Cuando empecé a escribir este blog nunca imaginé que me daría tantas satisfacciones. Primero porque aunque llevo muchos años escribiendo (soy periodista) nunca lo había hecho sobre mí ni sobre sentimientos íntimos. He de confesar que no me ha costado trabajo, supongo que porque el embarazo, aun siendo algo íntimo, no deja de ser algo que casi todo el mundo mira con cariño.
Pero sobre todo he de decir que la satisfacción más grande que me está dando este blog es leer los comentarios de todas vosotras. Comprobar cómo a miles de kilómetros en Argentina, en Boston, en Perú, en Hong Kong, o aquí cerca, en Londres, en Roma...en todo el mundo, todas hablamos un idioma común: el de la maternidad. Mujeres que entre nosotras puede que no tengamos nada que ver, con diferentes opciones de vida; religiosa, política, social, económica...mujeres que puede que nunca nos sentaríamos a charlar frente a una taza de café, de repente estamos fuertemente unidas por un solo motivo: unas personitas que ni andan, ni hablan, ni hacen nada pero que a la vez nos hacen inmensamente felices (y que muchas otras nos desesperan).
Y he de deciros que esto me llama mucho la atención, que yo no conocía esta sensación. Tengo que reconocer mi error y pedir perdón a todas las madres que antes me parecían un "rollo" porque sólo hablaban de pañales y biberones entre ellas. Ahora me doy cuenta de que todas esas conversaciones son necesarias para no sentirnos tan solas en la inmensa tarea que supone tener un hijo. Vale, que como en todo hay que dosificar y ser comedida y no hay que pasarse todo el día hablando de lo mismo...pero ¿sabéis la inmensa satisfacción que me da hablar sin reparo con esa amiga que te escucha todo el rato hablar de tus dudas sobre el embarazo? ¿Y cuando bajo al jardín de mi casa y mis vecinas también me escuchan y me cuentan sus historias? ...me siento arropada ...no sé cómo explicarlo. Es lo que hace unas semanas llamé la secreta solidaridad entre las madres. Es como si de repente esas mujeres con las que no tienes nada que ver de repente empatizan de tal manera contigo y tú con ellas que basta con una mirada para saber que te están apoyando.
A lo mejor estoy hoy con día sensiblero (las hormonas no nos abandonan en el embarazo) pero quería compartirlo con todas vosotras porque encuentro que todas, las que queréis el bibe y las que defendéis el pecho, las que estáis por el colecho y las que no...todas tenemos algo en común: nuestros hijos. Y si entráis en este blog y además comentáis es porque os interesa este tema, ¡¡¡qué caramba!!! Y yo estoy feliz de que así sea porque sé que esta solidaridad me acompañará el resto de mis días. Y que si algún día me pasa (como a la mamá del anuncio) que Carmencita se pone "rebelde" en el supermercado porque no le compro las chuches que ella quiere y se tira al suelo y grita y llora y patalea, sé que pasará por el pasillo alguna de vosotras y me mirará con infinita complacencia diciéndome con los ojos: "tranquila, las rabietas también pasan".
Así que hoy quería dedicaros este blog a todas vosotras por ser tan sinceras, por expresarme vuestros miedos, por contarme vuestros trucos y por ejercer la solidaridad con las demás. GRACIAS!!!!









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