¿Qué puede motivar a una mujer de su tiempo contemplar un partido de fútbol sin interrupciones, de principio a fin?
Le hice esta misma pregunta a mi mujer esta mañana, mientras le mostraba una foto de Ronaldinho al término del partido de ayer, camino de los vestuarios; pero su reacción no dio el fruto esperado, sino todo lo contrario:
– "¿Qué te parece la tímida "bajada" de calzones de Ronaldinho, para que veamos que sus "chocolatinas" (léase abdominales) están libres de grasas sospechosas?
– Si estás insinuando que me tiene que gustar el fútbol por un asunto tan trivial como ese, te equivocas otra vez. Además, Ronaldinho no es mi tipo…
– Eso quiere decir que si fuese otro el que se despelota ante la grada, por ejemplo David Beckham o ese jugador inglés del anuncio de calzoncillos, ¿podríamos llegar a ver un partido de fúbol juntitos de la mano?
– ¿De qué hablas? Aquí no se ha despelotado nadie y, además, sabes de sobra que no me gusta perder el tiempo. Los hombres tenéis tendencia a frivolizar nuestra negativa a imitar vuestro penoso gusto, lo que, por otra parte, es imposible ya que no compartimos el mismo gen. El fútbol me aburre y tú viéndolo… ¿cómo te lo diría?
Dicho lo cual, se despidió con un gesto burlón que, curiosamente, le salió muy parecido al de Ronaldinho en la foto que parecía no haber contemplado [¿o sí?] y me dejó a solas con los mejores goles de la jornada.
Dos horas más tarde, a media mañana, más humillado que de costumbre pero esperanzado por la pequeña venganza que estaba cocinando, decidí enviarle a su correo este vídeo "alienante" con el siguiente texto adjunto:
¿Y si le añadimos más tela al fútbol en vez de quitársela para ver si…?
A vuelta de correo, como única respuesta:
"Tienes razón. Reconozco que el fútbol que se juega con la cabeza tiene algo... El pase de Arquímedes es fabuloso: ¡qué estilazo el suyo al avanzar, qué dominio del tiempo-espacio al desmarcarse, "qué pase templado" [como dices a veces] y, sobre todo, qué falditas tan monas luce el tío!
Y para demostrártelo, si te dejas crecer la barba y te vistes adecuadamente con la túnica reglamentaria, te regalo unas entradas de palco para el próximo Deportivo–Grecia. ¡Pero prométeme que si te da por saltar al césped de Riazor, el estriptís futbolero sea de los de verdad! No te vayas a quedar a medias, como Ronaldinho, y el mundo pierda una oportunidad única de reírse de tu extraña afición por la ropa interior blanquiazul…
Si te hubieras visto esta mañana con esos calzoncillos reglamentarios ante el ordenador [nada que ver con los del jugador que citas, que, por cierto, no es inglés, es sueco, viste de Calvin Klein y se llama Freddie Ljunberg], entenderías por qué a las mujeres no nos gusta el fútbol.
¡Es ridículo! ¡Todo en él es ridículo!

A tu mujer le gusta el fútbol, no te engañes. Si no de que iba a saber el nombre de ese jugador en calzoncillos...
Rochela