Todavía no sé quién va a presentar este año el pregón de carnaval en mi pueblo. Pero me apuesto una oreja con el señor alcalde a que será un tostón de tomo y lomo, y no precisamente segoviano, que son los que a mi me privan cuando llega la época de la matanza y empieza la fiesta.
Si aún estamos a tiempo de contratar algo fuera de lo normal, a mi me gustaría que el concejal de cultura se decidiese por esta simpática pareja de estrellas aún por explotar: Millán Salcedo y Salcedo & Doña Rogelia de La Mancha, que ya triunfaron en Ciudad Real y no descarto que un día de estos arrasen en Nueva York. Ya los estoy viendo en plena performance: a él en cortocircuito intermitente y a ella tan ocurrente como de costumbre, apoyadita en el balcón de la plaza y haciendo gala de un no-hablar sin par.
Mi tía Felisa, que fue artista de radio en su juventud, apoya mi moción. Desde que visionó este vídeo promocional vive en un estado de risa deconstruida que ya me empieza a preocupar. Pero se le pasará.
Ahora, siempre con su permiso, Señor Alcalde, ¡queda inaugurado este carnaval carpetovetónico 2007! No pierdan ripio ciudadanos…







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Con concejales como estos la cultura vernácula está garantizada. ¡viva el absurdo!
Me encanta el dominio de la palabra que tienen nuestros políticos. Las proximas elecciones votemos por Millán
Hombre, a mí me parece..., vamos a ver, en primer lugar: el concejal en cuestión, y no lo digo por compararlo con nadie, que eso nunca es bueno (las comparaciones son odiosas, ya se sabe), igual que hacer mucho chiste, que tampoco es bueno, sobre todo si no se tiene gracia, que es algo más difícil de lo que se pueda pensar...; pues en primer lugar, como decía, el concejal de festejos, y no se me malinterprete, que hay mucho pillo suelto por ahí y luego te descontextualizan y te hacen decir lo que uno no ha dicho, que no sé si en el fondo es lo que le ha pasado al concejal, que no ha dicho lo que quería decir (aunque tampoco sabemos qué era lo que quería decir, que ésa es otra). ¿Por qué? Pues vuelvo al principio: en primer lugar porque el concejal... bueno, mejor dicho: en segundo lugar, y que quede muy claro para todo el mundo, sin más rodeos lo digo, que eso lo dejo para Millán, que de eso sabe un rato el condenado y se enrolla con mucha gracia y mucho arte, y te lleva rápidamente a su terreno y entonces ya no puedes escapar... es lo que tienen los grandes humoristas, y si encima al lado le toca un concejal como éste, que, ya digo, es una especie de... a ver si lo digo: por un lado, y dejando aparte las bromas, y prestadme atención, por favor, que esto es importante y me gustaría decirlo con propiedad, la pena es que lo mío no es precisamente la claridad expositiva, qué más quisiera yo, no sé si me explico; pero, vamos, volviendo a lo de antes, el concejal es en el fondo, aunque también en la forma, que una cosa nunca va sin la otra, como la noche y las estrellas, o el mar y los peces (bueno, o las ballenas, que no son peces, y los caballitos de mar, que no sé qué son pero ahora da igual), y no me quiero alejar del tema, que perder el hilo es siempre lo peor y da una imagen fatal ante los que te están oyendo y luego piensan que no sabes de lo que estás hablando... De todas formas, lo que sí quiero decir, volviendo al final, es que el concejal... (perdón: quería decir volviendo al principio), que el concejal, digo, ahí donde lo ven... en una palabra, y dicho en plata: que es primo segundo de la tía abuela de mi madre, y que la sangre tira, oyes, y que yo lo entiendo y lo comprendo. Si a mí a veces, aunque no lo parezca, me pasa igual...