
No deja de tener gracia que en el dossier de prensa de "Zhao", el último trabajo de Miguel Ángel Silvestre para el cine, si leemos su historial laboral, se hable de la serie que ha hecho de él el actor de moda del momento como "Sin paraíso"... ¿Acaso reniega el Duque de las tetas que le amamantan? ¿Qué tiene de malo ser un sex symbol televisivo que compagina el trabajo que le da de comer con incursiones en el cine? ¿Cuántos años compaginó George Clooney su tarea luciendo palmito en bata en "Urgencias" hasta que se convirtió en actor fetiche de los Coen?
Según me cuentan, "Zhao", que ayer se estrenó oficialmente en Valencia y que algunos ya han podido ver (y premiar) en varios festivales patrios, está muy bien, incluso destacan el trabajo de Silvestre como más que bien. Fantástico. ¿Pero qué problema hay en continuar en una serie de éxito? Se cuenta que el mozo ha aceptado a regañadientes protagonizar la segunda temporada de "Sin tetas" y que para la tercera tiene a su disposición un cheque en blanco a cambio de continuar, sin embargo, Silvestre se resiste. Él quiere ser el nuevo Bardem, dicen, y huye como el gato del agua del encasillamiento y la sobreexposición que la serie le podría suponer. Todo muy razonable y comprensible, pero, Miguel Ángel, si Belén Rueda era Lucía Serrano cuando rodó una película que ganó un Oscar, si Javier Cámara ha vuelto a la tele después de hacer grandes películas y no se le han caído los anillos, si Leonor Watling o Paz Vega empezaron en la tele y hoy son incuestionables de nuestro cine, ¿por qué tú ibas a ser más (o menos) que ellos?
Si mis cálculos no se equivocan, Miguel Ángel Silvestre tiene todas las papeletas para dar el salto definitivo al cine y no morir en el intento. No es mal actor, aún le queda mucho por aprender y está bueno. Vamos, que lo tiene todo a su favor. Si Santi Tabernero se fijó en él para su "Vida y color", por algo sería. Pero en cualquier caso, muchacho, no te sobres. Estás empezando, estás mimando tu imagen y tu carrera, lo estás haciendo bien, pero no la pifies por exceso de celo. Los guays no nos gustan a los cinéfilos. Si acaso a las quinceañeras histéricas...







HELLO!
Canada
Rusia
Grecia
México
Escribir un comentario