y es falso, dígale a los Nizardos llamados “caga blea” (sin necesidad de traducción), por echarla por doquier en sus ollas. Esos lares inventaron un postre sublime, la tourta de bléa, perfecto exponente de la exquisita versatilidad de nuestra heroína, sobreviviendo gustosamente entre manzanas reinette, piñones, queso, anís, aguardiente, pasas, azúcar moreno, sal y pimienta.
Cien maravillosos gramos de acelgas apenas surten 20kcal y cero colesterol, un derroche de fibras, potasio, hierro, yodo, sales minerales y magnesio. Sobresaliente en beta-caroteno, ácido fólico, vitamina A (esencial para huesos, piel, mucosas, defensas), reduce peso, depura sangre e hígado, aparte de cocinarse de mil maneras, hojas y pencas confundidas, cruda, hervida, guisada, rellenada, azucarada, rebozada, rehogada, en amor y compañía de carne, demás hortalizas, mariscos y pescados. Y bravo bravísimo, lo todo, a un precio módico.
Los italianos son devotos de esa generosa planta, que nuestro Blogapetito propone hoy en versión marina y gratinada para 4 convites. En una sartén y aceite de oliva rehogar (30’) 1 cebolla en lonchas, 700gr de hojas de acelga lavadas y cortadas, un vaso de caldo de pollo, escurrir y disponer en un plato para hornear, de barro mejor. Cubrir con unos filetes del pescado elegido, nata mezclada con un poco de mostaza, salpimentar con prudencia, repartir queso emental o gruyère, gratinar (30’) et voilà!
Consejos: la frágil acelga debe consumirse muy rápidamente, conservarla al fresco entre paños húmedos sin aplastarla, dos día como máximo. Tomada en decocciones, alivia de inflamaciones vesiculares y pesadas hemorroides.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
buena idea
excelente idea para una comida rápida entre amigos
Fine idea and recipe.