Resultado de etiquetas “mujeres” de Sexo en Madrid

    Hombres.jpgEl otro día, en una de esas charlas profundas que de vez en cuando puedes mantener con un hombre, hablaba con mi amigo I., sobre el tema de las relaciones y cómo puede ser posible que, con lo sencillo que parece, hombres y mujeres estemos condenados a no entendernos.

Él, claro, por su visión masculina de todas las cosas, me planteó un argumento que así, a  priori, tiene toda la validez del mundo. "Lorena, querida, los hombres somos puzzles de dos piezas". Yo, que adoro a mi amigo I., y que además es uno de esos hombres que suele ser bastante crítico con sus visiones sobre la humanidad en general y sobre el género masculino en particular, me daba de bruces por no haber caído antes en averiguar que la culpa de todo la tiene esa simpleza masculina que todo lo complica.

No, no me he vuelto loca. Aunque de aquí a unos cuantos artículos ya veremos... Pero en  realidad, creo que mi amigo I., así una tarde de lunes cualquiera, sentó precedentes en lo que a las relaciones hombre-mujer se refiere (o al menos esto es lo que parecía). Su máxima, esta: los hombres son simples (y no busques, porque generalmente tampoco piensan mucho).

Con un argumento de tal valor en mi poder, no pude evitar convocar una sesión de terapia con las chicas para plantearles lo que acababa de averiguar en la materia, por supuesto, necesitaba saber qué opinaban ellas sobre esta nueva teoría acerca de esa simpleza masculina que todo lo complica.

Yo creo que las chicas aún deben estar riéndose. No cuela. Este argumento masculino de yo-soy-súper-simple así que no-me-líes-nena, no coló con las chicas. ¡Ja!

En realidad yo no pude evitar sentirme como en mitad de un círculo vicioso de teorías conspirativas sobre los géneros y las relaciones. Entiendo a I., cuando dice que, en un hombre, "generalmente lo que ves es lo que hay, Lorena, no hay dobles lecturas". Y también entiendo a esas chicas que en un momento de lucidez le sueltan a un hombre aquello de: "ni de broma me enamoraría de ti" y en el fondo la chica está colada hasta las trancas. Simpleza verbal contra las dobles lecturas tan típicamente femeninas. Ya estamos en el punto de las eternas batallas de sexos.

No quiero caer en los tópicos esos que hablan de que cuando una mujer te dice "" en realidad está pensando en que es que "no", o que cuando dice "me gustas, pero no estoy enamorada", en el fondo lo que piensa es que se muere de ganas de mirarle a los ojos y decirle "creo que me estoy enamorando" (pero que no lo hace porque sabe que si lo dices, él pensará que le estás condenando a la represión sentimental de por vida), así que tan simples no serán, digo yo.

Tampoco quiero caer en tópicos sobre hombres; vamos, que no quiero ni hablar de esos que no expresan sus sentimientos por miedo a lo que pueda pasar... Pero esto también es sólo un tópico. ¿No?

En cualquier caso, saber lo que piensa un hombre es casi tan difícil como saber lo que  piensa una mujer, pero en nuestro caso, yo no digo que seamos más simples, pero al menos sí que somos muchísimo más ingeniosas.

¿Qué pensáis chic@s?

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¿Qué es esto?
 

hombreperfecto_sexoenmadrid.jpgLos tiempos están revueltos. Tengo una amiga de 28 años que sale con un hombre de 49 y tengo una de 37 que se muere por los adolescentes huesos de su universitario de 22. A mí el tema me resulta de lo más curioso, la verdad, con esto de las edades del hombre nunca se sabe.

Personalmente siempre me ha dado igual la edad del hombre con quien estuviera saliendo (aunque reconozco que siempre han sido mayores que yo). El caso es que eso de las edades en las parejas siempre ha sido un tema un tanto comprometido; si un hombre maduro se enamoraba de una de 25, ella era una lagarta y él un gentleman, en cambio, si la madura era ella y él un jovencito, la mujer es una aprovechada de narices. Afortunadamente las cosas han cambiado y este tipo de tópicos ya no lo son tanto, pero aún resulta curioso ver, por ejemplo, a mi amiga de 37 con su chico de 22, y no tan curioso ver a mi amiga de 28 con su hombre de 49.

Cuando trabajaba en Madrid, tenía una amiga que siempre comparaba a los hombres de verdad con los vasos de leche. Solía contar una anécdota en esas típicas 'reuniones de chicas', y decía que una vez quedó con un ex profesor de la carrera, que le gustaba muchísimo, para tomar una caña. El caso es que cuando se sentaron en una resguardada mesa del pub, ella pidió una cerveza en botellín y él un vasito de leche tibia, por favor. A partir de ahí, ella dejó de salir con tipos mayores con el argumento de que estaban ya de vuelta de todo, y a sus 33 años prefirió darse a la vida del adolescente, por aquello de que el botellón le ponía más que un vaso de leche tibia. No es necesario contar que esa fue la última vez que mi amiga y el profe se vieron.

Luego está ese pequeño segmento de hombres que se niega a hacerse mayor. Ya pueden tener 25 ó 33, que ellos creen que viven permanentemente en los 20. Es su edad feliz. Tradicionalmente este segmento no tiene un gran atractivo para las mujeres, pero suele coincidir en ser perfiles de hombres que tampoco están dispuestos a comprometerse con otra cosa que no sean los botellones en la playa y las timbas de poker los viernes por la noche con los colegas.

Y es que, como he dicho antes, con esto de los hombres una no sabe a qué atenerse. Lo mismo te buscas uno maduro porque te pone eso de que están más curtidos, tienen experiencia y no necesitan que les hagas un mapa de tu propio cuerpo para encontrar determinados objetivos y resulta que luego te sale rana con el rollo del vaso del leche o, por el contrario, te enamoras de un jovencito que lo más romántico que hace por ti es regalarte un anillo, pero no uno cualquiera... pero de esos que se llevan ahora. Menudo drama. Y es que con los hombres nunca se sabe... y no precisamente por su edad.

¿Qué pensáis vosotr@s? ¿Cuál es vuestra mejor edad?

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¿Qué es esto?
 
casablanca.jpg

Me cuesta creer eso en lo que últimamente se han empeñado todas la mujeres en pensar, lo siento, no me convencen. No me creo que el romanticismo haya muerto. Tal vez pasado de moda, pero no muerto.

Modas a parte, yo sigo siendo de esas personas a las que le encantan las tardes de cine lluviosas (y no me importa mojarme los pies, salvo que lleve mis 'manolos', claro), una persona que no se cansa de ver una y otra vez Casablanca, que sigue llorando cada vez que disfruta de La Traviata, en definitiva, una mujer que todavía cree en que, cuando un hombre ama de verdad, no hay nada que le detenga.

Una de las características que nos distingue a las mujeres del siglo XXI es la necesidad de no endulzar nuestra vida con ¿tonterías? semejantes a las anteriores citadas. Las mujeres de hoy en día nos hemos creado un papel en que no necesitamos que un hombre esté a nuestro lado para querernos, respetarnos y cuidarnos. Nosotras ya no necesitamos eso. Pero, yo me pregunto, ¿hemos acabado por conformarnos con una existencia desnatada? tomamos sacarina en lugar de azúcar, intercambiamos emails en lugar de cartas e historias tontas en lugar de poemas. Es por esto por lo que cuando nos encontramos con el romanticismo, no podemos digerirlo, pero...¿seríamos capaces de volver a sentir como propios esos romances de película o sufrimos de intolerancia al romance?

Quiero que quede claro que con todo esto no me estoy refiriendo al romanticismo de rosas, corazones y anillo en el dedo. Me refiero a la forma de amar y respetar que tenían esos auténticos caballeros de las pelis de los años 50. Creo que no me equivoco si digo a que a todas nos gustaría que Cary Grant nos mirara como a Ingrid Bergman en Encadenados (Hitchcock, 1946) o como Spencer Tracy adoraba a Katharine Hepburn en La Costilla de Adán (George Cukor, 1949), y estoy más que convencida, de que a esas mujeres que creen  tener alergia al romanticismo, también están incluidas en el lote.

Las mujeres siempre estamos pensando en que deberíamos tener trabajos perfectos, vidas perfectas y maridos perfectos pero, ¿cómo distinguir lo que podemos hacer de lo que debemos hacer? ¿por qué nos supera tanto lo que "debería ser"?

La otra mañana logré escaparme de la oficina y desayuné con un grupo de amigos que hacía tiempo que no veía. Os podréis imaginar cuál fue el tema entre café y café. Pero lo cierto es que tras una densa conversación entre mujeres, hombres y viceversa, está claro que, en cuestiones de romances, estamos condenados a no entendernos. ¿Será que las historias más reales son sólo las que vivimos en le cine?

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¿Qué es esto?
 
mujeresdesesperadas4.jpg

Me da que últimamente paso demasiado tiempo con las chicas. El tema del viernes fue de lo mejor: las mujeres casadas ligan más.
Esto es como todo, desde luego que habrá mujeres que liguen siempre y habrá otras que ni casadas ni solteras, que no hay tu tía, vamos. Y es que todo empezó con un lío que se ha montado mi amiga Laura, una de las pocas, poquísimas casadas del grupo. La verdad es que hacía tiempo que no le veíamos el pelo, debe ser que esto del matrimonio absorbe mucho...Pero ¡ja! ahora sabemos que el matrimonio no es lo que le tenía tan ocupada, sino un amante que es el que le soluciona sus más y sus menos... La tía está encantada (y no es para menos). Y claro, para eso quedó con nosotras, si es que tantas ganas de vernos no eran normales.

Laura se casó hace un par de años con un hombre tan rico como aburrido y desde el mismo día en el que pronunció "sí, quiero", no le hemos vuelto a ver el pelo. Hasta el viernes. Nos invitó a cenar en su súper casa de la sierra (sí, en Mallorca también hay montañas) y para cuando nos quisimos dar cuenta, ya llevábamos 3 botellas de vino, y éramos 5. Desde luego que la ocasión lo merecía porque fue sentarnos a la mesa, empezar a servir el vino, y escuchar: "chicas, tengo un amante, y es poeta". ¿Amante?¿poeta?¿qué? yo no sabía ni dónde meterme y el resto obviamente tampoco. ¡Pero Laura, si sólo llevas casada 2 años! -dijo Cata (que es la conservadora del grupo)-, ya, ¿y?, me aburría como una ostra y me apunté a un taller literario que daban en el Club (de golf), y allí conocí a Armando. ¿Armando?, qué poético el nombre, pensé yo. Laura me miró con carita de pena...(en ese momento me temí lo peor) "Ruth, tú seguro que me entiendes", ¿perdona?¿cómo que yo te entiendo? quería que la tierra me tragara, así que agarré la botella de Marqués de Murrieta reserva 2002, y decidí que, por esa noche, el tal Marqués y yo íbamos a ser inseparables.

Mi respuesta fue que yo creo que cada persona es libre de hacer lo que le dé la gana. Además un amante está como muy de moda ahora, ¿no? ¡Y encima poeta! ¿Quién soy yo para juzgarte? Laura, si es lo que quieres y lo que necesitas, adelante. La indignación de Cata crecía por minutos...¡es que no me puedo creer que tú felizmente casada (bueno, ya no tanto) te busques un amante porque tu marido ya no te satisface y yo que estoy deseando encontrar a un hombre, no lo encuentro! ¡Tú dos y yo ninguno! Desde luego que mi teoría cada vez es más cierta,¿y cuál es tu teoría reina? -pensamos todas-, pues que las mujeres casadas ligan más. ¡Toma ya! ¿Cómo que las mujeres casadas ligan más Cata? sí, deben tener como una especie de radar que las hace más atractivas o yo qué sé! lo mismo son los hombres, que se creen más hombres ante una mujer casada porque saben que están ganando un trofeo que no es suyo! ¿Un trofeo? -pensé yo-más vino, por favor.

El otro día leí en un dominical una entrevista a Isabel Allende en la que decía que el estado ideal de la mujer era casada y con un amante. Matizaba en que la figura del amante hacía subir la autoestima femenina que al parecer, y según Allende, descendía tras casarse.

Por ahora en mi mente sólo hay dudas y más dudas pero si algo tengo claro es que las mujeres no sólo son más prácticas que los hombres, sino también más divertidas.

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