La estrategia del tomate

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Esta mañana creí encontrar la ocasión de vengarme a gusto de todas las humillaciones textiles sufridas en mis largos años de convivencia matrimonial y, delante de mi mujer, tuve el valor de enfundarme los calcetines más andrajosos que tenía. Pero al final me salió el tiro por el agujero del calcetín. Vean hasta qué extremo.

Me sientan fenomenal. Es la ventaja de tener un buen fondo de armario, que siempre encuentras un roto para un descosido, le dije sin esperar respuesta; la galleta se le acababa de derrumbar sobre la taza de café y la motita de masa fibrosa que había salpicado su nueva blusa de seda salvaje me daba una ventaja de unos segundos para seguir parloteando... Mira qué bonitos son, de canalé años 60, como a ti te gustan. Me los regalaste en aquellas fabulosas rebajas de Sepu y, ahora que lo viejo arrasa, he pensado que me van estupendamente con aquellos zapatos tan originales que compramos para el baile de carnaval.

Llegado a este punto del monólogo, con ella agarrada al bote de Cebralin, no había marcha atrás. El riesgo es el riesgo…
Sabes, esta mañana he oído por la radio que el Presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, también es un enamorado de la moda 'vintage', como nosotros. ¿Te acuerdas que le vimos por la tele hace poco en la peli aquella tan simpática de Michael Moore, atusándose el pelo después de humedecer el peine a salivazos. Pues ahora ha ido aún más lejos en su natural desparpajo, igualito que su ex-jefe Bush, que es un experto en desconcertar a las visitas de Estado posando los zapatos tejanos sobre la mesa; lo que te contaba…, resulta que el tío se ha paseado tan pancho por una mezquita turca con unos calcetines más o menos como los míos: con dos tomates de campeonato. Imagínate la cara de los pobres ministros turcos, que esperaban que les condonara la deuda. ¡No sabían con quién se las gastaban!

"¡Todavía sigo vivo!", me digo. "¡Qué elocuencia!", exclamo entre dientes. No responde…, está entregada. La última parrafada de fragmentación y salgo por la puerta de atrás.
Por cierto, ¿dónde está mi pantalón 'casual friday' que me compré en aquel mercadillo de Portobello? Hace tiempo que no lo veo. Y me gustaría llevárselo a la modista para que le eche unas piezas. 'Hay que controlar el gasto y rebajar la deuda', como diría el tío Paul, porque la última Visa en llegar ha sido un poco textil de más. ¿No crees? (sudor frío)

Ahora viene la traca final. La mancha de galleta se resiste y mi mujer está empezando a dar muestras de una sobredosis de Cebralin. Me aparto unos metros sanitarios, termino de vestirme y…
Me reconocerás al menos que la política del señor Wolfowitz "del exhibe tus miserias y nadie te pedirá cuentas" es efectiva. ¿No cuentan que pasó en pocos años de contable cualificado en embajadas del Tercer Mundo a Subsecretario de Defensa con George Bush, su maestro zen de estilo, y que ahora todos le besan los pies en el Banco Mundial?
Mira, para no discutir vamos a hacer una cosa: ¡tú no renuncias a la Segunda Oleada de Rebajas y yo me presento en el despacho del jefe con esa camiseta italiana 'super fashion', de sietes y agujeritos, que tan poco te gusta, me descalzo y pido ese aumento de sueldo que aseguras que me deben. Además, tú siempre has dicho que el 'vintage' es para las grandes ocasiones...

Oye… y si no te lo suben, quítate además los calcetines
, le oí gritar desde la cocina cuando huía por la escalera.

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3 comentarios

¡Ay qué incomprensión hay en el mundo! Si se gasta el presupuesto ministerial para comprarse calcetines, seguro que le acusan de despilfarrador. Seguro que el pobre sólo lo hacía por ahorrar, que la economía yanqui está muy achuchada desde que tienen que mandar tropas a Irak y no les queda dinero para este tipo de minucias. Además, las autoridades sanitarias recomiendan el uso de calcetines agujereados para orearlos pies, que luego salen hongos y grietas y gastamos más en sanidad. ¡La pasta, querido!

Fortunata

El fondo de armario a todos nos ha salvado alguna vez :P

En usuario malevolo

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