Me da que últimamente paso demasiado tiempo con las chicas. El tema del viernes fue de lo mejor: las mujeres casadas ligan más.
Esto es como todo, desde luego que habrá mujeres que liguen siempre y habrá otras que ni casadas ni solteras, que no hay tu tía, vamos. Y es que todo empezó con un lío que se ha montado mi amiga Laura, una de las pocas, poquísimas casadas del grupo. La verdad es que hacía tiempo que no le veíamos el pelo, debe ser que esto del matrimonio absorbe mucho...Pero ¡ja! ahora sabemos que el matrimonio no es lo que le tenía tan ocupada, sino un amante que es el que le soluciona sus más y sus menos... La tía está encantada (y no es para menos). Y claro, para eso quedó con nosotras, si es que tantas ganas de vernos no eran normales.
Laura se casó hace un par de años con un hombre tan rico como aburrido y desde el mismo día en el que pronunció "sí, quiero", no le hemos vuelto a ver el pelo. Hasta el viernes. Nos invitó a cenar en su súper casa de la sierra (sí, en Mallorca también hay montañas) y para cuando nos quisimos dar cuenta, ya llevábamos 3 botellas de vino, y éramos 5. Desde luego que la ocasión lo merecía porque fue sentarnos a la mesa, empezar a servir el vino, y escuchar: "chicas, tengo un amante, y es poeta". ¿Amante?¿poeta?¿qué? yo no sabía ni dónde meterme y el resto obviamente tampoco. ¡Pero Laura, si sólo llevas casada 2 años! -dijo Cata (que es la conservadora del grupo)-, ya, ¿y?, me aburría como una ostra y me apunté a un taller literario que daban en el Club (de golf), y allí conocí a Armando. ¿Armando?, qué poético el nombre, pensé yo. Laura me miró con carita de pena...(en ese momento me temí lo peor) "Ruth, tú seguro que me entiendes", ¿perdona?¿cómo que yo te entiendo? quería que la tierra me tragara, así que agarré la botella de Marqués de Murrieta reserva 2002, y decidí que, por esa noche, el tal Marqués y yo íbamos a ser inseparables.
El otro día leí en un dominical una entrevista a Isabel Allende en la que decía que el estado ideal de la mujer era casada y con un amante. Matizaba en que la figura del amante hacía subir la autoestima femenina que al parecer, y según Allende, descendía tras casarse.
Por ahora en mi mente sólo hay dudas y más dudas pero si algo tengo claro es que las mujeres no sólo son más prácticas que los hombres, sino también más divertidas.







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