No se trata de ninguna película de ciencia ficción, ni tampoco de una de aparatosas catástrofes naturales. Los miembros de la cuadrilla de trabajadores de la expedición científica que estaba realizando el seguimiento de un rebaño de huemules (camélidos andinos), dos mil kilómetros al sur de Santiago de Chile, tuvieron que frotarse los ojos varias veces para comprobar que no estaban viendo visiones. El imponente lago Témpanos, una masa de agua de origen glaciar que ocupaba una cavidad de unos treinta metros de profundidad para una superficie total de un kilómetro cuadrado, había desaparecido.
Juan José Romero, director de la Corporación Nacional Forestal que está estudiando los cambios del hábitat natural en la remota región andina, explicaba así el preocupante descubrimiento de la mañana del 27 de mayo: "El lago había desaparecido… Y no estamos hablando de un lago pequeño, sino bastante grande, y los témpanos que tenía habitualmente estaban ahí, pero varados en el lecho seco de lo que fue el lago y que, de la noche a la mañana, desapareció". El río que alimentaba el lago también ha disminuido drásticamente su caudal, para preocupación de los habitantes de Punta Arenas, que recuerdan que el terremoto que sacudió en el mes de abril la región podría haber formado una grieta que absorbió el agua del lago.
Y si algo ¿o alguien? la absorbió ¿a dónde fue a parar?, que con esto del cambio climático –que podría ser otro agente responsable según los científicos– ya casi ni sabemos lo que es húmedo y lo que es seco, lo que es primavera y lo que es verano. El propio Juan José Romero coincide con los expertos consultados, geólogos y geofísicos, en que es posible que haya ido a parar al Océano Pacífico. O sea, ¡que en el corto plazo de unos días la fisura en cuestión habría sido capaz de beberse un volumen equivalente a un edificio de diez plantas!
No sé ustedes, pero yo como que no me lo creo. Es como si les aseguro que una nave marciana que pasaba por allí se llevó toda el agua del Témpanos para inundar el Planeta Rojo. El móvil del crimen parece creible a juzgar por la "vara" que nos dan los astrónomos buscando un líquido elemento que parece que está más en sus mentes que en la superficie disecada de Marte. También podría pensarse que alguien la ha "trasvasado " clandestinamente para regar los tomates y cerezos de los fértiles valles del centro del país andino.
Yo, tal y como van las cosas, si algún día de estos me dicen que el Ebro se ha ido a hacer gárgaras, me lo creería y centraría mis sospechas, más que en los sedientos huertanos del sudoeste del país, en algún trasvase interplanetario de la NASA o de la ESA. Y, ya puestos a elucubrar, acusaría directamente a los "marcianos" –no a los murcianos– que dirigen este inmenso cotarro político-económico, y vicecersa, de acoso a nuestro seco y contaminado planeta, de la Patagonia a Almería.
No me digan que al paso mutante que va últimamente La Tierra, el panorama no tiene toda la mala pinta de pasar del azul de toda la eternidad, al marrón del "Apocalipsis" de San Juan o al negro que auguró el mismísimo Newton, que, al parecer, también hizo su previsión para el Fin del Mundo en torno al 2060. Llegado ese funesto día, enmarronados y sedientos todos, la muerte por inanición es nuestro castigo.
¡Con tanto lago y río que nos rodea, o rodeaba!, ¿no es triste acabar los días en un triste desagüe glaciar de 30 metros de profundidad?

Hasta donde tengo entendido, no hay por qué preocuparse demasiado por eso. Como el lago estaba contenido por un glaciar, he leído que lo más probable es que se halla tratado de un "GLOF": el agua se abre paso por el glaciar, el glaciar termina venciéndose, el agua se desparrama por todos lados, y el lago ahora es sólo un recuerdo.
¡Alguien tenia mucha sed!
Según parece, no hay que preocuparse ya ha aparecido!! EN EL JARDIN DE UN ADOSADO DE VIGO y estámn todos "estupefatos"
Los OVNIS y los fantasmas siempre haciendo las cosas más absurdas y menos productivas...