
Volviendo, nuevamente, a las impresiones que nos dejan un sabor especial en la época navideña, nos damos cuenta de que los recuerdos más profundos están ligados a vivencias emocionales, la fuerza de las tradiciones expresada en recetas familiares, los detalles de la mesa en casa de los abuelos, aquellos momentos mágicos en la decoración del árbol, las canciones y villancicos... Una realidad, hecha de momentos vivos, que intentamos trasmitir a nuestros hijos casi sin modificaciones, a pesar de los cambios generacionales.
En esta época tan especial, estamos más sensibilizados, más solidarios y participativos. Valoramos más el encuentro con amigos, compañeros de trabajo, y la familia. Qué tal entonces, si continuamos en con esta misma actitud, comprometiéndonos a prolongarla durante los próximos doce meses, siendo capaces de vivir las mismas rutinas con una mirada más creativa, más humana, más próxima a los demás.
Debemos reconocer que todo dependerá, en mayor medida, de nosotros, de cómo elijamos vivir el día a día, del estar convencidos de la fuerza de la tradición como el hilo que hilvana nuestra trascendencia.
Os animo a guardar un espacio durante todo el año, para recrear la Navidad invernal en el resto de las estaciones.
Nela Haedo
Psicóloga clínica







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Escribir un comentario