¿Cómo se come que en RTVE manden a su casita a profesionales como la copa de un pino por tener 52 años y ahora recluten como jefe máximo a un señor de 81? ¿Por qué Alberto Oliart, un respetabilísimo político que ya fuera ministro con la UCD en el fugaz gabinete del difunto Calvo Sotelo y que ha declarado con una honestidad que le honra -y asusta- que no tiene ni idea de televisión ha sido elegido para dirigir la corporación pública? ¿Por qué no ha sido elegido Campo Vidal, que tenía todas las papeletas? ¿Y por qué no la Calaf? ¿Ha sido cosa de Bibana Aido, que ha decidido tomar cartas en el asunto de la igualdad ante las ofertas de trabajo sin distinción de edades? ¿Ha sido cosa de Eric Clapton, que quería poner a un clon suyo al frente de la tele? Pues no, supongo o me temo que la cosa es cosa de ZP y MR, dos señores a los que pagan por pegarse entre ellos y que han debido pensar que ya tienen bastantes frentes abiertos como para pelearse también en este tema, el de nombrar al capo de la tele y la radio públicas. Es evidente que Oliart es un perfil cómodo para todos. No debería tener demasiadas aspiraciones para el futuro, demostró muuuuucha mano izquierda durante sus años al frente del Ministerio de Defensa, justo después del 23F y -también- sin pertenecer al gremio, sin ser militar, y llega "virgen" a un puesto en el que hay que empezar, en cierto modo, desde cero: a gestionar una tele (la radio importa menos a los políticos) que empieza una nueva etapa sin publicidad, hecho que, a la postre, ha sido la causa del abandono de su antecesor en el puesto, Luis Fernández, un profesional como la copa de un pino que deja el puesto por no compartir la decisión de Maritere Fernández de la Vega y se va con la cabeza bien alta por haber logrado (sí, lo ha hecho) que TVE no sea más el cortijo informativo del gobierno de turno y haberla hecho líder de audiencia con contenidos dignos y que deberían pautar la filosofía de la casa en los próximos años. Vamos, que yo, personalmente, voy a echar de menos a Fernández. Lo que no quita para que Oliart pueda hacer un buen trabajo si sabe rodearse de buenos colaboradores, gente que sepa no sólo de televisión, sino de la televisión que viene, de la TDT, de que la tele pública no tiene que ser un tostón para puretas o nostálgicos de "Estudio 1" y "La Clave" (algún día tengo que escribir sobre el mito que rodea a tantos programas que fueron pelotazo años ha y que hoy no aguantarían ni una emisión...), de cómo evitar que la corporación pública funcione aún como un ministerio franquista a pesar de ERES y podas de veteranos en su plantilla... ¿Lo conseguirá o se limitará a calentar el asiento sin hacer mucho ruido para que ni unos ni otros se le tiren al cuello? Sus nobles argumentos son éstos: "Me han llamado, me cuesta mucho decir que no, porque es mi país y si
puedo ayudar en algo, haré lo posible. Y lo he hecho en cosas más
complicadas y más arriesgadas que esta". Esperemos que lo consiga. Por el bien de todos.







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