Durante toda la gestación he estado expectante y preparada para dar la bienvenida a todas esas cosas que se supone que tienen que suceder y que después no pasan. Desde que supe que estaba embarazada esperé que llegaran las náuseas y canté victoria (antes de tiempo) porque finalmente aparecieron en la semana 16. Fueron consideradas, podían haber venido antes y llegaron tarde y además se marcharon pronto. En la semana 20 ya no me acompañaban. Luego esperé la acidez y apareció hace poco, unas tres semanas (estoy en la 35)...Las estrías me tenían también alerta y de momento ni están...ni se las espera. Así que si vienen no serán en absoluto bienvenidas.
Y por fin ha llegado el noveno mes, ese que todas te cuentan que es horrible y yo sigo estando ágil. Es verdad que me duele la espalda (pero voy al fisio y me deja nueva), es cierto que para levantarme de la cama hace falta que primero me ponga de lado y después me incorpore. Pero también es cierto que ni se me han hinchado las piernas, ni he aumentado un peso exagerado (voy por los 6 kilos que intuyo que están todos alrededor de la tripa porque el tamaño de mi trasero sigue siendo el mismo) ni me encuentro desesperada.
Y sin embargo me encuentro con una cosa que no sabía que me iba a gustar tanto. Y es que juego con mi hija. Os cuento: Carmen está colocada boca abajo. Eso significa que su espalda y su culete están pegados a mi abdomen y yo lo puedo tocar acariciándome el ombligo. Sus pies están a la altura de mi cintura (lado izquierdo) y cuando se estira sale un taloncillo. Es entonces cuando lo intento pellizcar y ella se zafa como queriendo escapar. Pasan unos minutos y vuelve a intentarlo a ver si ya no hay peligro y yo vuelta a pellizcarle...y así podemos estar jugando una hora.
Es tan delicada mi niña que si me tumbo del lado izquierdo y ella nota que se le quita su espacio en los pies, protesta y entonces me tengo que poner del otro lado. ¿Qué os parece? Ella ya va reclamando lo que quiere y así me lo hace saber. El otro día sacó lo que yo creo que era un codo y casi me desmayo del susto al ver cómo de mi abdomen salía una protuberancia... me vino a la cabeza el recuerdo de la serie V, ¿os acordáis? Daba la sensación de que tenía un alien dentro de mí, jajajaja. Es impresionante.
Todos los días voy a dar un largo paseo por la playa (todavía estoy de vacaciones). Es entonces cuando le hablo y le cuento cosas de cuando yo era pequeña pero no le debe de gustar mucho porque se queda dormida. Ya cuando nos sentamos para tomar el aperitivo, es entonces cuando empieza a saltar y hacer monerías como para decir: eh miradme, que estoy aquí.
Y así nos pasamos el día entero, ella salta, yo juego con ella, yo camino o le canto o le hablo y ella se duerme. Ya sé cuándo se va a mover y cómo. El movimiento lo reconozco. Si estoy con gente digo: mira, pon ahora la mano que ya verás cómo la notas... pero es tan rápida la muy aguililla que cuando la gente me toca la tripa ya ha terminado su movimiento y deja de moverse, con lo que a mí me deja fatal, jajaja.
En fin que todas estas cosas son las que hace ya mi pequeña Carmen que, según mis cálculos debe de andar por los 3 kilos (siempre teniendo en cuenta que es un peso estimado)...vamos a imaginar que son 400 gramos menos... por si las moscas.
Ah por cierto. Hace 3 semanas nació Álvaro, el hijo de mi amiga Cruz. Hemos vivido juntas el embarazo y ahora echo de menos su no estado. Tuvo un parto fantástico, sin dolor, sin traumas, el niño nació gordito, se enganchó enseguida al pecho, duerme y mama fenomenal y la madre está estupenda. Tanto que el día que le dieron el alta me llamó desde una terraza dónde estaban comiendo al sol (creí que era ciencia ficción, me imaginaba que al otro lado del móvil estaría una Cruz dolorida, cansanda y que va, tan campante comiendo). Así que os lo cuento porque pensar en su ejemplo me quita miedos, me quita preocupaciones y es que los partos, por norma general, son buenos. Lo que pasa es que tendemos a recordar las historias truculentas.
Bienvenido pues a la vida, Álvaro, que además compartirás en un futuro muchas horas de juegos con Carmen. Y felicidades a Cruz y a Luís que no tienen suficientes baberos (para ellos)









HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Ves, ves... ya te digo yo que el parto es o puede ser divertido!!!! jajaja... De verdad, de verdad, de verdad.... Nunca he entendido porque en las películas ponen a las parturientas como unas "histéricas" acabadas.... Nada más lejos de la realidad... El parto no es un ahi te pillo, ahí te mato... Algunas mujeres confunden las constracciones de encajamiento con el parto, otras se ponen de los nervios a la mínima... otras no paran de explicar lo doloroso que es.... No hagas ni caso!!!! Ya estás a puntito de caramelo!!! Disfruta tu recta final... y relájate!!! Ya tendrás tiempo de estresarte cuando tengas a Carmen llorando en tus brazos!!! jajaja... Besazos!!! (Qué ganas debes tener de ver su carita!!)
Hola a todas, Soy argentina y vivo en Buenos Aires. Hace poco descubri este blog y me gusta mucho. Estoy por viajar a Europa y queria aprovechar mi paso por Barcelona para comprar un cochecito de bebe todo terreno (3 ruedas), si fuera posible de la marca Jeep que me encanta y en Argentina no se consigue. Ustedes saben donde podria conseguirlo en Barcelona? A que tienda puedo ir? Mil gracias por la ayuda