“No hay mal que por bien no venga”
(Gloria Estefan)
(Gloria Estefan)
Confirmado: los vigilantes del cuadro de Goya robado hace dos semanas, cuando viajaba de Ohio a Nueva York, y recuperado por la policía en algún lugar de New Jersey el pasado domingo, no se pararon a hacer pipí, ni siquiera descuidaron su valiosa mercancía (esto último parece que no lo tenían muy claro) para reponer fuerzas en la barra de un bourbon bar. Según cuenta el FBI, que nos va dando informaciones por entregas, los transportistas decidieron echar un sueñecito reparador (normal: llevaban varias horas de adelanto conforme al horario establecido) y pernoctaron en un motel de carretera, el Johnson Inn de Bartonsville (Pensilvania), momento que aprovecharon los cacos para reventar el cierre del furgón, abandonado a su suerte en un párking inhóspito y, por lo tanto, ideal para aparcar obras de arte valoradas en 1,1 millones de dólares. 
Hipótesis de trabajo (a falta de más datos y detenciones): los cacos no sabían exactamente lo que robaban, lo que entraría en contradicción con el primer comunicado de la policía federal; ahora se aventura que robaron un poco por robar, lo que significa que forzaron el cierre "esperando encontrar en el interior algo completamente distinto y mucho más fácil de colocar en el mercado negro, por ejemplo un cargamento de PlayStation", cuya última entrega de tercera generación está haciendo furor en made in USA (como llama mi tía Susan, que es de Seatle, a ese sorprendente país). Esto último, evidentemente (ahora con énfasis made in Jaimito), no lo dice el FBI en un nuevo comunicado oficial, sin duda porque que ya no sabe lo que decir; lo ha filtrado a la enviada especial del diario ABC, Anna Grau, el agente especial Steve Siegel, que también ha soplado a la reportera que por el momento no hay detenciones (¡¡¡!!!), si exceptuamos al propio cartón de Goya, que permanece "retenido "por los federales y no puede viajar ni a Ohio ni a Nueva York, donde ya no lo esperan. Vamos, que por el momento lo están disfrutando en comisaría.
Pista a seguir (modus operandi de los cacos): De éstos últimos también se dice ahora que son mucho más avispados de lo que parece: que fueron ellos, y no cualquier listillo de Filadelfia, los que llamaron al teléfono que facilitó la compañía de seguros para embolsarse los 50.000 $ de recompensa. Mi tía Susan también dice que el FBI ya no es lo que era, y que sería mucho mejor que se dedicasen al montaje de exposiciones de arte español, por ejemplo, que parece que de eso sí que entienden. Yo opino que los polis están en otra onda y están jugando a la play con los "Niños del Carretón", que nunca vieron una en su vida.


Preguntas para navegantes
• ¿Dónde se hace uno del FBI, que me hago?
• ¿Para cuándo una exposición de “Lo mejor del FBI” en el Guggenheim?
• ¿Quién me da 50.000 dólares por una pista sobre el paradero del súper agente Siegel, para que nos siga ilustrando con sus ocurrencias?

Seguro que los ladrones no iban en busca de vender el cuadro, está claro que no lo iban a poder vender en el mercado negro. Yo creo que desde el principio querían la recompensa que ofrecían y lo habían planeado todo. Es verdad que antes el FBI era más temido, pero ahora...