Seguro
que alguna vez has sentido envidia al ver a tus hijos o sobrinos coloreando dibujos, absortos en su mundo de fantasía. Pero los mayores también podemos "jugar a pintar" con una versión adulta de esos libros infantiles con dibujos para rellenar.
Me refiero a los libros que representan mandalas, una palabra sánscrita que significa "círculo" y que define a esos preciosos dibujos circulares repletos de formas geométricas coloridas que podemos ver en los templos budistas o hinduistas, culturas que los utilizan como símbolos religiosos o de apoyo en la meditación.
Y es que los mandalas están considerados como centros energéticos de equilibrio y purificación.
Contemplarlos resulta relajante, pero dibujarlos también tiene propiedades sanadoras: calma la mente, deshace tensiones internas, aumenta la creatividad, la intuición y la paciencia, ayuda a desconectar de las preocupaciones e incluso equilibra los hemisferios cerebrales, ya que las figuras geométricas son captadas por el lado lógico y los colores por el lado creativo.
Si te animas a dibujar tus propios mandalas o a colorear los que vienen en los libros (los encontrarás en las grandes superficies), ten en cuenta estas claves:
-Un mandala tiene tres partes: el punto central, la irradiación de ese punto y el límite circular exterior. Para exteriorizar tus emociones, colorea de dentro afuera. Si quieres encontrar tu centro, de fuera adentro.
-Utiliza distintos colores y tipos de pinturas (lápices, rotuladores, ceras, plastidecores)... Esto te conectará con tu niña interior.
-El círculo representa lo absoluto. El cuadrado, el equilibrio. El triángulo, la transformación. La cruz es el símbolo de las decisiones. La espiral, las energías curativas. El corazón simboliza la unión. Las estrellas son la libertad.
-El color blanco es pureza e iluminación. El negro la muerte, la ignorancia. Gris, neutralidad y renovación. Verde, crecimiento y esperanza. Azul, tranquilidad y satisfacción. Rojo, pasión y sexualidad. Amarillo es el color del sol y la alegría.
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