La compra de una casa es la adquisición más importante, desde el punto de vista cuantitativo, que un consumidor va a realizar a lo largo de su vida. Una gran mayoría de las personas que van a comprar una vivienda tienen que solicitar un préstamo hipotecario para poder hacer frente al ingente desembolso de esta compra. A veces, se hace difícil abonar la mensualidad que corresponde por la hipoteca y otras veces, imposible. Los gastos superan los ingresos. Antes de que la hipoteca nos ahogue, hay que ser realista y calcular con detenimiento cuáles son nuestras posibilidades reales de endeudamiento. Aunque la casa de nuestros sueños esté super rebajada, si no llegamos, no podemos comprarla, aunque sea una ganga.
A la hora de calcular nuestro nivel posible de endeudamiento tenemos que tener en cuenta que establecer un plazo máximo de devolución muy largo, no es buena idea, pues estaremos expuestos a las subidas de tipo y además, pagaremos muchos intereses.
Tampoco conviene solicitar el 100% del valor de la vivienda ( posibilidad, ésta, poco realista hoy en día, ya que los bancos no prestan su dinero tan alegremente como antes) porque si nos vemos obligados a vender nuestra vivienda porque no podemos pagar la hipoteca, quizás no obtengamos lo que teníamos calculado.








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