
Me temo que los más de 400 detectives que están investigando el asesinato de las cinco prostitutas de Ipswich están dando tumbos. Si antes de ayer detenían a bombo y platillo a un tal Tom Stephens, empleado de supermercado y taxista de turno de noche de 37 años, en su casa del condado de Surfolk (sureste de Inglaterra) en calidad de sospechoso principal, esta misma mañana, por boca del inspector jefe Stewart Gull, han anunciado el arresto de un hombre de 48 años, de nombre por determinar, y no menos sospechosísimo.
Todo parece indicar que sus perfiles ¿criminales? coinciden: ambos son clientes reincidentes del circuito local de prostitución; los dos habían tenido trato con las chicas; y, sobre todo, sus domicilios respectivos están a unos pocos minutos en coche de los lugares donde las encontraron muertas.
A falta de más datos para seguir comparando sus perfiles, estoy seguro de que el segundo detenido en la sombra ya habrá concedido su entrevista estelar a la prensa británica. Me apuesto un viaje a la comisaría del condado con todos los gastos pagados a que la está concediendo en este preciso instante. Aunque si todavía no la ha concedido mejor: ya estoy viendo mi exclusiva irrepetible en grandes titulares, con declaraciones no muy distintas (ahora me apuesto mi lupa) de las que hizo Mr. Stephens al Sunday Mirror este fin de semana y de las que reproduzco un fragmento que da que pensar:
"He tenido la ocasión [de cometer los crímenes], las chicas confiaban totalmente en mí (…) Respondo al perfil que busca la policía, un hombre blanco entre 25 y 40 años, que conoce la zona, que trabaja a horas extrañas. Los cuerpos [de Gemma Adams, 25 años; de Tania Nicol, 19; Anneli Alderton, 24; de Paula Clennel, 24 ; y de Annette Nicholls, 29] estaban cerca de mi casa. Sé que soy inocente. Pero no tengo coartada para todas las veces; ni siquiera estoy seguro de tener coartada para ninguna de las veces".
Con sospechoso[s] habitual[es] de este pelaje (a la imagen superor me remito) los presuntos culpables parecen inocentes, me temo.







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
llamando manuel... llamando manuel...
puede haber sido un clasico caso de abduccion. el pobre sospechoso nº uno ahora se ve amenazado por la nasa, ya que no puede confesar sus genes plutonianos, y tendrá que arcar con las consecuencias.
habrá que decirle a la madre que le quite las pastillas. si es que sigue viva.