

Ocurrió las pasadas Navidades
Paris Hilton había salido de compras por West Hollywood, que es lo que mejor se le da [dicho sea con el permiso de Victoria Beckhman, su nueva gran rival en la meca del shopping, que acaba de entrar en escena "protegida por su inagotable tarjeta de crédito", como nos recuerda el último ¡Hola! en el reportaje que analiza la presencia de la celebrities en los desfiles de Alta Costura de París]. Rivales aparte, la ovejita descarriada de la Cadena Hilton picotea por aquí y por allí, entra en un quiosco de prensa y ¡zas!: las cámaras de seguridad la cazan justo en el momento del pago de un sandwich de revistas con un ingrediente oculto de "regalo", fuera de promoción, un vídeo porno titulado...
A night in Paris
La nada romántica cinta de vídeo está protagonizada por la propia Paris en un hotel de París, convertida en rutilante reina del porno casero y por un tal Rick Solomon [en la foto superior con Paris en brazos], un fugaz ex-novio suyo muy aficionado a los baños de espuma. El cajero del establecimiento, que advirtió el intento de hurto, no pudo evitar que la rica heredera saliera por la puerta con su botín: Ella me devolvió sus 80 centavos de cambio y cogió el vídeo diciendo: 'Me llevo esto y no voy a pagarlo', declaró a la policía. La furia de Paris parecía justificada: Rick, que es un conocido empresario de internet, se la estaba jugando de nuevo y todo indicaba que estaba comercializando un material incendiario del que no iba a ver un dólar. ¿O sí?
Ahí no acabó la cosa
Paris aceptó las disculpas de su ex, que negó su implicación en la trama, explicó era cierto que "un desconocido" le había ofrecido ese material y aseguró que, en cualquier caso, nunca lo habría distribuido sin su consentimiento. "No sé a quién habrá podido interesar un vídeo que ya es de sobra conocido", declaró a la prensa local el ex. ¿A qué viene entonces tanto revuelo por un vídeo que ya había dado sus buenos dividendos, a mediados de 2003, como parte de la promoción del reality show The simple life, que Paris protagonizó junto a su buena amiga Nicole Richie? El asunto era más gordo y no se trataba de una simple reposición.
La versión íntegra y algo más
El pasado jueves, una web muy sospechosa [parisexposed.com] anunció la comercialización de abundante material de alto contenido erótico y psicotrópico que incluía la versión íntegra de A night in Paris a 40 $ el pinchazo, suma que, convenientemente multiplicada, prometía hacer rico/a a alguien si no fuese por el juez que este mismo fin de semana ha ordenado su cierre temporal hasta nueva orden. ¿Pero quién es ese alguien?
Detrás del negocio parece estar la sociedad Badia Persa, que el pasado septiembre desembolsó 10 millones de dólares por un pack incendiario formado por 25.000 fotografías, 250 vídeos privados y múltiples objetos personales que Paris Hilton había abandonado en un almacén de la ciudad tras varios meses sin abonar el alquiler.
Secretitos a voces
La policía de Los Angeles asegura que va a presentar el caso en la oficina del fiscal esta semana. Los abogados de Paris Hilton ya han presentado la correspondiente denuncia por "la mayor, más aberrante y reprobable invasión de la privacidad cometida contra un individuo". ¿Y la prensa rosa? ¿Qué opinan los cazadores de secretitos L.A. Confidential? [Por cierto, hablando de secretitos, me han soplado este fin de semana que una reportera de potente pabellón auditivo estrenará muy pronto un nuevo blog en hola.com no apto para sordos]. Pues, para empezar, se divierten recordando el gran curriculum de Paris Hilton en el rodaje y extravío de vídeos sexuales a medida, como el que comercializó el pasado año en una cama king size del hotel Bellagio de Las Vegas en compañía de la avispada conejita de Playboy Nicole Lenz.
La creatividad se dispara
Lo he comprobado esta mañana. Si alguien no lo remedia, este disperso ejemplar de reality woman borracha de sí misma, que no tiene reparos en declarar a la policía que no es "la más lista y se me olvidan las cosas todo el tiempo", se va a convertir en un AntiPatrimonio de la Humanidad. ¿Y de qué manera?
Igual que Kate Moss ha posado para pintores estrella como Lucian Freud y pasará a la historia del arte, vía Christie's, tras pagarse cuatro millones de libras por su desnudo en una subasta tan reñida como mosqueante, Paris Hilton se puede convertir a su vez en el nuevo icono del videoarte minimalista: Paris Hilton tape: Dorito versión! (pinchar más abajo).
No lo duden: esta pequeña tragicomedia en un acto firmada por Jamie Foley que presentamos ahora en sociedad la veremos muy pronto en el cuarto oscuro de algún museo mediático. Cosas más raras se han visto. ¿Recuerdan a David Beckham hace un par de años durmiendo como un rorro en las salas de la National Portrait Gallery de Londres por obra de la videoartista Sam Taylor Wood? Pues ahora le toca encamarse a Paris.
Empieza la sesión
El vídeo del dorito juguetón ha sido rodado en fecha reciente en una cabaña oscura de Los Apalaches. ¿O será en el tocador de algún motel fronterizo? Localizaciones aparte, que sepamos todavía no ha sido distribuido en los quioscos de Los Angeles. Aunque todo se andará. Esta vez todo parece legal, pero no hay que descartar que los abogados de la nueva reina del porno patatero [el salto cualitativo es reseñable] actúen si ven que su difusión se dispara gracias a nosotros y hay tajada.
Paris sólo desea divertirse un rato, no está sola: le acompaña un hombre que parece cariñoso. Pero sólo en apariencia...

¿No será que como la guarripija esta ya ha visto que con sus líos no se escandaliza ni el Tato va a tener que buscarse la notoriedad por otras vías, aunque sea la judicial?
Pero si hasta el imperio hotelero Hilton se está tambaleando por su culpa.
que creve esver a paris hilton