Ikea, Volvo, Abba...y ahora Stieg Larsson, son símbolos de Suecia. Este autor y sus libros son los culpables de que lleve diez días absolutamente dedicado a sólo leer. Sus títulos, ya de por sí un ejercicio de originalidad, son la presentación de una trama que engancha prácticamente desde el primer momento.
Se trata de género negro, con elevadas dosis de emoción y sorpresa, y que cuenta con todos los ingredientes de las buenas historias de intriga, con buenos, malos, una historia del pasado que vuelve con consecuencias insospechadas, y el añadido de un peculiar triángulo amoroso.
Me ha gustado especialmente que la trama tenga lugar en un país como Suecia, un
escenario al que no estamos acostumbrados. Tradicionalmente, asociamos novela negra con Estados Unidos, lo cual en los últimos tiempos es una regla que cuenta con cada vez más numerosas y honrosas excepciones; hasta la llegada de Larsson, en Suecia teníamos a Henning Mankell y su inspector Kurt Wallander. En el resto de Europa, por ejemplo, contamos con Italia con Donna Leon y su inspector Moretti o a Andrea Camillieri con Montalbano; en España, Juan Madrid sigue siendo una referencia; en Alemania. Philipp Vandenberg, y en Inglaterra sique, incombustible, P.D.James, por citar, de forma incompleta e injusta, a unos pocos de una interminable relación de autores.
"Los hombres que no amaban a las mujeres" fue la primera entrega de una trilogía denominada "Millenium". Hace pocas semanas se publicó el segundo volumen, con el también llamativo título "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". El tercero y último llevará por nombre "La reina en el palacio de las corrientes de aire".
Poco a poco, y funcionando el boca-oreja, la primera entrega se convirtió en la gran revelación del año pasado en los países donde se publicó. De lectura muy adictiva, la intriga va in crescendo, hasta un desenlace impactante. Los personajes son de los que perduran en la memoria, ya que su personalidad está perfectamente trazada y sus motivaciones están perfectamente explicadas. Inolvidables el periodista Mikael Blomkvist y muy en especial, la atípica investigadora Lisbeth Salander. Por cierto, ya tenemos adaptación cinematográfica, en la que las caras de Mikael y Lisbeth son éstas:
Es una novela que hubiera gustado a Dashiell Hammett, a Raymond Chandler o a George Simenon. Por desgracia, Stieg Larsson, su autor, periodista y corresponsal de guerra, murió a la temprana edad de cincuenta años de un ataque al corazón, con lo que nos quedamos sin saber qué más podría habernos ofrecido como escritor.
¿Lo habéis leido? ¿Os gustó? ¿Vais a seguir leyendo la trilogía entera?
Un abrazo desde el Marcapáginas.







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