Resultado de etiquetas “attache” de La Lluvia en Sevilla es una Maravilla



Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que así, lo mismito que Willy Fog (porque para nosotros y nosotras de los 80's quién dio la vuelta al mundo en 80 días fue Willy Fog y no el tal Phineas, por mucho que dijera o dijese Julio Verne) lo mismito que el Willy -estaba diciendo yo- me vi estos días atrás y hasta el mismo 5 de enero de 2007.



Y es que el caso es que nosotros, es decir, A, mi A, vuestra ya A y el que aquí escribe, oséase moi, pues como que como buenos monárquicos y letizistas que somos pues como que huimos de el gordo colorado y sajón y como que preferimos esperar con ilusión la noche del día 5 , seleccionar y limpiar con esmero el zapato que vamos a poner ante la chimenea para que en él o sus proximidades depositen S.S.M.M. los regalos y, como no, también preferimos eso de escribir la carta a nuestros Reyes o respectivo Rey (porque sí, porque para estas cosas por mucho que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente fueran o fuesen 3 pues como que siempre cada uno termina teniendo el suyo propio, el preferido y si en el caso de A el suyo es Baltasar -se ve que le va a ella el rollo interracial- pues como que el mío es Melchor -que de siempre yo he sido muy de la cana y de pon un madurito en tu vida-) escribir la carta -trataba de decir yo- en lugar del "me lo pido" dicho frente a la pantalla de la televisión tan de el gordo colorado y sajón, tan sajón en si mismo y en definitiva ...

Pero el caso es que este año, con el tema del embarazo, de que ya estamos en la recta final, de que la ropa de embarazada por mucho que haya mejorado pues como que sigue sin motivar mucho,
que las rebajas con tripilla ya no son tan rebajas y por lo tanto el período previo a la rebaja pues tampoco es tan período previo a la rebaja y tal pues como que A me debió de decir un ¡ea!, un "este año yo no escribo carta porque yo no sé qué pedir", un "que me traigan los Reyes lo que quieran" y un "yo no quiero nada" que fue lo que me dijo a mí y allí me quedé yo, sólo ante el peligro y ante la tarjetita en blanco en la que empezar diciendo aquello de "Querido Melchor: este año como he sido un niño muy bueno..." bueno, que quién dice tarjetita dice tarjetitas porque eso sí, hay que reconocer que el que aquí escribe -oséase moi- también es muy de decir que no quiere nada, no quiere nada, pero oyes, es ponerse a escribir y al final no hay tarjeta que le llegue... pero centrémonos en A, mi A, vuestra ya A y su no carta de Reyes.

Porque claro, yo ante esa libertad absoluta para hablar con Baltasar en su nombre y pedirle cosillas pues como que en lo primerito que pensé fue que tal vez ya era hora de que la chiquilla desterrase el maletín de cuadrito Burberry que la acompaña desde el comiezo de su etapa universitaria (que hombre, el cuadrito Burberry tuvo su aquel y ya se sabe que el que tuvo retuvo, pero oyes, que no, que no podía mi A volver al cole en el 2007 de cuadritos) y de que estrenase ella un maletín en condiciones y como para estas cosas los italianos pues como que tienen así como que otro estilo -pensé yo- , otro manejo de la piel -seguí pensando yo- y del diseño -que también me dije- pues allí que me lancé a Forzieri a ver que es lo que se cocía por Italia además de pasta... allí que llegué, allí que seleccioné el área de Briefcases (que no no es más que nuestro maletín castellano sólo que dicho en sajón y en descriptivo, porque ellos, los sajones, te son muy descriptivos y muy de en lugar de hacer el diminutivo y decirte de maleta, maletín de toda la vida no, ellos son más de decirte un "maleta breve" que al final es lo que es su briefcase) y allí que yo vi alguna cosilla mona tal que ésta de aquí, ésta otra de allá y esta otra de acullá (inclinándome más por la de acullá que por la de aquí o allá... por mucho que mi amigo México Lindo y Querido -que viene a ser algo así como la Preysler sólo que en joven, hombre y mexicano, pero por lo demás igualito a la Preysler- dijera o dijese e insistiera o insistiese que mucho mejor el de allá, que si mucho más clásico, que si más pequeño, que si mejor para lo delgadita que es A, que sí mejor para el Juzgado y así cienes y cienes de ventajas que él le veía al susodicho maletín o maleta breve), pero vamos, que lo que es yo pues como que no terminaba de verlo claro.

Y claro, como no lo veía yo claro (y me niego a decir eso de valga la redundancia porque me horroriza) pues allí que me planteaba yo un viaje fugaz y anónimo a la City que está cerca de la Town a ver si allí una Carolina Herrera (que es que yo ya conocía la maleta breve de Gilda y como que a la de Gilda le veía yo un puntillo más cercano a lo que estaba buscando) o una Purificación García me daban a mí ideas o a ver si por lo menos encontraba yo un mísero Loewe que llevarme a la boca... pero ahí que los días se me iban pasando y con los días que pasaban pues también allí que mi pelo crecía y aunque mi pelo no tuviera o tuviese nada que ver en principio con el regalo de Reyes de A pues lo cierto es que yo me negaba a ir con los pelos que tenía a cena de Nochebuena alguna, ni comida de Navidad posterior, así que había que ponerle remedio y ponerle remedio ya (porque el pelo es así y al final el flequillo impone su ley y siempre termino cortándolo) pues eso, lo dicho, que los días pasaban, el pelo crecía y yo pedía cita y con con la cita en la mano y mi cuerpo sentado en la silla -esperando mi turno- pues allí que Vogue va, Hola! viene paso un página, paso otra y, ¡zas!, allí que se aparece ante mí el maletín o maleta breve imprescindible para toda mujer inquieta e ideal para decirle a Baltasar que se lo agenciara o agenciase para mi A... así que mientras la peluquera y sus tijeras y la estilista y sus ceras hacían su trabajo pues como que yo no paraba de repetir mentalmente y para mis adentros un "Samsonite Blacklabel, Signat Attaché, Matthew Williamson, Samsonite Blacklabel...”, lo mismito que el niño aquel de ”una barra de pan, un litro de leche y mantequilla, una barra e pan…2 de aquel Barrio Sésamo de nuestras ochenteras infancias sólo que mucho más actual, elegante y exclusivo, que es que por mucha hambre en el mundo que haya la barra de pan, la leche y la mantequilla pues como que no dejan de ser alimentos básicos de toda cesta de la compra, vamos, de esos que se tienen en cuenta para calcular el IPC de los países (y por muy elegante y muy francesa que sea una baguette pues como que o deja de ser una barra de pan y con una barra de pan pues como que mi A si que no hace nada en los Juzgados...) y porque además un Vogue es un Vogue y no un periódico cualquiera y si ya es el Vogue edición UK -de los UK de toda la vida- pues como que ya no es que sea un Vogue sino que es el Vogue y lo mismo que a nadie se le ocurriría arrancar un trozo de Biblia o Nuevo Testamento para no olvidarse de un versículo o parábola cualquiera pues como que yo no iba a rasgar sus satinadas páginas, las satinadas páginas de el Vogue para luego poder darle a Baltasar los detalles, así que “una barra de pan, un litro de leche y mantequilla, una barra de...”

Total, que terminados los trabajos de tijera y cera allí que me lancé yo de nuevo a casa a consultar con S. Google a ver dónde conseguía yo el susodicho maletín, el maletín de A... y allí que S. Google me informa a mí que el Signat Attaché -maleta breve de A que ya era- no es más que el típico maletín de los hombres de negocios de los años 70 sólo que ahora revisado, reeditado, rediseñado y feminizado para la mujer actual (vamos, como diría mi amigo Dannito de allén de los mares, una topetez) y allí que S.Google me aconseja que me fuera o fuese a la página oficial de Samsonite Blacklabel; allí que yo me voy, allí que yo entro, allí que yo veo el maletín, allí que veo sus diferentes colores, tamaños y posibilidades, allí que veo que venden on-line y allí que cuando con una sonrisa de oreja a oreja voy a hacer click yo para add to the basket la maleta breve que ya había seleccionado para A, mi A, vuestra ya A, pues allí que me doy cuenta de que no, que no, que sólo venden a los USA, de que ya es día 23 y de que a ver cómo demonios consigo yo el maletín de A (porque ya era el maletín de A o maleta breve de A ) antes del día 6 de enero... y claro, percatándose de todo eso a uno no le queda más remedio que cagarse en la globalización y una vez cagados en ella pues buscar soluciones así que, resolutivo que es uno, se lanza a la opciçón de Samsonite Blacklabel en el mundo, busca a ver si alguna tienda de esta España mía, esta España nuestra vende estos productos y gratamente uno encuentra que sí, que El Corte Inglés de San Chinarro de la mega-macro-supra-rotonda lo vende, allí que uno llama a San Chinarro de la mega-macro-supra-rotonda, allí que lo pasan con el departamento de viajes, maletas y demás y allí que un chiquillo que yo creo que no sabía muy bien de lo que le hablaba -y que desde luego no había visto un Vogue en su vida como para cuanto más el Vogue- me dice que no, que ellos ese maletín no lo tienen. Pero el que aquí escribe -oséase moi- no se da por vencido rápido, no, no, el que aquí escribe -oséase moi- ya había sido tocado por la elegancia y exclusividad de la maleta breve de A y el que aquí escribe –oséase moi once again, o una vez más sólo que dicho en sajón- acepta el reto porque tenía muy clarito que fuera como fuese uno de los 250 Signat Attachés que existen en el mundo se lo traía Baltasar a A, su A, vuestra ya A pues como que sí o sí, como que el Vogue es Vogue y Vogue no hay más que uno.

Así que uno decide pasar de tiendas y tienduchas autorizadas y se lanza directo a escribirle a toda cuanta tienda exclusiva Samsonite Blacklabel aparecía en la página empezando así su viaje por el mundo por el Londres de los UK de toda la vida, y allí que mail va y mail viene se recorre Portugal, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, los USA (de toda la vida también ellos -con su Nueva York, su Los Ángles y su San francisco-), India, Kwait y Rusia... y una vez enviados pues a esperar y chequear cada 5 minutos la bandeja de entrada, venga de darle a F5 y a F5 vuelta otra vez hasta que, ¡zas!, allí que (para abreviar y tras un montón de acuses de recibo) allí me llega un mail de 2 de las tiendas de Londres de los UK de toda la vida diciendo que , que lo tenían, que , que lo vendía y me lo enviaban pero que no podían asegurar que llegase antes del día 6 luego ese no asegurado se convirtió en un no por culpa de sus vacaciones, las vacaciones del banco y hasta las vacaciones las agencias de transportes, vamos, todo Londres de vacaciones que andaba y los días seguían pasando por lo que presa de la desesperación el que aquí escribe decide que el correo electrónico aunque es más cómodo y barato no es lo suficientemente rápido e inmediato y se lanza a la ronda de llamas telefónicas con su ”Morning! I´m calling from Spain, do you speak english?" por bandera e insistiendo en otra vez en Londres, de allí bajando a Portugal (país en que tampoco tenían el modelo aunque este chiquillo sí sabían de qué le estaba hablando y por su puesto que sí había visto un Vogue en su vida), de allí a Italia (dónde sí volvían a saber de lo que hablaba, sí lo tenían y sí en todas las variantes que yo quería pero no, no vendían ni por internet, ni por teléfono, ni por fax ni ná de ná...) total que de Italia decidí yo subir a Russia (que lo escribo yo con doble s porque yo siempre he sido muy de la ese marcada –aunque allí no contestaba nadie-) de Russia no sé por qué me da un punto y decido que salto el charco a los USA -de toda la vida también ellos- (en los que obtuve otro Yes -osea, otro sí- al producto, a las variantes e incluso a la venta pero un may be al plazo de entrega) así que mientras los de Nueva York comprobaban los plazos pues allí que yo seguí viaje decidiendo que una vez regresado al continente europeo y antes de entrar en Alemania (que es que no sé por qué pero yo como que a Alemania sin conocerla ni ná le tengo manía) pues casi mejor que me paraba en Bélgica que es mucho más afrancesada y mucho más pequeña y manejable, y allí entre un ”Bon jour” y un je comprends le français mais je préfère parler anglais… do you speak english? más varios ouis, mercis y un llanto así como que a medio camino entre el inglés y el francés pues como que sí conseguí el maletín, sí conseguí las variantes que o quería y todo ello con transporte express y sin ningún coste extra…


Así que ya con la maleta breve de A en manos de la mismísima A, repuesto de esa Vuelta al mundo en 80 correos electrónicos y esperando con temor la próxima factura telefónica a mí no me queda más que decir un que viva el Benelux, Hercule Poirot, el chocolate belga y hasta las coles de Bruselas!!!… porque está claro que los Reyes Magos existen pero Baltasar, Baltasar es belga.



Plus, Plis, Plas... ¡mañana más! (y a la espera de la segunda parte de ese ¿Y tú cómo te llamas?... manzanas traigo... pues ya sabéis, a votar y seguir votando -¿la abuela ya ha votado?- para regalarle a Nico ese TP de oro al Mejor Presentador de Variedades y Espectáculo)

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