Confieso que no he hablado antes de
Risto Mejide y su "G-20" porque el tío me es simpático, lúcido y un jeta con talento, pero su programa, desde el primer día, peca de populismo barato, de críticas gratuítas, de poca telegenia personal, de
polémicas corporativas que huelen más a promoción encubierta que a rebeldía frente a la censura, de demasiadas cosas que no invitan a verlo sin tener la sensación de que te la estén colando. Sin embargo, ayer, mi publicista de cabecera, además de dar cera a
Ricardo Costa y a
Laporta, al clan
Almodóvar, a la ínclita
Curri Valenzuela o a
ZP, se despachó a gusto con su jefe, con el jefe de los jefes de sus jefes, con "Il Cavalieri", con el capo de Italia, con el mismísimo
Silvio Berlusconi. Rescato el vídeo en cuestión porque firmaría todas y cada una de sus palabras, pero también porque... porque... ¿por qué se corta la emisión justo cuando habla de la salud sexual de ese señor que quiere inmunidad ante los jueces italianos? Con un par...
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