La 54 Oeste en Manhattan cambió en 1977 radicalmente. Una joven Nueva York, comenzaba a experimentar la noche, mientras que la música disco comenzaba a abarrotar las salas de fiesta. Patines, mini faldas y buena onda se respiraba en las calles a la vez que se llenaban las pistas de baile.
Lo que fue un teatro de época, construido en 1927 fue usado posteriormente como estudio de la CBS. Tras varios intentos de montar en él, una buena discoteca que fuera diferente al resto de Manhattan, llamó a su puerta un jovencísimo Steve Rubell. Un hombre simpático y llamativo, con un don de gentes excepcional y abiertamente homosexual. Steve, venía de dirigir un local en Queens, y por la conexión con Carmen D´Alessio, reconocida relaciones públicas que trabajaba para el modisto Valentino, Steve tuvo el coraje suficiente de hacer de Studio 54, una discoteca única, independiente y en la que cualquier persona del planeta quisiera estar.
Steve preparó junto a Carmen e Ian Schrager, lo que sería la gran fiesta de inauguración de Studio 54. Carmen D´Alessio, consideraba fundamental aprovechar las amistades que su trabajo le proporcionaba, y no dudó en usar todo su potencial para la gran noche de bienvenida de Steve Rubell en la noche neoyorquina.
Mandaron 5.000 invitaciones para la cena inaugural del local. Asistieron personalidades de todos los ámbitos culturales, financieros y sociales, entre los que se encontraban Mick Jagger y su mujer Bianca, Salvador Dalí, Donald Trump y su esposa, Liza Minnelli, Brooke Shields, etc. Las puertas del local estaban abarrotadas. Gentes de todos los distritos de Nueva York, ansiaban entrar en el local. Pronto, se corrió la fama de las fiestas sin límite que en él se procesaban. Famosos, diversión, excesos y ante todo, un auge en la música disco que contaba con la presencia habitual de Michael Jackson, amigo personal de Steve, Grace Jones, Donna Summer, Alice Cooper, etc.
Noche tras noche, se agolpaban miles de personas que persiguiendo un sueño, tras el mito que corría por las calles de NY, ansiaban entrar en aquel local, famoso para entonces, por todo el mundo.
Studio 54, tenía un aura especial. Steve Rubell, llevaba a cabo personalmente la selección de la clientela. De hecho, personas de la talla de Frank Sinatra, Cher, Woody Allen o Warren Beatty, intentaron entrar en distintas ocasiones y en todos los casos, no pudieron ver el interior del local debido a que Steve, no quería. No había normas, sólo había fiesta.
Le gustaba ofrecer a sus amigos especiales, Andy Warhol, Calvin Klein, Yves Saint Laurent, John Travolta, un jovencísimo y aún negrito Michael Jackson, un ambiente diferente y ante todo, que estuvieran a salvo de las fotos de los paparazzis y de curiosos. Todos los que entraban, eran seleccionados por Steve en la misma puerta del local. Permitía también la entrada, a jóvenes muy bien dotados y que provenían de bajas esferas de la ciudad. Con esto, Steve pretendía obsequiar a sus amigos con jóvenes musculosos y con estupendas bailarinas que no dudaban en compartir la euforia con las celebrities que Steve reunía.
Truman Capote era otro asiduo del local, como Al Pacino, Elizabeth Taylor o Bette Davis. Era una auténtica oportunidad para poder entablar conversaciones con lo más granado de la época. La mezcla era perfecta y los espectáculos que Steve organizaba, no tenían precedentes. Para el cumpleaños de Bianca Jagger, Steve, le compró un caballo blanco enorme, para que hiciera la entrada en el local montada en él. No conocía límites porque nada estaba prohibido en su interior.
Tras unas declaraciones en las que Steve comentaba haber ganado en un año, más de siete millones de dólares y que sólo "la mafia" podía hacer tanto dinero como él, el FBI, realizó una inspección en el local donde comprobaron un fraude a la hacienda pública de más de 2,5 millones de dólares y cargas de dinero y estupefacientes tras las paredes del despacho de Steve. Clausuraron el local finalmente en 1980.
Hubo una fiesta más de despedida, una noche en el febrero de 1980. La fiesta conocida como "El final de la Gomorra Moderna", supuso la salida definitiva de Steve Rubell del local, y aunque posteriormente le ofrecieron recuperarlo, él siempre se negó, considerando que nada sería igual.
Fueron años de sueños, de alegría, de disco y desenfreno, que nos deja para la historia, la mejor discoteca de todos los tiempos.
Por cierto... YA ES VIERNES!!!
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