25 añazos de "La bola de cristal"

Seguimos de aniversarios. Hoy se cumplen 25 años -¡¡25!!- de la primera emisión de "La bola de cristal". 



No, no voy a loar al mítico y transgresor programa que bla, bla, bla.. ¿Por qué? Porque eso se da por hecho y porque no puedo evitar pensar que ni yo ni nadie de los que vimos aquel programa en su momento éramos realmente conscientes de lo que estabamos viendo. Los que no teníamos edad, porque apenas veíamos muñecos y señores con unas pintas que nos llamaban la atención y, sencillamente, nos hacían gracia; los que la tenían, porque lo ignoraron por su envoltorio infantil y sólo repararon en sus méritos cuando alguien decidió cerrar el grifo a un equipo, el de Lolo Rico, que se dedicaba a proclamar aquello de "¡Viva el mal! ¡Viva el capital!" en lugar de ofrecer inocentes contenidos infantiles para que los pequeños futuros votantes siguieran la senda de la ordenada y productiva clase media.

Por algo "La bola" no llegó a cumplir los cuatro años en antena. En 1988, con el país entregándose a los brazos del europeismo más gastón, de Filesa y de Sabrina Salerno, tener una panda de bandarras que trataba a los niños como adultos, no podía ser buena cosa para el negocio. Ni el de la tele ni el del país. Incluso para la madre de Gonzalo Miró. Y así nos va ahora. De aquellos lodos vienen estos barros...

¿Y la música? ¿Y la Movida? ¿Acaso no fue "La bola" el reducto de aquel movimiento? ¿O acaso la Movida no fue, básicamente, "La bola"? Posiblemente sí, más allá de sus valores televisivos, "La bola" fue el mejor escaparate musico-social de aquel momento de fiebres de modernidad y progresía sin correcciones políticas. Cualquier grupo digno de mención de entonces -la mayoría niños bien con dinero suficiente para poder comprarse un sintetizador e imitar a sus ídolos ingleses del momento- desfiló por el plató de TVE para dejar constancia de lo que se traían entre manos. Alaska, por supuesto, pero también Kiko Veneno, Auserón, Bonezzi o Pablo Carbonell, se retrataron a ellos mismos y a lo que a la sazón fue la Movida: una gran fiesta entre colegas, una fiesta esperada, muy esperada, pero que, como todas las fiestas desmadradas, terminó cuando algún vecino llamó a la policía por el escándalo que suponía para los que madrugaban.


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3 comentarios

Mi favorita de la Bola (Auserón aparte)

Me siento tan feliz porque ella
se ha enamorado de mí.
Ella...se ha enamorado de mí.
Será por mi mirada,
será por mi estatura,
o por mi traje de cura...
¡Me siento tan feliz!
Me siento tan feliz porque ella
se ha enamorado de mí.
Uh uh uh... se ha enamorado de mí.
Será por mi moderno peinado,
a Carl Lewis se lo he copiado,
o por el brillo de mis tornillos...
¡Me siento tan feliz!

El otro día lo comentabamos en la office. La tele no avanza, retrocede

cada cosa tiene su momento, hoy no aguantaría ni una semana en ninguna parrilla. pero sí, fue un gran programa

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