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Tita, Francesca, el Director y el Alcalde

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¿Por qué todo lo relacionado con la colección Thyssen-Bornemisza y su sede en el madrileño Paseo del Prado tiene tintes de culebrón hispano-suizo, casi venezolano?

Me he hecho esta pregunta en muchas ocasiones, al menos desde que Rafael Moneo, el arquitecto obediente del César, accediese a pintar hace más de tres lustros, cuando se llevó a cabo la reforma del edificio, las salas del museo madrileño en ese "Rosa Tita" que debería figurar en un catálogo de colores museísticos imposibles por su capacidad contrastada para devorar obras maestras.

Y nada… Que sigo sin encontrar la clave que explique por qué la Administración, cuando está en juego la política cultural de la institución, y el Ayuntamiento de Madrid, cuando se pone frívolamente en solfa la reforma del Salón del Prado proyectada por los arquitectos Álvaro Siza, Juan Miguel Hernández León y su equipo de Trajineros, no encuentran motivos para poner orden y concierto en el Museo.

Mi amiga Lola Millares, que está en el ajo del arte, opina que en el Ministerio de Cultura quizá no saben qué hacer, o que no les importa un bledo el fregao –con o sin elecciones de por medio–, o que simplemente desean pasar desapercibidos mientras puedan: no vaya a ser que las mejillas se les entintezcan en público por defender la postura de alguna de las partes sentadas en el Patronato, empezando por la del Señor Director que, por cierto, prefiere permanecer en un oscuro segundo plano.

"Yo haría lo mismo mientras la cosa no llegara a mayores –me explica Lola sin dejar de pensar–, sobre todo si hay que lidiar con una administración ambigua, con una hija despechada y con una viuda protagonista. El director-sufridor de turno lo tiene crudo… Solana ha de brillar tanto por su cultura como por su compostura, cosa harto difícil cuando las partes no se tragan y, además, está en tela de juicio no ya tu valía profesional, sino la personal. ¿Has leído lo que ha dicho Francesca Thyssen en la encendida entrevista que publica Vogue en su número de mayo?: Antes que hacerle cambiar de idea prefería cambiar de director... Guillermo Solana es un hombre que no es firme, que no cree en lo que hace, es una persona timorata que tiene miedo de la Baronesa y está constantemente buscando su aprobación. ¡Ea!"

Bien… Pongamos que sea cierto que el profesor Solana tiene un miedo estético a la baronesa de los ascensores –le digo a mi Lola– por su peculiar relación contranatura de poder; pongamos también que el Alcalde de Madrid le haya cogido respeto a la buena señora después de que ésta le amenazara con encadenarse a un árbol, un gigantesco plátano, como ha ocurrido este último fin de semana en presencia del candidato socialista, Miguel Sebastián, los ecologistas-cuota de turno y algunos intelectuales de brote fácil, encabezados por Juan José Millás, que en un artículo reciente ha regalado los oídos de Tita al grito de "¡Vivan las baronesas!", después de decir de ella, con la ironía floja que le adorna, que la concurrencia –se refiere a la protesta del año pasado por estas mismas fechas: a la presente edición no ha acudido, que sepamos– no era ajena a "la presencia impresionante de la baronesa que, ataviada con un elegante traje-pantalón de color crema (quizá blanco roto) y el pelo recogido, ocupó una tribuna…"; pongamos, en suma, que el miedo lo puede todo. ¿No crees entonces que habría que atacar a la raíz misma del miedo, quizá del paníco?

Lola, que siente lástima por el pobre señor Solana y admira abiertamente la labor artística de Francesca al frente de su propia fundación, TBA-21, me recuerda que hay veces en las que hay que saber convivir con el miedo, y que por otro lado debe ser harto difícil entenderse con una señora que se guía sólo por sus gustos e intuiciones personales; sobre todo cuando, después de encadenarse a un plátano y de ofrecer entrevistas dignas de la mejor literatura naïf en las que "perdona la vida" al alcalde Gallardón y echa toda la culpa al arquitecto portugués: A mí no me gusta insultar, pero ese señor [Álvaro Siza] es un cabezón, sus argumentos mediáticos se agolpan en su esquina de la mesa de juntas del Patronato.

No se trata de intuición, respondo con vehemencia a la ínclita Lola; ni siquiera de listeza, sobre todo si hacemos caso a lo que Francesca Thyssen dice de la susodicha baronesa en otra parte de esa entrevista-bomba que acabas de citar: Tita, que es muy coherente para algunas cosas, se siente amenazada por mí; creo que es un problema de inseguridad derivado de su ignorancia. ¡Toma ya!

"¡Ya está!", concluye Lola con cara de guionista inspirada, como si le tocase escribir ahora mismo el siguiente capítulo de la serie. "Si la ignorancia de Tita es el gran problema del Museo Thyssen y de sus aledaños, lo que tiene que hacer el GUAPÍSIMO profesor Solana (off de record: no es la primera vez que mi Lola lo califica de modo tan mayúsculo) es cultivarla a diario con sus luces filosóficas y adornar su intelecto con florituras artísticas que le ayuden a superar de una vez ese posible complejo de iletrada que le lleva a discutir amargamente con la hija de su marido, con los tercos arquitectos que pasan de ella –Álvaro Siza ha llegado a comentar que está abierto a discutir cualquier aspecto del proyecto siempre que eso no suponga tener que reunirse con la Señora Baronesa– y, sobre todo, con el señor Alcalde, que para eso es el más listo, no el más guapo, del culebrón".

 

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4 comentarios

Personalmente no me interesa el color de los pantalones de Tita Cervera como tampoco me interesa el del sastre de Gallardón pero lo que si me preocupa es que gane el PP las elecciones del Ayuntamiento y una de sus consecuencias será la desaparición por tala de los árboles del paseo del Prado, hay gente que a esto le llama "trasplante", no se si tienen jardines, pero a estos, les animo a que trasplanten los suyos en la próxima "temporada", o que talen sus árboles cuando superen el medio metro.
Parece ser que al Sr. Siza le apetece ponernos una gran explanada de arena está claro que a él no le gustan los árboles viejos ni la sombra pero a mi no me gustan las grandes extensiones de arena con 40 grados de temperatura y prefiero los árboles viejos.

El Sr. Gallardón nos ha hipotecado para 30 años con la obra de la M30, creo que sobrepasa los 3.900 millones de euros, con las próximas elecciones ha prometido aumentarnos la deuda. Mientras que unos defienden la obra de Siza y otros las ansias de cemento de Gallardón veo ayer en TV2 un programa sobre gente en los umbrales de la pobreza que cada vez es mayor en nuestra ciudad, sin embargo los intelectuales en lugar de defender temas sociales parece que antes que esto les interesa más la arena polvorienta que nos quieren colocar a un precio de oro.

Yo siempre intuyo los finales,siempre hay boda segura ¿LLegará por fin el capítulo millonésimo del culebrón? , me imagino el bodorrio, Espe/Gallardón?, quizá me equivoque, ¿Siza/Baronesa? es posible que acabe la cosa en un matrimonio Gay Gallardón/Siza, o que bonito... espero pronto el THE END.

Parece que cambian los planes del alcalde y los árboles no se talarán en este culebrón ha ganado la baronesa y nobleza aparte, me alegro.

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