Archivos Agosto 2010

Durante toda la gestación he estado expectante y preparada para dar la bienvenida a todas esas cosas que se supone que tienen que suceder y que después no pasan. Desde que supe que estaba embarazada esperé que llegaran las náuseas y canté victoria (antes de tiempo) porque finalmente aparecieron en la semana 16. Fueron consideradas, podían haber venido antes y llegaron tarde y además se marcharon pronto. En la semana 20 ya no me acompañaban. Luego esperé la acidez y apareció hace poco, unas tres semanas (estoy en la 35)...Las estrías me tenían también alerta y de momento ni están...ni se las espera. Así que si vienen no serán en absoluto bienvenidas.

Y por fin ha llegado el noveno mes, ese que todas te cuentan que es horrible y yo sigo estando ágil. Es verdad que me duele la espalda (pero voy al fisio y me deja nueva), es cierto que para levantarme de la cama hace falta que primero me ponga de lado y después me incorpore. Pero también es cierto que ni se me han hinchado las piernas, ni he aumentado un peso exagerado (voy por los 6 kilos que intuyo que están todos alrededor de la tripa porque el tamaño de mi trasero sigue siendo el mismo) ni me encuentro desesperada.

Y sin embargo me encuentro con una cosa que no sabía que me iba a gustar tanto. Y es que juego con mi hija. Os cuento: Carmen está colocada boca abajo. Eso significa que su espalda y su culete están pegados a mi abdomen y yo lo puedo tocar acariciándome el ombligo. Sus pies están a la altura de mi cintura (lado izquierdo) y cuando se estira sale un taloncillo. Es entonces cuando lo intento pellizcar y ella se zafa como queriendo escapar. Pasan unos minutos y vuelve a intentarlo a ver si ya no hay peligro y yo vuelta a pellizcarle...y así podemos estar jugando una hora.

Es tan delicada mi niña que si me tumbo del lado izquierdo y ella nota que se le quita su espacio en los pies, protesta y entonces me tengo que poner del otro lado. ¿Qué os parece? Ella ya va reclamando lo que quiere y así me lo hace saber. El otro día sacó lo que yo creo que era un codo y casi me desmayo del susto al ver cómo de mi abdomen salía una protuberancia... me vino a la cabeza el recuerdo de la serie V, ¿os acordáis? Daba la sensación de que tenía un alien dentro de mí, jajajaja. Es impresionante.

Todos los días voy a dar un largo paseo por la playa (todavía estoy de vacaciones). Es entonces cuando le hablo y le cuento cosas de cuando yo era pequeña pero no le debe de gustar mucho porque se queda dormida. Ya cuando nos sentamos para tomar el aperitivo, es entonces cuando empieza a saltar y hacer monerías como para decir: eh miradme, que estoy aquí.

Y así nos pasamos el día entero, ella salta, yo juego con ella, yo camino o le canto o le hablo y ella se duerme. Ya sé cuándo se va a mover y cómo. El movimiento lo reconozco. Si estoy con gente digo: mira, pon ahora la mano que ya verás cómo la notas... pero es tan rápida la muy aguililla que cuando la gente me toca la tripa ya ha terminado su movimiento y deja de moverse, con lo que a mí me deja fatal, jajaja.

En fin que todas estas cosas son las que hace ya mi pequeña Carmen que, según mis cálculos debe de andar por los 3 kilos (siempre teniendo en cuenta que es un peso estimado)...vamos a imaginar que son 400 gramos menos... por si las moscas.

Ah por cierto. Hace 3 semanas nació Álvaro, el hijo de mi amiga Cruz. Hemos vivido juntas el embarazo y ahora echo de menos su no estado. Tuvo un parto fantástico, sin dolor, sin traumas, el niño nació gordito, se enganchó enseguida al pecho, duerme y mama fenomenal y la madre está estupenda. Tanto que el día que le dieron el alta me llamó desde una terraza dónde estaban comiendo al sol (creí que era ciencia ficción, me imaginaba que al otro lado del móvil estaría una Cruz dolorida, cansanda y que va, tan campante comiendo). Así que os lo cuento porque pensar en su ejemplo me quita miedos, me quita preocupaciones y es que los partos, por norma general, son buenos. Lo que pasa es que tendemos a recordar las historias truculentas.

Bienvenido pues a la vida, Álvaro, que además compartirás en un futuro muchas horas de juegos con Carmen. Y felicidades a Cruz y a Luís que no tienen suficientes baberos (para ellos)

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¿Qué es esto?
 

Puede ser cierto que exista un trecho de lo que piensas en el embarazo a lo que haces cuando tienes a tu bebé en brazos...pero creo casi al 100% que hay muchas cosas con las que fantaseo ahora que realizaré después. Una de ellas es cantarle a mi hija. Y no sólo las canciones destinadas a los bebés, sino aquellas que a mí me gustan y que puede que a ella también.

Seguí los consejos de ponerle música clásica, Mozart para más inri, aunque nunca me he creído que eso pueda incrementar la inteligencia de ningún ser humano (¡ojalá!). Sí me creo que si se acostumbran a escuchar una misma música durante el embarazo, el hecho de oírla fuera, en el mundo incómodo que les espera, puede calmar su llanto en un momento dado...pero eso tiene un lado lógico que es lo que yo siempre necesito para creerme las cosas.

Parece que el último mes es fundamental en esto. Y yo estoy en puertas ya de ese temido mes. Mañana comienzo la semana 35 y la marcha atrás es más tic tac que nunca. Así que desde hace unos días me pongo yo con auriculares una misma canción que me gusta mucho y que creo que a ella también puede gustarle. La gota de Rocío de Silvio Rodríguez. Es melódica, tranquila y cuando ella nazca y empiece a entender palabras se la podré cantar y escenificar con gestos que eso es lo que más les gusta a los niños...veremos si cuando esté intranquila y se la cante se tranquiliza y así le podemos dar la razón a los expertos.

Fantaseo tanto con el momento de tenerla en brazos...es más, fantaseo y sueño con el momento de que ya nos hayamos ido del hospital y estemos por fin las dos a solas en casa tranquilas alimentándonos mutuamente y es en ese momento cuando le diré, sólo para sus oiditos, lo mucho que la he querido desde que tengo conciencia de ser mujer...

Y sí, yo sola, en ese momento no quiero a nadie más. Hay momentos que no quiero compartir con nadie y ese es uno de los que más claros tengo en la vida. Sólo serán unos minutos...besos para todos.

Os dejo la canción...

http://www.youtube.com/watch?v=_MtiyV7-7sk

 

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¿Qué es esto?
 

A lo largo del embarazo yo misma he podido comprobar por mí misma cómo no todo lo que se escucha se cumple al 100%. De todos los síntomas del embarazo unos me han sucedido, otros no. Las náuseas aparecieron en la semana 16 para irse en la 20...aunque a veces tenemos episodios de...ejem....ya sabéis. Las estrías no han aparecido por ningún lado, si bien es cierto que cada tres días se acaba la crema de aceite de oliva de Mercadona (para mí, la mejor, además cuesta 1,60 euros). No he moqueado, no he tenido calambres en las piernas....pero, sin embargo no he dormido a pierna suelta (suerte que trabajo desde casa, de lo contrario ya me hubieran despedido por mi mal humor), me canso muchísimo y al final he tenido ardores. No me he librado de ellos.

Lo que quiero decir con esto es que cada embarazo dista de otro y que nada se cumple a rajatabla. Esto lo pongo a modo de introducción porque desde hace unos días vengo dándole vueltas a un asunto. ¿Y qué pasa si cuando nazca Carmen me pongo triste y no me enamoro de ella al instante? ¿Qué sucede si tengo la llamada depresión post parto? ¿Y si al llegar a casa todo se me derrumba y pese a la ayuda que tengo no puedo con ella? ¿Y si no tengo paciencia? Todas esas preguntas me "atormentan". Luego me tranquilizo y me digo a mí misma: "qué tontería, la vas a querer, vas a tener paciencia, vas a cuidarla y no te vas a desesperar, funcionará el instinto maternal"

Me pregunto si a muchas madres les ha pasado esto por la cabeza. Y otras preguntas más macabras tipo: ¿y estaré atenta a todos los peligros que la rodean? ¿Sabré interpretar su llanto? Porque yo soy una persona muy pancha y a lo mejor llora por algo grave y la pobre se está muriendo. ¿Y cuando empiece a gatear? ¿Estaré atenta a los peligros de la casa? Los enchufes, los productos sanitarios, las esquinas, los muebles que se le pueden caer encima...Dios mío, qué gran responsabilidad cuidar de un ser humano tan frágil y que depende de tus decisiones. ¿Sabré hacer todas esas cosas?

Y cuando vuelva a tener que viajar por motivos de trabajo...¿podré soportar separarme de ella? O lo que es peor...¿sentiré alivio por dormir una noche a pierna suelta? Jajaja, porque si esto me pasa, ¿lo podré confesar abiertamente sin sentirme mala madre? ¿Querré como agua de mayo irme una noche con mis amigas a cenar y a tomarme una copa y bailar hasta que me duelan los pies como hacía antes sin tener un ápice de mala conciencia? ¿Cómo seré Dios mío?

¿Os pasa o ha pasado esto a vosotras? Decidme, cuántas veces os habéis planteado todas estas cosas...porque la maternidad está siendo una experiencia única en mi vida porque sólo pienso en ella pero es que además de madre pretendo seguir siendo Gema, la periodista, la amiga, la hija, la mujer...no sé si me estoy bienexplicando...

Puede que sean las hormonas esta mañana que se han levantado reviradas....en fin, hoy empiezo la semana 34, ya queda menos...tic, tac

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¿Qué es esto?
 

De siempre he pensado que en esta vida hay gente positiva y gente negativa. Y gente que dentro de su optimismo te cuenta la vida y te trasmite buen rollo y gente que, al contrario, te pone las cosas muy negativas para que "te hagas cargo de la dura realidad". "No somos pesimistas, suelen decir, somos realistas". Yo creo que se equivocan porque nadie es eternamente feliz ni lo contrario. Ni nadie tiene siempre suerte ni lo distinto.

La vida, afortunadamente, está llena de matices, está llena de curvas, de idas y venidas y precisamente ahí está también la gracia. Imagino que ya sabréis por dónde voy. Cuando ya el parto está casi inminente la gente tiene opiniones de todo tipo. Incluso opinan cuando tú no les preguntas. Pero me llaman la atención especialmente los comentarios negativos y desagradables como: "Prepárate para estar agotada", "es horrible, no vas a pegar ni ojo", " no opines hasta que tengas a la niña en brazos", "los niños son carísimos, ya puedes ir despidiéndote de todo lo que hasta ahora disfrutabas", " vas a pasar dos años terribles atada"...Un momento por favor!!!!!!!!!!!! Voy a tener un bebé, no me voy a la cárcel de Alcatraz!!! Ya sé que los bebés al principio no te dejan dormir del tirón doce horas pero es que yo hace años que no duermo doce horas, ya sé que se despiertan por las noches y lloran pero es que yo soy consciente de que voy a ser madre, no de que me van a regalar a Nenuco (muñeco), ya sé que habrá cosas que no voy a poder hacer pero es que es lo que deseo, ya sé que cuestan las cosas dinero, ya sé todas esas cosas...¿por qué no me dices las que también sé como que voy a ser inmensamente feliz o que me preguntaré cómo he podido vivir tantos años sin ser madre?

¿Qué gusto encuentran algunas mujeres en ponerte las cosas tan complicadas? ¿Se imaginan ustedes que se va a casar una chica y lo cuenta toda emocionada y le empiezan a decir: ten cuidado, el matrimonio es muy duro, tendrás que tragar con muchas cosas si deseas que funcione? O a alguien que comienza un trabajo: Uff ahora no podrás salir de marcha entre semana ni podrás viajar cuando quieras...

Cada persona es un mundo y un bebé ya nace con su personalidad y poco a poco la desarrolla. Puede que Carmen sea dormilona desde el primer día o puede que no pegue ni ojo los dos primeros años. Puede que zampe todo o puede que no quiera ni ver la comida. Y yo qué sé cómo será ella. Y tampoco sé cómo seré yo. No tengo ni la más remota idea de si seré paciente, de si tendré la actitud del Santo Job o seré una madre histérica. No tengo ni idea, entonces ¿cómo lo vas a saber tú que sólo me conoces de vista? Sólo sé que mi experiencia será diferente a todas las demás.

Me pregunto por qué esos comentarios tan negativos y además de mujeres que ya son madres. ¿No les ha gustado la experiencia de tener niños? ¿Por qué trasmiten esa idea de que un bebé es un intruso en lugar de una alegría? Venga señoras, un poquito de alegría que parece esto un funeral en lugar de un nacimiento.

Ya sé que todo tiene su parte B, ya sé que no todo es bonito y ya sé que habrá días que no pegue ojo e incluso días en los que pierda la calma y en los que crea que todo se me viene encima...pero eso también me ha pasado en las relación con mi pareja, en el trabajo, con mi amigas del alma...en todos los aspectos de mi vida siempre ha habido momentos de dudas y de sombras y siempre ha merecido la pena seguir adelante...¿no va a suceder lo mismo con Carmen? Espero que sí!!!

Y ahora quiero contaros un descubrimiento que he hecho recientemente. Unas amigas me han hablado y me han regalado unos bodies revolucionarios, sí, sí, habéis leído bien, revolucionarios. Tienen la particularidad, amén de ser bonitos, de que crecen con el bebé: ¿Cómo? Pues debido a su específica composición. Los puedes usar desde que tiene 3 meses hasta que cumple los dos años. Eso sí, no has de meterlos en agua caliente, ni en secadora ni plancharlos. La marca es mebby, es italiana, del grupo Medel. Os dejo un correo para que os informéis de los puntos de venta: info@namahealth.com o su web www.namahealth.com 

Venden muchas más cosas para el mundo del bebé pero encuentro que los bodies que crecen son un buen invento dadas las actuales circunstancias económicas que todos vivimos. ¿No os parece?

Y después de tanto filosofar os dejo para que me dejéis vuestros comentarios. Un beso a todas!!!

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¿Qué es esto?
 

Cuando empecé a escribir este blog nunca imaginé que me daría tantas satisfacciones. Primero porque aunque llevo muchos años escribiendo (soy periodista) nunca lo había hecho sobre mí ni sobre sentimientos íntimos. He de confesar que no me ha costado trabajo, supongo que porque el embarazo, aun siendo algo íntimo, no deja de ser algo que casi todo el mundo mira con cariño.

Pero sobre todo he de decir que la satisfacción más grande que me está dando este blog es leer los comentarios de todas vosotras. Comprobar cómo a miles de kilómetros en Argentina, en Boston, en Perú, en Hong Kong, o aquí cerca, en Londres, en Roma...en todo el mundo, todas hablamos un idioma común: el de la maternidad. Mujeres que entre nosotras puede que no tengamos nada que ver, con diferentes opciones de vida; religiosa, política, social, económica...mujeres que puede que nunca nos sentaríamos a charlar frente a una taza de café, de repente estamos fuertemente unidas por un solo motivo: unas personitas que ni andan, ni hablan, ni hacen nada pero que a la vez nos hacen inmensamente felices (y que muchas otras nos desesperan).

Y he de deciros que esto me llama mucho la atención, que yo no conocía esta sensación. Tengo que reconocer mi error y pedir perdón a todas las madres que antes me parecían un "rollo" porque sólo hablaban de pañales y biberones entre ellas. Ahora me doy cuenta de que todas esas conversaciones son necesarias para no sentirnos tan solas en la inmensa tarea que supone tener un hijo. Vale, que como en todo hay que dosificar y ser comedida y no hay que pasarse todo el día hablando de lo mismo...pero ¿sabéis la inmensa satisfacción que me da hablar sin reparo con esa amiga que te escucha todo el rato hablar de tus dudas sobre el embarazo? ¿Y cuando bajo al jardín de mi casa y mis vecinas también me escuchan y me cuentan sus historias? ...me siento arropada ...no sé cómo explicarlo. Es lo que hace unas semanas llamé la secreta solidaridad entre las madres. Es como si de repente esas mujeres con las que no tienes nada que ver de repente empatizan de tal manera contigo y tú con ellas que basta con una mirada para saber que te están apoyando.

A lo mejor estoy hoy con día sensiblero (las hormonas no nos abandonan en el embarazo) pero quería compartirlo con todas vosotras porque encuentro que todas, las que queréis el bibe y las que defendéis el pecho, las que estáis por el colecho y las que no...todas tenemos algo en común: nuestros hijos. Y si entráis en este blog y además comentáis es porque os interesa este tema, ¡¡¡qué caramba!!! Y yo estoy feliz de que así sea porque sé que esta solidaridad me acompañará el resto de mis días. Y que si algún día me pasa (como a la mamá del anuncio) que Carmencita se pone "rebelde" en el supermercado porque no le compro las chuches que ella quiere y se tira al suelo y grita y llora y patalea, sé que pasará por el pasillo alguna de vosotras y me mirará con infinita complacencia diciéndome con los ojos: "tranquila, las rabietas también pasan".

Así que hoy quería dedicaros este blog a todas vosotras por ser tan sinceras, por expresarme vuestros miedos, por contarme vuestros trucos y por ejercer la solidaridad con las demás. GRACIAS!!!!

 

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¿Qué es esto?
 

Ya no queda nada. Ahora sí. Sólo seis semanas según ha marcado la doctora y quién sabe si más o menos. Ya sabemos que los niños son imprevisibles y nunca se sabe cuándo nacerán con exactitud.

Mi estado en general es bueno. ¡Pero tengo una barriga inmensa! A veces, sólo, a veces, tengo acidez y eso es desde hace poco (yo que creía que me había librado). Las piernas, a pesar de que no se me han hinchado (toco madera para que siga siendo así) están más pesadas y la espalda...¡ay la espalda! Está claro que en esta época de verano como salga a comer y a cenar, antes de que hayamos acabado, mi espalda está hecha trizas, tanto que me impide muchas veces disfrutar de ese momento. Es por el peso del bebé, pesa tanto ya que el cuerpo te dice: a la cama, a tumbarse.

Ayer volé y comprobé que no podía bajarme la bandeja del avión, jajaja, es tan inmensa ya la tripa que primero va ella y después llego yo. Es cierto que se respira peor, es cierto que te tiran las ingles, es cierto todo lo que te dicen los manuales!!! Pero también es verdad que estoy descansando mejor, yo no sé si por puro cansancio o porque ya mi cuerpo se ha habituado a despertarse y conciliar el sueño después.

He estado unos días en el sur en casa de unos amigos, concretamente en Sotogrande y he descubierto que ése es un rincón idílico para viajar y veranear con niños. He tomado nota para otros veranos. Y es que inevitablemente ahora todo lo que hago tiene presente a Carmen y su inminente llegada al mundo.

En los aeropuertos he visto que las cosas para las mamás con carritos facilitan mucho el trabajo. No tenemos que hacer colas por ejemplo, aunque sinceramente, creo que nuestro país dista todavía mucho de ser un espacio como los países nórdicos dónde todo está pensado para la seguridad de los niños. Hay muchas cosas que todavía tenemos que hacer. Mi obsesión son ahora los accesos a los sitios con carritos. Yo soy una mujer que viajo (lo he seguido haciendo embarazada) y pienso seguir haciéndolo en cuanto nazca Carmen y me preocupa ver cómo está todo montado y pensado.

Lo que sí he comprobado es que una mujer embarazada es una mujer que la sociedad se encarga de cuidar sin que ella lo pida. La maleta que pesa y que alguien te la levanta o te la baja, la cola que no te hacen esperar para el control de las maletas, los asientos que te ceden y sobre todo esa mirada cómplice de las mujeres que ya son madres que no conoces y que te encuentras en la playa y que sin hablar ya sabes qué están pensando, te felicitan con la mirada y te compadecen por aguantar el calor con esa barriga. ¡Son sensaciones tan bonitas!

Ya no queda nada, en breve tendré a mi hija en brazos y todo será diferente, todo tendrá otra dimensión. Entonces empezaré a vivir la segunda parte de mi vida, la que comienza después de su nacimiento.

Besos a todas

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¿Qué es esto?
 

Desde este lunes por la tarde comenzó a dolerme la mama derecha. Primero fue un dolor leve y poco a poco se fue trasformando en un dolor más intenso. Lo primero que pensé fue en la leche, algo relacionado tenía que ser, pero me despistaba que fuese sólo una mama. De haber sido las dos lo hubiese interpretado como un dolor normal y es probable que no me hubiese alarmado y, por tanto, hubiese aguantado. Menos mal que fue sólo una.

Llamé a mi ginecóloga y le expliqué los síntomas. Me dijo que me tomase un paracetamol y que esperase unas horas (hasta el día siguiente) y de continuar el dolor que acudiese a urgencias a hacerme una ecografía (no estoy en mi lugar habitual de residencia sino en la playa de vacaciones)

Con el paracetamol el dolor bajó un pelín, pero poca cosa. Esto unido a mis constantes problemas para conciliar el sueño, si además al intentar dormir sobre el lado derecho, la cosa se complica por el dolor de la mama...un rollo, como os podéis imaginar...

Al final aguanté hasta ayer jueves (ya, ya sé que soy una bestia y que debería haber ido antes pero es que yo no sé qué poca querencia tengo a ir al médico cuando me duele algo). Fui por urgencias. Tardaron poco en atenderme, sólo veinte minutos y cuando ya estaba en la camilla en la consulta la médico de urgencias que me atendió prescindió de hacerme una ecografía y me exploró manualmente la mama. No quiero contaros el dolor pero os lo podéis imaginar. Enseguida me diagnosticó: "Es una mastitis, te subió la leche hace unos días y por alguna razón se te ha infectado"

¿Qué es una mastitis? Por si alguna no lo sabe es la infección del tejido mamario. Las causas pueden ser varias pero básicamente lo que importa aquí es que duele y mucho. No es habitual tenerlas en el embarazo pero puede suceder. De hecho yo la tengo. Es más común padecerlas dando el pecho pero eso tampoco significa que no la puedan padecer mujeres que no tienen o han tenido hijos o incluso hombres.

Pero tranquilas....se cura con un simple antibiótico. Lo "bueno", la "ventaja" de padecerlo en el embarazo (he pensado yo) es que al no haber todavía bebé no tengo que dar el pecho y por lo tanto se queda el pezón tranquilo sin que nadie lo toque mientras se cura. Tengo amigas que padecieron la mastitis dando el pecho y que lo recuerdan con bastante horror.

También me dijo la médico que viese la parte positiva, que me hubiese subido tan pronto la leche significa que tendré pronto leche nada más dar a luz y que será abundante...¿?¿?¿?¿? pero me sonó a consuelo...aunque todo puede ser.

Me ha recetado un antibiótico que podemos tomar las embarazadas (Orbenin 500mg) y un paracetamol que me indicó que tomase cada seis horas (de 650 mg) pero sólo si me dolía. Y así lo estoy haciendo desde ayer y tengo que deciros que el dolor ha remitido ya considerablemente. El tratamiento durará diez días y como siempre con los antibióticos, me recomendó que lo tomase hasta el final para evitar que volviese la infección.

Toquemos madera y confiemos en que la mastitis no vuelva a aparecer. No me gustaría nada tener que abandonar la lactancia por el dolor que provoca que el bebé te succione cuando estás subiéndote por las paredes. Imagino que tendría que aguantarme pero pensarlo me da escalofríos.

Ya sé que todas lo sabéis pero os lo repito por si acaso: que nadie use mi tratamiento en el caso de que le pase lo mismo. Cada mujer embarazada tiene una analítica diferente y el médico la consulta y según la paciente se receta una cosa u otra. Siempre que toméis un medicamento que sea por prescripción médica, nunca porque lo habéis leído en internet y, desde luego estando embarazadas, más.

Muchos besos por ser tan seguidoras....y ya queda menos, ¿verdad?

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