Cualquiera de estos días puede ser el gran día. Aunque salgo de cuentas el 28 ya se sabe que sólo el 5% de los partos se producen en la fecha estimada por el médico. Si sucede así mi niña nacerá prometiendo una cosa: ser meticulosa y estricta en los horarios.
Pero hoy no quiero hablar de mi niña aunque ella sea, en el fondo, el origen de mis desvelos. Hoy quiero hablar con vosotras de un tema que es muchas veces tabú pero que, ciertamente, preocupa a todas las madres con las que he hablado y han sido muchas a lo largo de todos estos meses.
El otro día tomé un café con una amiga que, además es psicóloga y aprovechándome de la amistad, me hice mi consulta particular con ella (que además también es madre y tardía, como yo). Le dije, "tengo que confesarte que el otro día se me pasó una idea por la cabeza que primero me abrumó y después me hizo sentir culpable, algo parecido a la madrastra de Blancanieves. Verás, le conté, una amiga me llamó por teléfono y me habló de unos planes relacionados con el trabajo pero que tenían un toque festivo, de fiesta vaya. Inmediatamente le dije que sí, que me apetecía mucho pero luego caí en la cuenta de que las fechas de las que me hablaba coincidían con el segundo mes de Carmen (y muy probablemente en plena lactancia). Nada más colgar un calor intenso me invadió la cara y el cuerpo y a continuación un escalofrío. Sólo una frase se me pasó por la cabeza: has perdido tu libertad de movimientos. E inmediatamente después llegaron los remordimientos por haber pensado eso. Mala madre, inmadura, egoísta, ¿cómo puedes pensar eso a días de dar a luz? Yo solita me fui torturando hasta llegar a casa. Tanto que no podía contener las ganas de llorar (ya empezamos con las depresiones, pensé)
Me abrumé, me sentí incapaz de comprenderme a mí misma, me odié, me desprecié y me dije: ¿qué me pasa? ¿le pasa esto a más mujeres? Así que cuando tomé el café con Marina (la psicóloga) se lo dije. Y sí, así es, es normal hacerte esas preguntas, es normal sentirte culpable por hacértelas, es normal todo.Y, además, son sanas. De lo contrario serías una mole de piedra.
La maternidad es algo que sucede a la mujer desde que el hombre está en la tierra. Eso es más obvio que cualquier otra cosa. Pero lo que no sucede desde los orígenes es que la mujer además de madre, sea trabajadora, tenga una vida pública al margen de su vida íntima y familiar. Y, casi siempre esa vida viene antes que la maternidad. Primero estudias, te diviertes, trabajas, entras, sales...y después te casas (o no ) y tienes hijos. Ése suele ser el orden. Si tienes la suerte (mi caso) de tener un trabajo que te reporta miles de satisfacciones y que te hace llevar una vida social en la que conoces a mucha gente cada día y te mueves como una culebra, entonces el parón que supone cuidar un bebé suele ser grande y notarse mucho más. De la vorágine del día a día a estar todo el rato con un bebé mamando, cambiándolo y acunándolo para que duerma. El cambio es significativo.
Pero yo, antes incluso de tener a Carmen en mis brazos y cuidarla, saco dos conclusiones: la primera es que todo pasa. El cuidado de un bebé es exhaustivo pero no eterno. Los bebés crecen. Y, aunque luego los echemos de menos porque ya se van haciendo mayores, vienen otras etapas también muy satisfactorias y que, de paso, nos van dejando a las madres mayor libertad de movimientos. La otra conclusión a la que he llegado es que la maternidad está muy mitificada. Muy probablemente por los anuncios de la tele que la pintan como algo idílico con bebés rubios de ojos azules muy simpáticos que siempre se ríen y al hacerlo dibujan hoyuelos. Pero la maternidad es también pasar noches en vela, es escoger (que no renunciar), entre una opción u otra, es tener una responsabilidad realmente abrumadora porque un ser humano depende de ti al 100% durante mucho tiempo, es tener dudas y miedos y es pasar muchas sangrías emocionales que sólo las que tienen hijos conocen. Eso sí, tiene una grata recompensa: tus hijos. Y no pongo yo aquí en duda que es el amor más incondicional que pueda existir. De no ser así, hace tiempo que nos habríamos extinguido.
Pero no me quiero despedir en este post dejando un mal sabor de boca. Estoy encantada con la idea de ser madre, si he llegado hasta aquí es porque lo tengo muy claro pero también tengo mis dudas y quiero compartirlas con vosotras y ver si existe alguna extraterrestre como yo por ahí pululando en la red.
Un beso a todas









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