Les digo: si te gusta fúmalo y voluntariamente
te puedes suicidar o hacer lo que quieras
con tu salud; pero lo mejor que haces
con esa caja de puros es regalarla al enemigo."
(Fidel Castro)
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Menos mal que he dejado de fumar, me digo, porque ahora resulta que entre las sustancias peligrosas que acumula el dichoso cigarrillo se encuentra ese componente radioactivo, Polonio 210, que está sembrando el pánico en las calles de Londres a raíz del envenenamiento del ex–agente del FSB ruso (antiguo KGB soviético), Alexander Litvinenko. Es cierto, también me digo, que para morir de Polonio –suena romántico, pero no lo es en absoluto visto el fatal aspecto que tenía el pobre Alexander en la foto que le hicieron en la cama del hospital pocos días antes de su fallecimiento– tendría que fumarme (en caso de grave recaída) varios millones de pitillos en un día, y eso no hay Guinness que lo certifique.

Pero la tranquilidad de lo imposible me duró lo que "un cigarrillo a la puerta de una escuela", como dice un conocido de mi mujer que presume de carretero de acera y portal (que es lo que se ve por ahí), cuando caí en la cuenta de que Scotland Yard sospecha de un puro como posible depositario de una dosis mortal de Polonio 210 –¿será posible que el nombrecito también resuene a cohete ruso?– que fulminó al espía Alexander por irse de la lengua y fumarse uno. Teniendo en cuenta que el Polonio 210 inhalado es mucho más efectivo que ingerido, si es cierto que alguien –se sospecha que un agente ¿incontrolado? de la inteligencia rusa enviado por otro ruso a sueldo del gobierno ¿descontrolado? ruso– le invitó a un buen habano –previamente "aderezado"– a los postres de una comida en un restaurante japonés –lo del japo lo sigo meditando, porque lo bonito en una de espías es que el restaurante fuese bielorruso, o aún mejor: bordurio, como en los tintines–, el suceso es para echarse a temblar y dejar el vicio en serio: no vaya a ser que haya una partida mala despistada en el mercado marrón y en la próxima boda de espías dobles –ahora que ya se puede fumar en las bodas sin que por ello los recién casados pierdan puntos– el novio liquide a sus invitados con de Polonios 210 rusos del nº 5.
Novelas aparte, de todas estas conjeturas los rusos, con Putin "The Terrible" a la cabeza, dicen no comment; lo mismo que Tony Blair con cara de niño bueno, que de comment más bien poco, o nothing "hasta que las investigaciones estén más advanced", que es lo que se comment en los casos con ramificaciones palaciegas. No sé vosotros, pero yo no veo al inquilino de Downing Street llamando al teléfono rojo (¿de qué color será ahora? ¿morado?) diciendo: "Vladimir, please, explícame lo de esos Polonios que habéis liado tan radioactivos, que los bobbys de Scotland Yard están very very confused, de aquí para allá por London, analizando las briznas de tabaco que van dejando los tuyos, de Grosvenor Square a Piccadilly". No, yo veo a Tony y a Vladimir fumándose un cigarro a nuestra salud. Y me preocupo.
Preguntas para navegantes
• ¿Cuantos ex–agentes y periodistas valientes, como Anna Politkovskaya, tienen que "fumarse" los rusos para que alguien haga algo y metan entre rejas a los enviados de Rasputín?
• ¿Qué fue de las investigaciones del caso del envenenamiento del presidente ukraniano Viktor Yushchenko, que no hemos vuelto a saber nada de nada?
• ¿Y si llamamos a los forenses guaperas de CSI para que echen una mano, que tienen visiones?
• ¿Polonio o Rusonio?, que no me entero.

Usted lo que pasa es que un imperialista masónico contrario a la muy noble revolución bolchevique....
Dudar de la rectitud y nobleza a la hora de actuar de la nomenclatura del Kremlin es insultante...
¡pero hombre!!!