Como si fuese una vergüenza llamarse Pérez, Fernández, Gómez, Gonzalez o Rodriguez, los medios informativos eliminan por sistema esos, tan hispánicos, apellidos paternos de nuestros políticos. Y se habla tanto de Rubalcaba, de De la Vega, o de Zapatero, que están consiguiendo que nos olvidemos de sus verdaderos apellidos, como si estos políticos fuesen hijos de padres desconocidos.
Por esta misma regla absurda, a Jordi Pujol, a Felipe González y a Mariano Rajoy deberíamos llamarles: Jordi Soley, Felipe Márquez, y Mariano Brey.
Aunque Felipe González no consentiría jamás que, en los telediarios, en la radio, en los periódicos, o en las revistas, se le llamase Felipe Márquez, por muy tipical spanish que sea su apellido paterno.
Incluso el Presidente Obama, en su encuentro con Rodriguez Zapatero, y mal asesorado por su equipo de protocolo, le llamó "Zapatero" en una intervención televisada.
Hoy firmaré Carlos Oliveras, y me olvidaré del Martorell, como si fuese un conocido político con un apellido, por lo visto, vergonzante.
No entiendo por qué no se le llama Sr.Rodriguez a nuestro Presidente.

Fotos via Flickr: tinou bao, bruckerrlb.







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