Resultado de etiquetas “andy warhol” de El mundo de Carlos Martorell

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El retrato hecho por Warhol al fallecido Yves Saint Laurent, ha sido retirado por Pierre Bergé de la exposición dedicada al genial pintor del pop-art en el Gran Palais de Paris. La exposición comienza hoy día 18 y durará hasta el 13 de julio. A Bergé no le parecía adecuada la ubicación del cuadro junto a los de otros diseñadores, y pretendía que se colgase junto a los retratos de artistas y creadores, como Man Ray.
 
Yo estuve en la casa de Yves en Marrakech, con Pierre Bergé y Andy Warhol, lo que me ha hecho recordar mis encuentros con Saint Laurent, en Paris, Marrakech y Nueva York.

Dalí me presentó a Saint Laurent en el Maxim's, de Paris, la noche en que el pintor presentaba el Vogue que había diseñado. Al finalizar el acto, Yves me invitó a cenar a su casa en la Rue de Babilone. Yo, que aquel mes estaba ayudando, en un tema de logística, a Ricardo Bofill, que instalaba un despacho en Paris, pedí a Saint Laurent si podía hacer extensiva la invitación a Ricardo, y aceptó amablemente. Entre los asistentes a la cena recuerdo a Loulou de la Falaise, brazo derecho del diseñador, con su madre la Marquesa Maxim de la Falaise, Paloma Picasso, Marisa Berenson, Thade Klossowski y, por supuesto, Pierre Bergé, compañero profesional y sentimental del modisto. Escuchando de fondo canciones de Marlene Dietrich, yo observaba a Saint Laurent. Yves me pareció una persona torturada, tímida, frágil, muy vulnerable, y con el sentido del humor de un amable niño travieso. Durante mucho rato, estuvo enseñándome un album con fotos que había hecho en Marruecos.

Un par de semanas más tarde, Ricardo Bofill y yo emprendíamos un viaje para recorrer el Valle del Dra, en el desierto del Sahara. Me sorprendió mucho que Serena Vergano, pareja inseparable de Ricardo, madre de uno de sus hijos, e íntima amiga mia, se quedase en Barcelona. Al llegar a Marrakech nos instalamos en el hotel La Mamounia. Y esa primera noche fuímos invitados a tomar una copa al impresionante palacio de Saint Laurent, Le Jardin Majorelle, para luego cenar en el restaurante Dar Es Salam. Instalados en el palacio de Yves estaban Andy Warhol y su productor Fred Hughes. Y cuál fue mi sorpresa cuando comprendí que se había iniciado, con disgusto de Saint Laurent, un fogoso idílio entre el arquitecto y la sofisticada Loulou de la Falaise. Idilio anovelado en el capítulo "Un desierto para tres", de mi "Réquiem por Peter Pan". Durante la cena, en el Dar Es Salam, actuaron bailarínas del vientre. Y recuerdo que Pierre Bergé tuvo que reñir a Saint Laurent, porque repicaba con los cubiertos, como un niño gamberro, pidiendo que también salieran a bailar hombres. Yo no supe que Loulou se añadía a nuestro periplo por el desierto hasta que, al dia siguiente, una vez dejado el hotel, pasamos por el palacio para recogerla. Saint Laurent estaba furioso y soltó unos desagradables improperios, que prefiero no repetir. Porque Loulou, su brazo derecho, y que debía ejercer de ama de casa para sus importantes invitados, le dejaba plantado. Por su lado, Loulou había planeado una "Luna de Miel" con Ricardo, y no soportaba la idea de hacer el viaje con un tercero. La cosa tenía gracia: yo conocí a Loulou cuando era modelo en Nueva York, nos llevabamos muy bien, y fui yo quien le presentó a Ricardo. Y ahora, sin comerlo ni beberlo, me había convertido en un estorbo. Este lío divertía mucho a Ricardo.

No voy a dar detalles del pesado viaje. Solo decir que me tocó recorrer el desierto en el incómodo y angosto asiento trasero de un Mini Morris (el vehículo más inadecuado para atravesar el Sahara) sintiéndome como un verdadero lastre, y al son, a todo volumen, del Réquiem de Mozart. En 1983, Diana Vreeland, directora del Costume Institute del Metropolitan Museum de Nueva York, organizó la exposición del 25 aniversario de la Maison Saint Laurent. Yo fui invitado a la magnífica cena de gala y, como solía hacer en Nueva York, llevé mi Nikon y pude fotografiar a un montón de celebridades internacionales, para publicar un reportaje en España. Esa fue otra ocasión para encontrarme con el exquisito diseñador. Mis diapositivas, olvidadas en un cajón desde 1983, y grabadas en un CD, para luego subirlas a este Blog, han ido perdiendo mucha calidad.
Por orden se puede ver a: Catherine Deneuve, Elsa Martinelli con Gianni Versace, Raquel Welch con su marido y Diana Ross, Valentino, Lynn Wyatt con Hubert de Givenchy, Dianne Von Fürstenberg, Marisa Berenson con Richard Bernstein, Claudette Colbert, Pamela Sue Martin (Dinastía), y Marina Schiano, entonces Vicepresidente Ejecutivo de Saint Laurent, en los Estados Unidos.
Fotos: Carlos Martorell, Guy Marineau, Dinodressed2, Vicente Maia, Leesmall 2002, Jay Brezinsky, Miss_Helenike.

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¿Qué es esto?
 
En el Grand Palais de París hay una gran exposición de Andy Warhol. Yo fui el primero en hablar de él en los medios informativos españoles. Y así lo conocí:
Yo estaba cenando en casa de Diana Vreeland, entonces directora del Costume Institute del Metropolitan Museum de Nueva York, y mientras contemplaba un cuadro con el grabado de un gato, a mi espalda, escuché una voz mortecina que me susurró: -Tú qué crees... ¿Es macho o hembra? La pregunta me pareció absurda. Me di la vuelta y me encontré frente a una cara lívida, enfermiza, cubierta por un cutis estropeado, con una expresión tímida, y bajo una peluca blanca y despeinada, que parecía haberle caído del techo. Era Andy Warhol, seguido por sus inseparables Bob Colacello (Redactor del Andy Warhol's Interview), Fred Hugues (Productor de La Factory), y los bellos gemelos Jed y Jay Johnson. Jed era el amigo de Warhol, y su hermano Jay, era un jovencito decadente, que estaba casi siempre "colocado". En las cortes que arrastran las celebridades siempre hay muchos celosos. Por esa razón, Jay Johnson, interrumpió mi encuentro con Andy, formulándome una pregunta aún más absurda, empleando un desagradable tono, lánguido y afeminado: How big is your sex? (¿Cómo es de grande tu sexo?). A littlte bigger than your brain! (Un poco más grande que tu cerebro)- contesté tajante a aquel joven que yo no conocía de nada. Andy esbozó una tímida sonrisa. Le había hecho gracia mi rápida y cortante respuesta. Y al finalizar la cena me citó para almorzar, al día siguiente, en Max's Kansas City, un local underground y un tanto cutre, que entonces estaba muy de moda. Recuerdo que Andy, con su bolígrafo, garabateó un dibujo sobre el mantel individual de papel, cosa que solía hacer en cafés y restaurantes. Y yo fui tan tonto que no me lo llevé. Su deteriorado físico y su precaria salud se debían a los tiros que le había disparado, a boca jarro, Valery Solanas, una joven lesbiana, prostituta y sin techo, que solía rondar por La Factory, y que responsabilizó, injustamente, a Andy por haber sido ridiculizada en un importante programa de televisión, en el que presentó su "Scum Manifesto", un texto demoledor contra el macho y en pro de la castración. En uno de los libros del fotógrafo Avedon puede verse la foto del busto desnudo de Warhol, totalmente cubierto por horribles cicatrices en zig-zag. Saliendo de Max's Kansas City, Andy me enseñó La Factory, y me sugirió que pasara por allí cuando quisiese. Y así lo hice. En La Factory tuve el privilegio de coincidir con todo tipo de seres extravagantes y vanguardistas, junto a personajes como: Truman Capote, Basquiat, Liza Minelli, Migg y Bianca Jagger, Paloma Picasso, Divine, o Elisabeth Taylor; y también pude ver a famosos músicos, aristócratas y políticos. Yo tengo una gran colección de diapositivas con imágenes de muchas de estas personalidades. No solo entraba y salía a menudo de La Factory, además Warhol me permitió también fotografiar sus cuadros, mucho antes de que fueran expuestos en galerías, como la Leo Castelli, en Soho, donde se vendió el primer cuadro con la famosa lata de sopa de tomate Campbell's, lamentablemente convertida, en España, en imagen de un programa de cotilleo de televisión. La última lata Campbell's, de Warhol, se ha vendido por la friolera de 8'5 millones de dólares. Yo creo que Andy no tenía ni idea de dónde estaba Barcelona, y por eso me dejaba fotografiar todo su trabajo en primicia. Yo enviaba las fotos al periódico La Vanguardia y a la revista La Gaceta Ilustrada, ambos del Grupo Godó. Fotografié los retratos de Farha Diva, Dianne Von Fürstenberg, Mao Tse Tung, y muchos más. Y me gustó especialmente la colección de cuadros de zapatos de tacón, porque Andy usó polvo de la talla de diamantes para enriquecer la textura de sus lienzos. Como en aquellos años, en España, prácticamente nadie sabía quién era Warhol, por mis fotos, entrevistas y textos me dieron cuatro duros. Pero, sorprendentemente se publicaron. Con mis diapositivas de Nueva York llegué incluso a hacer alguna contraportada de La Vanguardia, y a todo color. En una ocasión, y no hay que olvidar que estábamos en tiempos de Franco, La Gaceta Ilustrada publicó mis fotos de la exposición "Hoces y Martillos", de Warhol. Y, en consecuencia, al presidente del Grupo Godó le llegó una carta, en la que el Ministerio de Información y Turismo manifestaba su indignación. Aún conservo las cassettes con las entrevistas que le hice a Andy. Tarea harto difícil, pues contestaba con muchos monosílabos, o me respondía con un: "¿Y tú que piensas?" Como si el entrevistado fuese yo. Pero no sólo era parco en el habla. En 1977, me dedicó su libro "Filosofía de Andy Warhol", y cuál fue mi sorpresa cuando al leer la dedicatoria vi que tan solo había firmado una "A". Una noche coincidimos en una cena de gala en la discoteca Studio 54. La etiqueta exigía traje largo y esmoquin. A la cena asistía, también, la madre del entonces Presidente Jimmy Carter. A Lillian Carter, una mujer tímida, insegura y poco agraciada (pues se parecía a Copito de Nieve) la sentaron entre Andy y el famoso diseñador Halston. Lillian Carter no supo qué cara poner cuando del techo, y sobre el escenario, vio bajar una enorme luna, en cuarto creciente, llorando lágrimas hechas con luz. Seguidamente, se acercó a la nariz de la luna una inmensa cuchara cargada con cocaína (hecha con pequeñas bombillas blancas). La luna esnifaba esas luces, que simulaban cocaína, e inmediatamente se ponía a sonreír. El show de la luna era uno de los más famosos decorados móviles de Studio 54. Pero ese no fue el único mal trago de la noche para la madre del Presidente. Al poco rato, vi como Warhol se levantaba de la mesa y, ante el estupor de la Señora Carter y de sus agentes de seguridad, Andy empezó a bajarse los pantalones. ¡No podía creer lo que veían mis ojos! Afortunadamente, bajo el pantalón de su esmoquin, Andy llevaba sus inseparables vaqueros Levy Strauss. La bajada de pantalones resultó ser otra de sus escandalosas excentricidades. En 1979, para celebrar la reapertura y redecoración de Loewe, en el Paseo de Gracia, de Barcelona, organicé un evento con un espectacular desfile. Y Warhol me envió a Bob Colacello, que publicó en Interview cuatro páginas de la inauguración. Entonces Loewe solo producía cuero pero, para aquella ocasión, se hicieron varios trajes largos, y yo diseñé todos los sombreros para el desfile, en el que las modelos llevaban cachorros de tigre vivos entre sus brazos. Un mes más tarde, aparecí fotografiado en el Interview, apoyado en el enorme mamut de piedra del Parque de la Ciudadela, junto a Loulou de La Falaise, que había asistido al desfile de Loewe. Y cómo los americanos tienen un ramalazo muy infantil, y yo no era nada importante, en la foto, el mamut se ve enorme y yo diminuto. Y cuando Loewe abrió tienda en el edificio Trump Tower, de Nueva York, publiqué una foto en la que Warhol y yo estamos sentados delante de dos cuadros del famoso rascacielos. Nos vímos por última vez en Madrid, en una concurrida cena en el Palacio March. Cuando Andrew Warhola, así se llamaba Andy Warhol, falleció el 22 de febrero de 1987, con tan solo 59 años, publiqué una esquela con unos cuarenta nombres de las personas y personajes que más relevancia habían tenido, en su tan creativa, polifacética y corta vida. Fotos: Carlos Martorell, y via Flickr: 7 Seconds of love,Vivavar,Madcrow,Planetschwa.
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