
Soy madrileño, muy madrileño, incluso del
Madrid, dos datos absurdos e intrascendentes que no son incompatibles con mi
catalonofilia militante; todavía recuerdo cuando compré "El catalán sin
esfuerzo" de Asimil apenas regresé de mis primeras vacaciones en Cataluña,
allá por el 88... ¿Qué por qué cuento esto en un post que habla de GH? Pues
porque entre los absurdos argumentos que he visto, oído y leído últimamente
para defender el indefendible reenganche del tal Germán a "Gran Hermano 10"
me he encontrado el de que ha sido el anti-catalanismo el que lo ha echado de
la casa. Alucinante. ¿Pero no habíamos quedado en que "En Gran Hermano tú
decides quién se va"? ¿Por qué los foros de internet echan fuego debatiendo si
hay que votar en positivo o en negativo? ¿Acaso no son ya diez (¡¡¡diez!!)
ediciones en las que la audiencia castiga con sus votos al que quiere echar de
"la casa"? ¿Por qué esta repentina y descarada campaña de Telecinco para
recuperar al de Sabadell?
Pues evidentemente, en Telecinco, que de tontos
no tienen un pelo, se han dado cuenta de que Germán era el único concursante de
esta edición que se desmarcaba del (aburrido) perfil del concursante tipo, a
saber: sosainas cuya única estrategia pasa por ser la de pasar desapercibidos o
inventar algún romance para salvar el culo cuando se ven en la cuerda floja,
amén de, por supuesto, los/las que tan sólo aspiran a estar los días
suficientes delante de las cámaras como para que Interviú quiera sacar sus
carnes desnudas en portada a la semana de salir de Guadalix. Cierto es que aparentemente
Germán no responde a ninguno de estos patrones, pero no por ello estoy
justificando que vuelvan a saltarse las reglas como ya hicieron con Amor el año
pasado. Germán es un cansino, un gracioso sin gracia que saturó desde el minuto
cero con sus chistes malos y su afán por chupar cámara. Me da igual que haya
salido ya en otros programas como concursante o como presentador, que quisiera
hacerse un nombre para que Telecinco le hiciera algún hueco en su parrilla (la
publicidad que te estamos haciendo todos ya tiene su valor, compañero...) o que,
como él mismo decía de sí mismo en su presentación, sea simplemente "un
culo inquieto que no para nunca, con ganas de reír y pasarlo lo mejor
posible... estamos de paso y en breves instantes puedo desaparecer". Me da igual, de verdad. Si Telecinco quiere replantear las normas del único programa que alimenta su programación para seguir chupando del bote y convertirlo definitivamente en su auténtica "factoría de ficción", que lo hagan, pero por favor, que nadie entre al trapo y se eche a las calles en nombre de la justicia para poner el culo gordo a unos señores ejecutivos que sólo son capaces de apostar por el frikismo y el escándalo para hacer subir las cifras de su audiencia.
















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