El suelo está enladrillado,
¿quién lo desenladrillará?
El desenladrillador que lo desenladrille,
buen desenladrillador será.
(coplilla popular)
¿quién lo desenladrillará?
El desenladrillador que lo desenladrille,
buen desenladrillador será.
(coplilla popular)
Me cuenta un pajarito que ha comprado uno de los 2.000 pisos que la inmobiliaria de Francisco Hernando, popularmente conocido como Paco "El Pocero", tiene listos para la entrega inmediata que la macro-fiesta del viernes no tuvo finalmente el quórum previsto: de las 10.500 invitaciones que, se dijo, llegó a enviar a clientes, autoridades, famosos, amigos y vecinos, sólo 2.000 surtieron efecto, con el agravante de que entre estos últimos no hubo ningún nombre medio reseñable, salvo el de los reporteros de El Tomate, que, como es sabido, se apuntan a un bombardeo. Y también me sopló al oído que "el hueco" del aforo lo cubrieron como pudieron los sufridos habitantes de Seseña pueblo, que encontraron el Arco de Triunfo de la puerta franco, a pesar de no recibir, casa por casa, la invitación formal.
Los artistas Andy Lucas y Falete –que también deben tener su pisito bien arregladito de precio– animaron una verbena cañí en la que la barra libre puso la percusión de fondo, de vasos de plástico para la masa y de copitas finas para los viperos, que dominaban el escenario desde una plataforma elevada. "Yo me colé en la zona guay y me lo pasé de muerte", me cantó el sábado por la tarde mi canario flauta aún convaleciente de la sobredosis de copazos, canapés y jamón del bueno. Por lo demás, todos rieron, bailaron y aplaudieron al héroe discutible de la jornada, flanqueado en todo momento por su madre y su enjoyada esposa, María Áudena, que ha regalado amablemente su nombre al Parque-Estanque central, "que tiene capacidad de sobra para alojar varios yates si hace falta", dijo uno que pasaba por ahí. Y, llegado el momento de escuchar al César, se hizo por fin el silencio en la arena: "Decían que aquí no llegaba ni la luz ni el agua. Pero mirad: hay farolas y este lago no lo ha llenado un elefante", arengó el constructor victorioso a una multitud visiblemente atiforrada y plenamente satisfacida. No me digan que este caricaturesco personaje no es digno de protagonizar una nueva aventura de las hazañas de Asterix: "El César Sin Fondo", propongo.
Imagínense lo qué pensará de todo esto el Señor Juez –protagonista, por cierto, de las simpáticas coplillas que le dedicó un grupo de espontáneos bien entrada la noche– que ha de resolver en breve la querella presentada ante la Fiscalía Anticorrupción por presunto trato de favor en la tramitación del PAU de "El Quiñón", que así se llama este macro bodrio perpetrado en medio del páramo castellano. Imagínense también la cara de sota de bastos que se les habrá puesto a algunos políticos implicados al ver consumado el preestreno de este desaguisado inmobiliario, con José María Barreda, Presidente de Castilla-La Mancha, a la cabeza, para el que también hubo rimas improvisadas.
Lo que ya no pertenece al terreno de la imaginación (¿o sí?, ¿estaremos soñando?) es lo que se ha escuchado hace poco en Onda Cero por boca de "El Pocero". De modo que agárrense a la silla y mantengan la calma, si pueden, porque lo que nos espera ahora a los sufridos ciudadanos de la provincia de Madrid es para exiliarse cuanto antes a una cabaña del desierto de Los Monegros, aunque me temo que ahí tampoco estaremos seguros. Ahí va: el susodicho le dijo en una entrevista a Carlos Herrera que piensa "construir una gran ciudad con un millón de viviendas… Madrid es grande y queda mucho suelo libre" (sic, aunque suene a bravuconada).
Se les ocurre una amenaza de mayor calibre que duplicar la población de Madrid de un ladrillazo, perdón, pocerazo¡¡¡¡¡¡¡??????

Pues con la cantidad de pisos nuevos que hay, van a terminar regalándolos con la compra de un paquete de 16 rollos de papel higiénico, porque ya no se venden ni para atrás.