Lo más triste, lo más patético, de que termine "el tomate", de que Telecinco eche el cierre fulminante a esa charcutería que durante cinco años ha escrito con letras de color marrón la historia de la telebasura hispana, lo más triste, decía, no es que a partir del próximo viernes nuestras sobremesas no vayan a ser lo mismo sin la incomparable presencia de Jorge Javier Vázquez y los pechos de Carmen Alcayde, no; lo es porque la cadena de Fuencarral alega exclusivamente argumentos estadísticos para tomar su decisión, que el bajón de audiencia que el programa viene registrando desde hace unos meses hace insostenible su permanencia en antena y que es mejor "irse cuando se está en lo más alto".
Y es que, desde que "Sé lo que hicisteis…" empezó a competir contra "el tomate" en su franja horaria, más aún, desde que "Amar en tiempos revueltos" o "Fama, ¡a bailar!" empezaron a mojarles la oreja con contenidos más o menos dignos, pero incuestionablemente "blancos", la audiencia del programa ha descendido hasta alcanzar niveles de cuota de pantalla que ya no superaban el 19%. Un porcentaje por el que cualquier cadena mataría -cualquiera- , pero muy inferiores a la media de nuestra pantalla amiga. Y por eso no están dispuestos a pasar en la única televisión del planeta Tierra que ha sido capaz de emitir nueve ediciones consecutivas de "Gran Hermano" .
¿Pero es que a ningún ejecutivo de Telecinco le importa que "Aquí hay tomate" haya sido el buque insignia de la peor televisión imaginable, la más cruel y desvergonzada? ¿No había dado motivos suficientes para su cancelación desde hace tiempo al generar polémicas imposibles, destapando escándalos innecesarios o haciendo del "todo vale" su bandera? ¿A quien le importan los nudos de las gargantas de sus presentadores y hacedores? A mí no. Porque conociendo con quienes estamos tratando, no dudo de que otros vendrán que buenos los harán (a los del tomate).









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