¿Es noticia reseñable que un héroe del deporte olímpico sea desposeído por juego sucio de sus medallas? Pues si nos fijamos en el caso reciente de la atleta Marion Jones (cinco medallas, tres de oro y dos de bronce, en las Olimpiadas de Sydney 2000) habría que decir que es sólo la rutina del doping, que la lista ya es demasiado extensa para que tengamos que escandalizarnos una vez más, más allá del morbo de ver al atleta en cuestión regando con sus lágrimas al personal en una declaración pública made in Usa tv. Casos como el de Marian le sirven al COI (Comité Olímpico Internacional) para poner en marcha su maquinaria de propaganda, “sancionando de modo ejemplar” a la mujer más rápida del mundo en correr los 100 m lisos… con tetrahidrogestinona en sangre –sustancia prohibida de efectos milagrosos sobre la musculatura–, y a las autoridades sanitarias para vendernos la moto (literal) de que la justicia va a actuar con celeridad: la atleta de color puede ingresar en prisión a finales de enero si se demuestra que mintió a la las autoridades federales que investigan el “Caso Balco”, nombre del laboratorio californiano que distribuía, por aquellas fechas, todo un muestrario de polvitos para volar. Esta es su pública confesión:
Por cierto, ¿hacia dónde dirigían su mirada los jueces de aquellas espídicas olimpiadas? Si no hay más que fijarse en el físico espectacular que lucía Marion el día de autos para darse cuenta de que la chica se había pasado varios estadios con la dosis de anabolizantes: su cuerpo es el de una extraterrestre recién llegada del Olimpo farmacéutico si lo comparamos con los del resto de compañeras, especialmente con el de la atleta griega Ekaterine Thanou, que corre por la calle 4 y que obtuvo finalmente una medalla de plata.
Digo con los del resto de compañeras porque parece que el presidente del COI, Jacques Rogge, ya no sabe qué hacer con las medallas “vacantes” ante la sospecha de que en aquella acelerada carrera el "juego sucio" no era cosa de una sola atleta. A Ekaterine, que tampoco luce una mala musculatura si la aislamos en su calle , es al parecer una profesional consumada en eludir controles antidoping y la están investigando por su posible inclusión en la lista negra de Balco. Lo que no nos cuenta Mr. Rogge es si estos casos “aislados” son "tan aislados" como pretende o si, por el contrario, deberíamos empezar a plantearnos seriamente el pasado y el presente -no tanto el futuro, que el mundo de las drogas avanza que es una barbaridad– del atletismo como el escenario de una pandemia universal asistida digna de ser analizada por el Dr. House, especialista en la disciplina de superación asistida como pocos. Si se confirma que casi todas/os corrían (¿siguen corriendo?) dopadas/os y no nos vamos a enterar más que por casualidad a raíz de una denuncia furtiva siete años después de la obtención de la medalla, ¿por qué preocuparse por la generalización del juego sucio en el deporte olímpico? Si por no haber en este mundo de jugadores de ventaja, ya no hay carreras limpias ni en la sabana africana. Vea, vea como corren algunos listos, Mr House, perdón, quería decir Mr. Rogge…







HELLO!
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México
¿Y qué ha tomado este listo último? Yo también quieroooo