"Han robado un camión de chirimoyas,
¡aquí el teniente Kojak!"
(Los 4 detectives. Pepe de la Rosa)
¡aquí el teniente Kojak!"
(Los 4 detectives. Pepe de la Rosa)
Me comenta un buen amigo sevillano que trabaja en una planta de producción de carnes para hamburguesas (algún día comentaremos en un blog su más que curiosa profesión, no apta para paladares escrupulosos) que la gente está encantada desde que ha descubierto que si te hace falta algo de tamaño XXXL para la casa o para la oficina, incluidos los regalos y caprichos que se te puedan ocurrir para hacer feliz a tu suegra, no tienes más que darte una vuelta por la Isla de la Cartuja, porque allí hay de todo para dar y… tomar. "Después de lo del helicóptero –me dice– yo ya tengo pensado afanar un camión oruga para ir a comprar los Reyes de mis niños, ¡ea!"Su ocurrencia viene a cuento del insólito intento fallido de robo sucedido hace unos días en un helipuerto del 061 de la Isla de la Cartuja, cuando una banda de delincuentes penetró en el recinto "poco o nada vigilado" a bordo de un camión grúa robado previamente de las calles de la ciudad. Los ladrones actuaron a capricho y sin que nadie diese la voz de alarma y habrían logrado su objetivo si no hubiera sido por el barro. El aparato en cuestión sí opuso resistencia a los delincuentes: sus 1.600 kilos se clavaron en el lodazal y lo único que lograron los muy incautos fue abollarlo un poco y arruinar las hélices. "Vamos, que éste ya no vuela más", me dice mi amigo, que me recuerda, de paso, que no es la primera vez que en la Isla de la Cartuja se producen robos al k
ilo."¿Recuerdas lo del robo de la cubierta del estadio de la Cartuja que acogió la final de la Copa Davis 2004, que pesaba la friolera de 105 toneladas –me insiste con una vehemencia un tanto sospechosa–. Pues bien, aunque la policía pilló a los cacos que la trasladaron en una caravana de trailers y dijo haberla encontrado casi en su totalidad, yo no me lo creo y mucho me temo que en realidad nos enfrentamos a una peligrosa organización criminal internacional que la tiene tomada con los sevillanos. Y mucho ojo también por ahí en Madrid, que lo de la escultura desaparecida de ese tal Richard Serra también huele a chamusquina".
Si supiera que este mismo verano, el pasado 15 de agosto, una banda de delincuentes sustrajo de una estación de tren de La Paz, al este de Mendoza (Argentina), la estatua de bronce de un ángel de tres metros de altura y cuatro toneladas de peso, su paranoia podría ser preocupante. Así que mejor me muerdo la lengua, no vaya a ser que nos volvamos locos de remate y terminemos discutiendo por el verdadero paradero del helicóptero Stealth de combate de Goldeneye, aquel arma rusa de las galaxias que emitía pulsos electromagnéticos fatales.

"El suceso de la Isla de la Cartuja no es de película, es de telefilme –le contesté ayer mismo haciéndome el enterado, satisfecho por mis gestiones realizadas al más alto nivel–. El asunto, según un confidente de la policía, cuñado para más señas del vigilante jurado, estaría en relación con el robo más famoso del siglo, en Sevilla y en Nueva York, el del 'camión de chirimoyas' del teniente Kojak.
Hasta el momento no me ha contestado (escribo estas líneas un lunes 13 a media tarde), pero estoy seguro de que lo hará muy pronto, sobre todo cuando abra el documento confidencial adjunto que me han enviado los servicios de inteligencia andaluces, en el que se pone en solfa la versión
oficial sobre la existencia de una organización vinculada al tráfico de drogas (por mucho que todos los indicios, detenidos incluidos, así lo sugieran) y se relaciona el intento fallido de robo del aparato del 061 con la existencia de una desconocida sociedad secreta que estaría planeando recoquistar el monasterio cartujano de Santa María de las Cuevas con la malévola intención de instalar una fábrica de componentes de loza Klingon (no Pickman) para el suministro de servicios de mesa del puente de mando de las naves Enterprise que van a conquistar la galaxia Alfa Centauro (que, no por casualidad, tiene nombre de helicóptero). Preguntas para navegantes
• ¿Es la Isla de la Cartuja el nuevo Triángulo de las Bermudas?
• Os propongo un negocio nada lucrativo: ¿Os animáis a constituir una Asociación No Gubernamental de Ladrones de Muebles Urbanos Paraimposibles (AGLMP)? Aventuro como primeros de la lista: los 'chirimbolos' publicitarios (me niego a llamarles soportes), los bolardos machaca espinillas y las estatuas/obstáculo de bronce no aptas para despistados.
• Puestos a proponer, ¿por qué no proponemos a los ladrones de objetos insólitos que afanen 'individuos pesados', que los hay por toneladas?
• ¿Será cierto que los ladrones de la Cartuja robaron el helicóptero para librarse de los atascos?
• Una confesión: ¿el robo más extraordinario que se os haya pasado por la cabeza? Y no vale el carro de Manolo Escobar.
• ¿Adónde ha ido a parar la escultura de 38 toneladas de Richard Serra, aparcada hace años en un depósito descontrolado (¿subterráneo?) del Centro de Arte Reina Sofía de Madrid?
• ¿Quién se apunta a una suscripción publica para la erección de un monumento de varias toneladas en honor mago David Copperfield, que hizo desaparecer la Estatua de la Libertad, el Orient Express y un boeing 007 (perdón, 747) sin que nos diéramos ni cuenta?
• ¿Dónde están los 10 millones de billetes de 50.000 guaraníes (al cambio actual, 93 millones de dólares) que fueron robados misteriosamente el pasado octubre (¡de un contenedor de mercancía variada!) propiedad del gobierno paraguayo cuando viajaban desde El Havre (Francia) a Montevideo (Uruguay), vía Río de Janeiro, Santos y Buenos Aires?
• Por cierto, ¿alguien sabe cuánto pesan todos esos billetes juntos?

Sobre robos en Andalucía recuerdo a los treinta jinetes que remontando una loma, huyeron para siempre con sus treinta caballos prestados, dejando a todo el equipo de rodaje con la boca abierta, durante el rodaje de Lawrence a Arabia en Almería. ¿Serían caballos cartujanos?
Lo que es seguro es que no eran de Lladró, ni los caballos ni los jinetes, pero a Peter O'Toole se le debió quedar la cara de figurita de porcelana (cartujana o irlandesa, para el caso da igual). A mi me gusta lo de los ladrones del cobre de las instalaciones eléctricas de las ciudades, o los que roban los sanitarios en las obras de edificios de viviendas para luego venderlos todos clasificaditos por colores y clases en algunas carreteras secundarias cercanas a polígonos industriales.