La realidad es tozuda, señor alcalde de Villaconejos: por mucho que usted se empeñe en comparar el levantamiento de Fuenteovejuna contra la tiranía del comendador Fernán Gómez, a principios del siglo XVI, con la triste algarada de la quema de la vivienda de "El Calvo" protagonizada por los vecinos de su municipio la tarde del último fin de año, su excelencia no va a poder evitar que ésta quede inscrita, que no escrita, en la historia por motivos bien distintos a los referidos en la obra de Lope de Vega.
Primero porque, afortunadamente, en este país ya no es lícito tomarse la justicia por la mano: aquellos héroes anónimos de Fuenteovejuna eliminaron al tirano apelando al derecho natural, que era el único que les asistía en ausencia de los Reyes Católicos, mientras que los hombres del Villaconejos de hoy parece que se olvidaron de la existencia del juzgado de guardia, que es a donde acudimos todos cuando vemos que la amenaza nos acecha; el dato es sorprendente: al parecer, sólo dos personas se atrevieron a denunciar las múltiples agresiones cometidas por "El Calvo" en los cinco años que ha residido en Villaconejos.
Segundo porque en Fuenteovejuna actuaron "todos a una", no como en Villaconejos, donde al parecer no pasaron de 400 los jóvenes y no tan jóvenes que se reunieron en la plaza para "hacer justicia", cuando en el padrón municipal figuran 3.500 almas. Y tercero porque en Fuenteovejuna los vecinos que se enfrentaron al "tirano" actuaron cara a cara, mirándole a los ojos; la escena tragicómica de la quema de la casa de "El Calvo" situada en las afueras de Villaconejos, con su mujer embarazada y sus suegros huyendo campo a través, sólo se puede calificar de tragicómica y, además, ésta se produjo una vez que la Guardia Civil había puesto al sujeto en cuestión a buen recaudo.
Podría referirle otras muchas razones que marcan la diferencia entre ambas revueltas, pero la brevedad del formato me lo impide; por lo tanto, aún reconociendo que es muy fácil hablar del tema desde la distancia, lejos del calvario por el que han tenido que pasar muchos de sus vecinos y usted mismo como garante que es de la seguridad del vecindario, y convencido de que Clint Eastwood sólo existe en las películas, sólo me resta admitir que he descubierto una pequeña razón para establecer ese parangón que nos propone como ejercicio [supongo que] literario.
Lo descubrí al ver en la tele un amplio reportaje sobre el suceso. La partida que salió de la plaza armada con latas de gasolina quemó algo más que la casa de "El Calvo": en la sala había una jaula, y dentro de la jaula un pájaro que pereció carbonizado. De modo que cuando el juez del caso interrogue, uno a uno, a los sospechosos del linchamiento fallido, le sugiero que se ajuste, más o menos, al texto de Lope de Vega:
El juez: ¡Por vida del rey, villanos,/que os ahorque con mis manos!/¿Quién mató al pajarito?
Uno a uno, los 400: Villaconejos, señor.
PD:Permítame que aproveche la ocasión para solidarizarme con la petición hecha por sus vecinos el pasado domingo, en el sentido de que el juez dicte una orden definitiva de alejamiento de Javier Bermuy, alias "El Calvo", de Villaconejos.

Impresionante sólo dos denuncias... pues ahora los pirómanos tendran que pagar la casa y los daños al suegro de el Calvo y acumular otra causa en los juzgados