Hola familias:

Sintiendo la proximidad del fin de semana, nos vienen a la cabeza un montón de ideas y cosas por hacer. ¿Qué significa un alto en el trabajo cotidiano, en las exigencias de todos los días, en el cumplir con las obligaciones externas?
¿Sentimos de verdad que podemos detener el ritmo, nuestra propia máquina de hacer tareas para cumplir con las exigencias?
A veces, es tal el impulso que le damos continuidad en el sábado y domingo, con tareas hechas deprisa: las compras, llevar a los niños al cine, ir de paseo... una a una, como eslabones concatenados que en suma no son descanso, sino cambio de rutinas.
Os propongo un alto en el camino, un pararse de verdad. Permitamos que el tiempo pase sin exigirnos nada a cambio, ¿Cómo será un fin de semana sin hacer nada? ¿Lo probamos?... quizá descubramos el placer de disfrutar de nuestros deseos, en nuestro descanso verdadero y descubramos, al fin, algo diferente.
Si, finalmente, os decidís por el ocio original, os animo a compartir con nosotros vuestras vivencias en esos momentos de quietud.
Nela Haedo
Psicóloga clínica







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