La minicanasta la tenemos en nuestra columna-mural en la que, además del calendario del año, vamos poniendo fotos y dibujos que nos hacen más amena la estancia en la cueva.
Tenemos tres zonas principales donde colgar y pegar cosas. Poco a poco vamos redecorando todo. La más pintoresca es el tablón de anuncios donde vamos poniendo las tarjetas de los curanderos, shamanes, profesores ilustrísimos y similares que vamos recogiendo. Es sorprendente lo mucho que se parecen las hojillas de propaganda entre ellas.







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