Resultado de etiquetas “peluqueria hábitos cosméticos” de Miss cremas

   Hace unos días, una marca de cosmética nos convocó a un almuerzo para recordarnos que hay pocos regalos tan estupendos como un perfume para Navidad. Pero lo que me llamó la atención fue la frase que más se repitió entre las editoras de belleza al saludarnos, "¡qué mono llevas el pelo!". Es cierto. Cuatro de las seis mujeres que nos habíamos sentado a la mesa llevábamos el pelo (francamente) bien. No era un pelo de peluquería, no ultra repeinado, sino, sencillamente, bien. ¿El secreto? La pasión por las planchas (¿o debería decir LA plancha?) y por la tenacilla. De repente, hemos descubierto que diez minutos bastan para convertir un pelo normalito, de esos recién salidos de la ducha, en un pelo "vestido", con un toque de estilillo. El justo, que conste. Tampoco es que parezcamos todas de repente recién salidas de peluquería. (Look que, por otro lado y, personalmente, me aburre soberanamente). Se trata de un rizo un poco más marcado, una punta ligeramente marcada, una onda rota estratégicamente... Tener buenos accesorios de peluquería en casa ha supuesto esa diferencia.

   El primer accesorio "milagroso" es LA plancha por excelencia, la ghd. Porque planchas hay muchas, y muy buenas, pero por estilo, por oportunidad, calidad y diseño, la ghd se ha convertido en el "patrón oro" de las planchas. No sirve sólo para alisar (aunque lo hace dGHD Pink KISS _media.jpge maravilla). Su verdadero encanto se despliega cuando se usa para rizar, para romper ondas o dar algo de movimiento. Se calienta en apenas unos segundos y domina el pelo a la misma velocidad. Eso sí, no es un placer barato: cuesta 200 €, pero si se usa, se amortizan muy, muy rápido. La de la imagen es su última edición limitada, que viene acompañada de un kit de brillos de labios y dona un porcentaje de su venta a la Fundación Sandra Ibarra contra el cáncer. Y reconozco que, como siento debilidad por el fucsia, esta edición limitada es de mis favoritas. Pelín petarda, lo sé, pero es que una
 tBraun 11.jpgiene sus puntos de fuga...

   El segundo accesorio imprescindible es la tenacilla Satin Liner de Braun. Tiene varias cualidades, empezando por su tamaño, que permite hacer rizos muy, muy pequeños al igual que ondas más grandes. Su función con iones reduce notablemente el encrespado, y eso se agradece, ¡y mucho! Lo mejor de todo es que transforma una melena fosca y con el rizo fané y descangallao, como decía el tango, en un montón de rizos bien dibujados. El truco no es rizar todo el cabello, no, sino seleccionar sólo algunos mechones de diferentes tamaños de las capas superiores y darles algo de forma. Un pequeño truco óptico, de la misma forma que alisar sólo mechones estratégicos, especialmente alrededor del rostro, cambia de inmediato el peinado sin dejarse las manos en ello.

Finalmente, me di cuenta de otra tendencia notable: todas habíamos pasado a lavarnos el pelo por la noche en vez de por la mañana. ¿La razón? Tener el pelo totalmente seco para, por la mañana, ¡pasarnos nuestra plancha o tenacillas! Quién me iba a decir a mí que una plancha o unas tenacillas iban a cambiar mi estilo de vida, con lo que yo era...




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