No deja de ser curioso que el mismo día en que
Susan Boyle ingresó en el psiquiátrico
Rafa Nadal fue eliminado de Rolland Garrós. Los dos parecían imbatibles, los dos parecían tener asegurado el triunfo, pero no, la caprichosa fortuna, o el agotamiento, o la presión y la responsabilidad de ser el centro de las miradas y las ilusiones de millones de personas pudieron con ellos. Supongo que las derrotas inesperadas son las más dolorosas, como supongo que para aprender a ganar hay que saber perder, que esto es parte del juego, pero de igual manera que la derrota de Rafa no me quita el sueño, que incluso ha sido sana para él por recordarle su condición de humano y permitirle salir corriendo a su casa de Menorca, la derrota de Susan me asusta. Me da miedo pensar cómo esta pobre mujer se ha visto envuelta en una locura añadida a la que ya traía puesta de casa y cómo la ha arrastrado a vete a saber qué oscuros abismos. Cuentan que se enamoró de
Simon Cowell porque él fue el único hombre que le había dicho algo bonito en años, y también que sufría ataques de celos cada vez que éste le decía a algún otro concursante cualquier comentario positivo...
Y hablando de vencedores y vencidos, es de justicia felicitar al FC Barcelona por ese merecido triplete. Sí, un servidor es madridista de pro, pero no tiene inconveniente en hacerlo. Al contrario, está feliz de que el eterno rival haya ganado todo lo ganable haciendo el mejor fútbol del mundo, aunque no deje de estar algo decepcionado de que nadie en el Camp Nou se acordara de todos los que fuera de Catalunya apoyaron al equipo. En cualquier caso, enhorabuena. Aquí os dejo el montaje que
Pep Guardiola preparó para que los suyos vieran momentos antes de salir al campo el día de la final de la Champions. Para poner el nudo en la garganta a cualquiera, ¿no?
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