Horror, sabor y color en honor de Halloween

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Así era la creencia. Halloween es una antiquísima fiesta celtica basada en los ritmos estacionales. En efecto, en la mitad norte terrestre, la despedida del verano marca la desaparición de muchos vegetales, la llegada del invierno y de las frías tinieblas venidas del inquietante Más Allá. Por tanto, con el alejamiento solar, los Celtas (Irlandeses, Bretones y Escoceses) despedían el año entre el 20 y el 31 de octubre, con un festival dedicado al divino de la Muerte, Samhaim, que aprovechaba para reunir a los difuntos anuales y desvelarles su destino venidero: paraíso, posible reencarnación o infierno. clip_image004.jpg Esa noche temible, la del 31 de octubre, la deidad abría una puerta tridimensional entre cielos y mundo. Antes del veredicto... final, las ánimas podían visitar por última vez a la parentela terráquea, que les esperaba temerosa, en los caminos con linternas ecológicas (nabos vaciados e iluminados por una vela) para guiarles hasta sus casas repletas de manjares, bebidas y dulces especiales, los “soul cakes” (“postres de las almas”). Por algunas horas, ese tiempo “flotaba” fuera de la realidad, mientras los muertos vivientes, en un lento goteo, regresaban entre los todavía vivos atemorizados. Además, parece que duendes antipáticos, brujas mudadas a gatos negros, vampiros trash y fantasmas malignos se citaban gustosamente por esos lares esa dichosa noche, para robar los cuerpos de los vivos y ocupar sus aposentos. Por tanto, las poblaciones, igualmente disfrazadas de monstruos horrendos para confundirles, bailaban ruidosamente alrededor de hogueras sagradas con los druidas, hasta la mañana siguiente. Después, el nuevo día reconducía muertos atiborrados de comida y espíritus burlones al Reino de las Tinieblas. De ahí la expresión “Trampa o treta” (“Treat or trick”), es decir: regálame golosinas o maldigo tu casa. La invasión romana y sus deidades cambiarían ese credo, excepto en una isla, Hibernia (Irlanda), que nunca llegaron a colonizar. Así, el preservado All Hallow Even (víspera de la Fiesta de Todos los Muertos), evolucionó al universal Halloween en EEUU cuando la masiva emigración irlandesa de 1846. Ahí, dos hadas modernas, Publicidad y Marketing, se encargaron de reimplantar la fiesta en Europa y hasta nuestras casas. clip_image007.jpgLa autora de ese artículo, creyendo que no estamos solos en el cosmos, propone por sí acaso un menú monocolor, horriblemente bueno, para apaciguar a los púcas (espíritus) y demás diablitos hambrientos. Pon cara de niña del exorcista, date un repaso a la tapa del ataúd y atrévete con recetas mutantes en tu cocina satánica. Todos se lo pasarán de miedo, especialmente los niños, es su fiesta antes de la Navidad! Sepa que la legumbre estrella es la oronda calabaza, que reemplazó al escaso nabo en EEUU. También sus generosas redondeces y cálido color se eligieron antaño, como contrapunto a la hirsuta, anoréxica y negra bruja. Es que todo tiene su explicación ... La pesadilla de beta-carotena y vitamina C puede comenzar, ketchup en ristre y adornarse con: Ante todo, mucho color y luz por todas partes: multitud de velas naranjas (si al encenderlas, destaca una llama azul, estás de suerte: un espíritu se invitó a tu fiesta). Algunas negras para rechazar los espíritus negativos. Servilletas: las hay con motivos de Halloween, en tiendas especializadas. Sino, de naclip_image010.jpgranja o rojo brutales. Mantel: blanco, negro, en contraste con cestas de frutas y legumbres (naranjas, pequeñas zanahorias con su tallo verde, tomates, calabazas). Disfraces: a tu gusto, negro de solemnidad o blanco fantasmal (sacrifica unas viejas sábanas). Si tu presupuesto no lo permite, todos en pijamas, con cintas de ajo al cuello y raso fúnebre ciñendo la frente. Maquillaje: gótico. Mucho negro, blanco mortal y venas de carmín violáceo. Música: de órgano y fúnebre, misas de réquiem bienvenidas. Cabellos: inaugura la semana sin peinar, con cabellos pura sangre, mediante mechones hirsutos berenjenas o rojizos. Gel fijador a tope. Uñas: elige un esmalte negro, pega unos gatitos, lunitas blancas, estrellitas hechas con papel. MENÚ MONOCOLOR Barra libre de hemoglobina, de preferencia en vasos transparentes Para los niños: zumos de tomate, de arándanos o fresas, milkshake o yogures de fresa con trozos de frambuesa, gaseosa mezclada con jarabe de granadina, crema de mora sin alcohol (Rives). Para adultos, cócteles crujientes: Bloody Mary, Martini rojo, Porto, Lambrusco rosado, Kir (vino blanco o cava mclip_image012.jpguy frescos mezclados con licor de crema de moras, una delicia). TAPAS TERRORÍFICAS Uñitas de brujas: Recoger las pepitas de la calabaza, tostarlas en el horno, salarlas y presentarlas tibias. Ojos draculinos. Cortar por la mitad unos huevos duros. Retirar la yema y mezclarla con ketchup. Rellenar los huecos, picar en la superficie media aceituna negra sin hueso, decorar el plato con tomates cherry ligeramente pinchadas para simular suero sangrante. HORROR SIN LÍMITE Manos de momias. La víspera, mezclar agua con bastante jarabe de granadina. Rellenar unos guantes de plástico, anudarlos cuidadosamente (o graparlos) y ponerlos rectos en el congelador. En el momento de servir, retirar con prudencia grapas y protección de plástico, enrollar ciertas falanges con vendas o tiritas, depositar sobre un plato bien frío y decorar con generosas manchas de ketchup. Fritas Halloweenianas. Recoger la carnclip_image013.jpge de la calabaza, cortarla en cubitos, hervirles 5mn en agua caliente, escurrirles a fondo, freírles en aceite caliente como patatas. Sacar y sazonar con azúcar moreno. Los niños adoran esa receta. Otra posibilidad: salarles y presentar con una salsa rosa. Crema de calabaza con sus delicados coágulos Ingredientes para cuatro personas 900 g de calabaza 2 zanahorias 2 patatas 50 g de mantequilla fina ¼ de litro de agua 1 taza de leche (desnatada o no) o 75 ml de crema sal, pimienta o nuez moscada, 1 hoja de laurel algunos granos de pimienta rosa Efecto sorpresa: comprar una gran calabaza, limpiar toda su superficie, cortar la tapa, recoger su carne para cocinarla. Usa r la calabaza vaciada como sopera. En sopera clásica: con un cuchillo bien afilado, recoger la carne de la cabalaza, cortarla en cubitos. Proceder del mismo modo con las zanahorias y las patatas. En una marmita alta, poner la mantequilla a fundir, añadir las legumbres y rehogarlas. Cubrir con agua, añadir el laurel, dejar cocer sin hervir, hasta que sean blanditas. Introducir la batidora, reducir hasta que no quede ningún trozo de legumbre, pasar por el chino si necesario, añadir nata o leche hasta obtención de una crema homogénea. Sazonar a gusto. Servir tibio, añadiendo al último momento unos granitos de pimienta rosa, que simularán los coágulos.  O: gazpacho de toda la vida. Pan. De tomate. Existe en ciertos establecimientos especializados. Feliz Halloween a todos!

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9 comentarios

Es muy interesante conocer la verdadera raíz de las tradiciones. Nunca hubiera dicho que Halloween había tenido su origen en Gran Bretaña, aunque no debería sorprenderme. Es curioso cómo se va adaptando la antigua tradición mística a la moda del marketing y la publicidad actual. Lo malo es que se pierde el espíritu de la tradición y no se siente de la misma manera que hace unos siglos. Es una pena, pero por lo menos se mantienen las costumbres ancestrales.

Parece que cuando algo les gusta a los norteamericanos, lo sacan de su “cuna” y se lo llevan a crecer a su tierra. Lo educan a sus modos americanos y luego lo devuelven completamente mutado a su lugar de origen. Me resulta cuanto menos curioso cómo logran hacernos creer que en realidad, el origen de la mayor parte de las tradiciones que aún se mantienen y se siguen celebrando parece proceder de allí cuando en realidad siempre fue europeo. Lo malo de esta situación es que logra socavar el autoestima de los europeos y también del resto de ciudadanos del mundo, porque nos hace creer que dependemos de sus valores y tradiciones y que de ellos derivan nuestros usos y modos. Deberíamos valorar más nuestras culturas propias.

Las ideas para la noche de Halloween que propones en el artículo me han ayudado mucho para preparar una fiesta para mi hija. No sabía muy bien qué hacer ni por dónde empezar, y gracias a lo que propones voy a organizar una noche muy divertida. Muchas gracias por dar esos consejos tan originales.

Virginia, tienes razón, ahora parece que si no es “made in USA” no vale o por lo menos no se tiene en cuenta. Estamos reemplazando, no sólo en Europa, sino en Latinoamérica y Asia, nuestras costumbres más arraigadas por las formas de vida norteamericanas. Lo que hay que hacer es valorar lo de los demás países sin dejar de lado lo autóctono. Así se logrará ser tolerante y valorar lo propio.

Es el segundo año que mi pequeño Juanjo celebra Halloween. Ahora que está un poco más mayor que la última vez creo que lo disfrutará más, aunque no pueda comer dulces por ser tan chiquitín. Sin embargo, como dice Carlota, las ideas que se proponen en el artículo son muy originales, así que ficharé algunas para cuando mi niño sea más mayor y lo pueda disfrutar más. Aunque sea una moda, creo que las fiestas de disfraces son muy divertidas para los niños y así disfrutan de estas fiestas.

La mitología es una parte muy importante de la historia de las civilizaciones, sólo hay que fijarse en cómo una fiesta céltica de hace siglos sigue repercutiendo en nuestra vida actual. Lo malo es que, como bien dice Concha, el valor místico se pierde con el paso del tiempo, haciendo que sólo se vea el lado comercial de las fiestas. Creo que no me equivoco si digo que ocurre lo mismo con la Navidad.

¿No hay leyendas sobre la Noche de Todos los Santos también en otros países? Creo recordar que lo estudié de pequeña (aunque desde entonces ha llovido mucho…) que es una fiesta compartida en todos los continentes pero con distintos matices. Supongo que las fiestas más importantes y las creencias más fuertes, aunque con diferencias, se comparten por mucha gente independientemente de su cultura y su país. Es bonito ver que un pensamiento compartido nos une más a todas las personas.

Jaime, es verdad, la Navidad no es lo que era cuando yo era pequeña. Antes sólo había dos tipos de turrones y lo que se respiraba era alegría y felicidad. Ahora es compras compulsivas y deseo de gastar más y más. Es muy triste. Creo que ocurre igual con Halloween, sólo se promociona para vender disfraces.

A mí siempre me ha gustado esta fiesta. Cuando veía de pequeña en las pelis a gente celebrar esas fiestas de disfraces y los niños con tantos caramelos, me daba una envidia…ahora me alegro por mis hijos, por lo menos ellos pueden disfrutar, y yo también disfruto como una enana comprándoles los disfraces.

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