Resultado de etiquetas “Moda” de La Lluvia en Sevilla es una Maravilla

Siempre me pasa lo mismo, no sé cómo me las apaño pero la mayoría de las veces termino entrevistando a la gente en la distancia, sin poder saludarlos, sin poder decir un "encantado" inicial, ni un "gracias" final, sin capacidad de ir hilando las preguntas en función de las respuestas dadas, sin poder conectar con sus ojos, sus manos, sin conocer la cadencia de suDSC00766.jpg voz o cómo ésta se acelera y ralentiza con cada cuestión, sin poder conversar con ellos. Siempre me pasa lo mismo, la mayoría de las veces enviando un cuestionario, tratando de adivinar cuales pueden ser las respuestas y así hilar en la hipótesis una conversación que realmente nunca tendrá ni ha tenido lugar y esperando las respuestas como quien espera las calificaciones de un examen.

Siempre me pasa lo mismo y, como la mayoría de las veces, así se cumplió con Aldo Premoli, con ese cool hunter y gurú no sólo de la MODA en general (sí, de esa que se escribe con mayúsculas) sino en especial de todo lo referente al calzado y los accesorios; no en vano ha sido Director de publicaciones como VOGUE PELLE o L'UOMO VOGUE y, a la vez, capaz de transmitir sus conocimientos en centros como la Universidad Bocconi, Milán o el Instituto Europeo de Diseño, teniendo tiempo, además, para asesorar a firmas tan codiciadas como Bvlgari, Giuseppe Zanotti o Vicini y escribir obras como Paul Smith True Brit o Stepping into the Art. Siempre me pasa lo mismo, pero supongo que eso da igual, cuando uno tiene el placer de poder hablar con alguien como él, aunque sea, como la mayoría de las veces, en la distancia.

Hace algún tiempo leí como titular algo que vd. había dicho: «Los hombres supermodernos llevan zapatos plateados» . A día de hoy, ¿los hombres supermodernos siguen llevando esos zapatos?. En caso contrario, ¿qué lleva o debería llevar ese hombre moderno o supermoderno?.

El título era, claramente, una provocación. Pero algo de verdad hay. No hace mucho, de hecho, que la moda masculina utiliza el color, hasta el dorado y el plateado en el calzado para el hombre. Mucha culpa de ello la ha tenido la moda sportwear que ha introducido el color también en la moda de diario y urbana.

A partir de aquí para los jóvenes consumidores el uso del color se ha convertido en algo cotidiano. Hace 10 años esto hubiese sido impensable.

Continuemos hablando del hombre, desde hace relativamente poco han irrumpido con cierta fuerza los llamados Albert slippers, ¿cuál es su opinión sobre los mismos?... ¿y los slippers para mujer que ya habitan en las zapaterías?.

Se trata de zapatos para dandy. Es un tipo de calzado que se usaba para ceremonia con trajes muy formales. Ahora la moda lo combina con trajes de día y hasta con vaqueros: pero hay que tener cuidado y no dejarse engañar por las apariencias  puesto que estas combinaciones, siguen siendo un calzado "osé", es decir para un hombre especial que busca combinaciones impactantes.

El mes pasado se ha celebrado la semana de la moda de Madrid, la Pasarela Cibeles, (si me lo permite no voy a calificar a la misma como fashion week porque por muy internacional que sea esos apellidos añadidos me horrorizan) y pese a que yo me confieso "monárquico y letizista" durante la misma una de nuestras famosas màs famosas del momento (Carmen Lomana) ha dicho que S.A.R. la Princesa de Asturias dña. Letizia Ortiz 
«parece un avestruz con esos zancos que se pone». ¿Comparte esa opinión?. ¿Alguna sugerencia para dña. Letizia?.

No conozco a la señora Lomana y tampoco, personalmente, a vuestra magnífica Princesa de Asturias pero desde hace tiempo sigo su impacto mediático. ¿Un consejo? Sí, lo tengo: que siga así como es, elegante y guapísima. Incluso más que una profesional de la moda como es Carla Bruni Sarkozy. Ojalá tuviésemos, nosotros los italianos, una primera dama, como ella...


Entrando ya en el calzado femenino hoy en día podemos ver zapatos de altos y estilizados tacones, manoletinas o bailarinas, plataformas, topolinos, tacones medios y de corte cuadrado... ¿todo vale... o cada uno para cada ocasión?.
dñaletiziazapatos.jpg

Sí, hoy en día, los
diseñadores proponen, pero son las mujeres, que cada vez están más informadas y son más conscientes de las tendencias de moda, las que eligen en cada momento. Hoy en día la mujer es su propia estilista e interpreta la moda según su estado de ánimo que puede variar a lo largo del día.
 
Personalmente soy de la opinión que complementos como los bolsos y los zapatos son los que pueden salvar un estilismo, convirtiendo un diseño común (un vestido, un traje al alcance del consumidor medio) en casi Alta Costura siendo más inteligente hacer inversiones fuertes en ellos. ¿Me daría la razón en ello o simplemente me recomienda revisar mis cánones estéticos?.

Usted tiene absolutamente razón. Hoy en día en Nueva York y en Madrid, en París o en Londres, son los accesorios los que definen un estilo. En particular los zapatos y los bolsos. La moda que se utiliza por el día es básicamente funcional, pero la elección del accesorio es el termómetros que mide la temperatura del estilo de cada mujer.
 
Sin salir de mis opiniones (y no le quiero restar protagonismo?, en mi caso particular me gusta combinar estilos y no es difícil verme con zapatos de charol de cierre monk-strap, jeans y camiseta o esos mismos slippers que antes le citaba... ¿Apruebo o repito curso?.

No lo conozco pero me imagino es usted un hombre dinámico, urbano, cool con una maliciosa atención hacia los detalles... es decir un hombre joven metropolitano que podría perfectamente andar tanto por Madison Avenue como por la Gran Vía, tanto por Via della Spiga o por Faubourg Saint Honorè sin sentirse incómodo por no cambiarse de ropa en cada ocasión. Si es así... ¡ha aprobado!.


Ya para terminar, también he leído que para vd. Italia ocupa el primer lugar en el diseño y fabricación del calzado, ¿concede a España la medalla de plata o, si no, en qué lugar sitúa a nuestra industria zapatera?.

Italia ocupa desde siempre el primer puesto en cuanto a producción de calzado de nivel alto y lujo. La posición de España es otra: España, en los últimos diez años, ha sido la verdadera revelación para el sector del calzado europeo. Probablemente en términos de números ocupe el segundo lugar, pero desde mi punto de vista es más interesante observar que se ha hecho hueco en  la fabricación de calzado de moda con una determinación inesperada. Lo mismo que ha sucedido en el cine, en la pintura y en el diseño. Y esto os honra.


Supongo que, como siempre, me pasa lo mismo y, como las mayoría de las veces, así tenía que ser, pero en esta ocasión no puedo evitar lamentarme por no haber podido decir ese "encantado" y -mientras espero su nuevo Shoe Shine- pensar que de ser Cenicienta, aquí y ahora, lo tengo claro: menos príncipe y zapatito de cristal y mucho más Aldo Premoli como consejero..."Gracias".
|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 

Lo verde empieza en los Pirineos. Así rezaba el título de una película del llamado "destape" de nuestro cine y, así, como si de una premonición o boutade PF09-NICOLÁS_VAUDELET_08.JPGdel destino se tratase, podría llamarse la nueva colección del diseñador francés Nicolas Vaudelet para la firma Sevillana El Caballo porque -y las comparaciones son odiosas- si en aquella película y cual ideales revolucionarios, libertad, igualdad y fraternidad sólo se encontraban tras la cadena montañosa que nos separa del vecino galo precisamente ahora, y en el caso de El Caballo, ha tenido que ser de detrás de esas montañas y país de donde ha venido el nuevo aire, estilo y revolución de una casa, la sevillana, que en los últimos tiempos quizás pecaba en demasía del estatismo e inmovilidad propios de la sociedad y ciudad que la vieron nacer.

Y es que si Sevilla es luz, azahar, aceite, albero, coche de caballos, incienso, iglesia, Cristo y Esperanza, feria y manzanilla no es menos cierto que ella, Sevilla, también es una mirada constante al pasado, a la tradición y a lo que se supone que debe ser y a lo que jamás ha de serlo y es que si a la mujer del César no le basta con ser honesta sino que además ha de parecerlo a Sevilla, centro del Sur que la contiene y hasta mujer de España si se me apura, tampoco parece bastarle y por eso esa eterna mirada al pasado y a la convención cual cadena a la que se ata y freno que le impide avanzar.

Sin embargo, como en todo, no se puede generalizar y así, la familia Rodríguez Pineda, -sevillana pero emprendedora, clásica y artesanal pero también preocupada, renovada y con visión de futuro- lo mismo que fue capaz de lograr que de forma natural, la canana de cacería se convirtiese en cinturón, y el zurrón en bolso de diseño decidió un buen día alzar la vista no sólo, como dice el dicho, de Despeñaperros para arriba sino mucho más allá, haciendo que su caballo, El Caballo, saltase con ellos los Pirineos y quedase bajo los cuidados de las manos y mente creadora de Nicolas Vaudelet, increíble genio francés criado a golpe y bajo cobijo de Christian Lacroix, John Galliano en Dior, de Louis Vuitton, Givenchy y de Gaultier lo mismo que otros lo hemos sido a base de Cola-Cao, Nocilla y Petit Suisse que alimenta como un bistec pero que se conoce que para estas cosas del arte y de la moda tampoco es tan necesario o, al menos -y a mis propias pruebas me remito-, no tan efectivo.

Y así es como, aún conservando la tradición, la calidad y el acabado artesanal de los tiempos iniciales y aún volviendo la vista a la Sevilla de su compatriota Bizet, de cigarreras y bandoleros, Nicolas Vaudelet es capaz de ofrecernos un nuevo caballo cubierto de pelo de cabra y ceñido con pañuelos que recuerdan a mantas con las que pasar la noche en  la sierra o cinchas y hebillas como aquellas primitivas de la casa, de aquel El Caballo afincado en la calle Antonia Díaz, con las que pegar al cuerpo todo tipo de tejidos, desde la fina seda y gasa al punto con el que, aderezado de botas y plumas, llega a vestir a su novia... capaz de reinventar el peto campero, la mezcla y combinación de tejidos y hasta el sombrero Cordobés que, ladeado y alzado, casi parece hacernos un guiño y todo eso sin perder un ápice del glamour que se le supone y presupone a lo francés y que en Nicolas (simpático, modesto y hasta solitario y desapercibido en el kissing posterior al desfile) se confirma y convierte en dogma transformando cada relincho de este nuevo caballo en cantos de la propia Carmen -gitana, española y, a la vez, afrancesada- que cantando aquello de que L'amour est enfant de bohème, il n'a jamais connu de loi no hace sino recordarnos la propia naturaleza de su creador, enfant nada terrible pero sí bohemio, sin más ley que la de su propio savoir faire.

|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
PrimerVicky1.jpg
Así es como me imagino a Vicky Martín Berrocal de niña, entre tijeras y volantes, cortando telas y papeles de colores y coloreados para dar forma a vestidos con los que vestir a sus muñecas o, incluso,  vestirse ella misma en ese pequeño mundo de fantasía que todos tenemos de pequeños. Así es como me imagino a Vicky niña y así, de esa misma forma, con esas mismas tijeras y volantes la imagino ahora: con lápiz y pinturas, con tijeras y volantes en la mano.

Y segundaVicky2.jpgquizás fuese así, entre tijeras y volantes, cómo en el año 2005 decidió dar el salto a ese Al Alba que en ella, además de amanecer o primera luz de esa nueva etapa, se convierte en hija. Un Al Alba que al año siguiente siguió creciendo y que terminó dando paso a Tus Lunares, lunares de feria, rocío y campo en el 2007 y al Va por ti del 2008 que más que dedicado le fue brindado a Valentino tras su retirada de las pasarelas; brindado como se me antoja que se brindan los toros entre los toreros, entre dos grandes maestros que se miran cara a cara dedicándose la faena, porque si en ese símil taurino Valentino es maestro, Vicky es torero que, vestida de Alta Costura flamenca, confirma su alternativa.
terceraVicky3.jpg

Y ahora, después de todo, después incluso de la muerte, Vicky grita Vivir y nos ofrece una colección que resulta ser precisamente eso: vida, múltiple y variada como lo ha de ser la propia vida pero siendo siempre una vida nueva, elegante y flamenca en la que caben desde los brillos y encajes hasta las sedas que recuperan el verdadero glamour, aquel de los años 40's, a los más variados estampados liberty que combinados de una y mil formas captan la esencia gitana y casi zíngara de su romancero. Una vida que se mira a si misma a través de la luz que dejan pasar los miles de flecos que componen los mantones y que en esa vida, ese Vivir de Vicky lo llegan a cubrir todo captando una alegría de la que parece que sólo fueron dueños los alegres años 20's.

 Y "yo no tengo padre, yo no tengo madre, yo no tengo a nadie que me quiera..." que decía la canción entonces y canto yo ahora y por eso, porque no lo tengo y supongo que nunca lo tuve, no puedo llegar ni siquiera a imaginarme el dolor y vacío que uno siente ante la pérdida de un padre; pero sí tengo una hija y precisamente por eso, por que la tengo y sé lo que se siente, sé del orgullo que ese padre ha tenido que sentir al ver y oír ese grito de vida de su hija; un grito que, como las mejores faenas taurinas, es digno no sólo de ovación y vuelta al ruedo con las orejas del toro en la mano... no, ese Vivir de Vicky merece ser indultado.

|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
Imagen Thumbnail para PF09-JUANA_MARTÍN_07.JPGEse fue el sentimiento, la idea que se quedó en mi mente nada más ver la colección de Juana Martín colgando de las perchas del cuartito reservado a ella en el backstage, junto a las fotos y nombres de cada una de las modelos que al día siguiente las llevarían puestas. Por ignorancia o la costumbre me esperaba una colección de aires o inspiración flamenca, algo donde reconocer su origen cordobés o algo de sus geniales colecciones de trajes de gitana. Ni rastro. Lo que allí había eran sedas, telas que quizás para otros no fuesen más que eso, sedas colgadas en perchas, pero que para mí representaban muestras de vida, auténticas pruebas de fe que, al igual que el sudario de Turín certifica la resurrección de Cristo, me decían que la Garbo estaba viva.

PF09-JUANA_MARTÍN_17.JPGEra como poder asistir a las pruebas de vestuario de Mata-Hari, Cristina de Suecia, Ana Karenina y Margarita Gautier renovadas pero sin dejar de ser ella: Greta Garbo, viva y eterna, glamourosa y fría. La Garbo, muda y sonora, divina y por fin carcajeante en su final, lo mismo que lo fue su Ninotchka. La Garbo vuelta a la vida un martes de febrero, adelantándose al otroño e invierno que aún están por venir. Una Garbo envuelta en seda por Juana Martín redimiéndola así de la Juana de Arco nunca rodada. Punto de seda, raso y gasa para la Garbo moviéndose al ritmo de las mil y una versiones que sonaban de "Mañana de Carnaval", mil y una versiones como las mil y una noches regaladas para ser vividas por esa nueva Garbo.

Azul, la mañana es azul... y sin embargo a mí se me antojaba que lo azul era la noche; la noche desordenada y de seda de la Greta Garbo de Juana Martín PF09-JUANA_MARTÍN_12.JPGque del azul petróleo de ese punto de seda, con sus brillos y aguas bajo los focos, daba paso a la negrura absoluta avanzando por la historia de la moda, prohibiéndole a Greta su "quiero estar sola" y jugando a vestirla con guiños de de la Renta o Balenciaga para sacarla de su apartamento en Central Park, de su jaula de oro y muerte prematura en vida; caminando con ella de la mano por los años y permitiéndonos verla casi disfrazada de Baby Doll, Holly Golightly o Jakie KennedyManhã tão bonita manhã... y sin embargo de nuevo noche pero noche clara ahora, noche de luna llena con la que bañar a la Garbo llevándola en ese paseo hasta los 90's de su muerte, ficticia ahora, que tras el humo del último cigarro encendido son 90's de vida eterna.

La Garbo está viva y sin embargo y pese a ello sé que lo que ahora escribo debería titularse de otra forma. Debería llevar por nombre un "Gracias". Gracias por haberme acreditado como prensa, gracias por haberme permitido la entrada a ese mundo de perchas, y sedas, explicaciones, costureras, ajustes y prisas de última hora. Gracias por los momentos previos, el desfile y el kissing. Gracias por esa mañana, por esas mañanas de carnaval y esa Garbo resucitada, histórica de la moda y moderna que a mí se me antoja ahora bailando por un setentero Julio Iglesias. Gracias.
|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
No sé por qué al pensar en El Delgado BuilSuperfurryportada.jpg siempre me he imaginado a un ser excepcional, como uno de esos personajes de cuento que llevan condesando en su nombre el resumen de todas sus cualidades y características y, por tanto, éste, mi Delgado Buil, lejos de la suma de los apellidos maternos de sus dos creadoras (Anna Figuera Delgado y Macarena Ramos Buil), a la fuerza tenía que ser un hombre marcado por su estatura y delgadez. Alguien que, casi salido de la boca del Big Fish de Tim Barton o de la fábrica de sueños que en realidad era la de chocolate vistada por Charlie, se movería ondulado por el viento, rozando el cielo con sus largos brazos y dedos afilados, dejando surcos de nubes de los brotarían los colores de tenues arcoiris. Un hombre alto y Delgado que llevaría por nombre Buil o, mejor aún, habría nacido allí, en el pueblo o condado de Buil, llevándolo casi como estigma, como el Macondo pertenece a los Buendía y Comala a Pedro Páramo y donde lo excepecional sería precisamente el carecer de especialidad alguna.

Y en eso precisamente pensaba cuando me sorprendió el comienzo del desfile en ese inicio del martes final de Cibeles. Un desfile de Super Furry Animals puestos en movimiento; animales superpeludos en mohair, angora, terciopelo y piel de conejo que llenaron la pasarela como recién salidos de ese condado de Buil, teñidos de los colores nacidos de esos surcos oradados por los dedos de mi Delgado: coral, aguamarina y ocre de los coloristas 90's con los que cubrir el regreso a formas más ochenteras de cremalleras y ojales metálicos, de hombros extremados y cinturas estrechas en las que tanto caben los superpitillos tobilleros como pantalones abombachados y vaporosos.

Super Furry Animals, animales superpeludos superfurryarco.jpgcon manoplas de pelo de cabra y conejo por garras y tocados por gorros rusos de los que parcen brotar sus orejas... personajes de cuento atados a la moda por cintas de corsé que sin embargo, lejos de encorsetarlos, parecen aflojar aún más los jerseys y pantalones... peluches atados a la moda por grandes lazadas de napa con las que ceñir ese nuevo punto de relieves futuristas, como atadas a ella aparecieron sus dos creadoras: Anna y Macarena, fabuladoras de esta historia que lejos del colorín colorado, en cada colección, cada temporada y cada paso nos recuerdan que aquí hay cuento para rato.

|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
HANNIBFOTO Ruben.jpgFue un lunes. Un lunes final de febrero. Un lunes de prisas y agobios en el trabajo, de dudas y miedos por saber si finalmente conseguiría coger el avión que me llevase a Cibeles lo mismo que a la diosa la llevaban su carro y sus leones. Un lunes de aeropuerto y avión, de aterrizaje, metro y hotel. Un lunes de llamadas a desconocidos para decir un "¡hola!, ya estoy aquí" y un "¡hola! soy tal, ¿me das el teléfono de cual?". Un lunes de presentaciones, de ubicación, de visita a camerinos y de preparativos de desfiles. Un lunes de besos, encajes, bordados, macarrons y colores tiñendo la Grey Goose. Un lunes de Hannibal Laguna y un lunes de sentirme niño, muy niño en definitiva.

Niño porque sí, porque si de los que son felices, están contentos o simplemente disfrutan se dice de ellos que están como un niño con zapatos nuevos yo, el lface2face.jpgunes, no estrenaba zapatos sino zapatería entera y niño también porque lo mismo que se sienta a un niño y se le dice "no te muevas, tú ahí quietecito" a mí me sentaba la Jefa de Prensa de Hannibal Laguna y me hacía recordar otro tiempo y quizás otro lunes en el que siendo verdaderamente niño mi padre dejaba el coche aparcado en doble fila y mirándome muy fijamente a los ojos y casi como si la paz mundial dependiese de aquellas palabras me decía "si viene el guardia le dices que estoy en la farmacia, que no tardo nada y que no me multe". Y aunque en este lunes de Hannibal no había coche ni sólo dos filas, sino infinidad de ellas, ella me miraba igual de fijamente y, como si la paz mundial dependiese otra vez de mi quietud, me decía un "pase lo que pase y te digan lo que te digan tú de ahí no te muevas, y si alguien se pone muy pesado le dices que te puse yo ahí".

¿Crisis?, ¿quién dijo crisis?... fuera el PF09-HANNIBAL_LAGUNA_10.JPGque fuese puedo asegurar que no ha sido Hannibal Laguna. Y es que si algo tengo claro desde ese lunes es que la crisis no existe y para demostrarlo allí estaba él y su nueva colección Face2Face. Porque digan lo que digan las noticias, el Fondo Monetario Internacional, las bolsas e incluso mi propia cuenta bancaria, a día de hoy, si alguien me pregunta, yo juraré y perjuraré (lo mismo que hasta tres veces negó Pedro)  que no hay crisis o, de haberla, Hannibal ya ha acabado con ella. Y es que lo mismo que el cartaginés acabó con los romanos a lomos de su ejército de elefantes, Hannibal Laguna ha acabado con la crisis a golpe de organza y chantilly; porque en su colección, en su desfile y en esa sala Neptuno de ese lunes niño si algo había era puro derroche: derroche de genialidad y aciertos, derroche de telas que casi se convertían en oro adquiriendo su dureza y, a la vez, su misma ductilidad. Derroche de encajes y bordados que, en las más diversas formas y procedencias cubrían las telas y los cuerpos haciendo de ellas y ellos pura Alta Costura que, en algún momento, casi hacían imaginar que lo que se movía bajo los focos y en la pasarela era el propio Oscar ganado el día anterior por Penélope, más español que nunca y ahora hecho mujer.

La crisis ha muerto y lo ha hecho a manos del raso y la gasa. La ha matado la red de plata y los bordados de Richelieu que se superponen a las telas como sueños recortados de otra vida. La crisis ha muerto acuchillada por los cristales de swarovski y la plata que en Hannibal dejan de serlo y se transforman en mariposas que se ciñen a su cuello (al de esa crisis ahora inexistente y ya inventada), invitándola a dejar de respirar y volar como vuelan y desaparecen las mariposas en una tarde de final de verano porque empieza una época, un otoño, que ya no les corresponde. La crisis murió el lunes, un lunes niño, y aunque comenzase su agonía a la nada taurina hora de las nueve de la noche sí lo hizo con un gran maestro como artista ejecutor, como han de morir los morlacos de trapío, a manos de Hannibal Laguna y su ejército de mujeres que, ceñidas con cinturones de lidia y calzadas de plaza, parecían empeñadas en recordarnos a cada paso -casi a cada taconeo- que no, que pese a los focos, los fotógrafos y el smoking, esto no es Hollywood queridos sino Madrid, un Madrid casi alzado contra la crisis como ya se alzó un día de otro tiempo y que igual de vencedor puede gritar ahora que la crisis ha muerto, viva la crisis.
|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?
 
Escribo esto sin saber si Penélope Cruz ganará o no el Oscar, o más bien sin saber si a estas horas del lunes que ya es para vosotros (y del domingo desde el que escribo que aún es para mí) lo habrá ganado o no y, sin embargo, me imagino que lo escribo con los mismos nervios que ella puede o ha podido tener, la misma emoción y la misma alegría contenida... y no, no es que me vayan a dar ningún premio, que ya haya viajado a Los Ángeles, ni tan siquiera que sea yo el nominado a nada pero, al final, lo que cuenta es que yo también estoy nervioso. A pocas horas de poner rumbo a Madrid para asistir a eso que ahora se llama Cibeles Fashion Week y que antes se llamaba Pasarela Cibeles, o simplemente Cibeles, estoy nervioso.

Y no, no es que sea mi primer año en Cibeles, pero sí es mi primer año como "prensa", con acreditación, con visitas al backstage y entrevistas y si Penélope tendrá o ha tenido ya Kodak Theatre, alfombra roja, vestido de gala, ceremonia y estatuilla (estoy convencido de ello y, digan lo que digan, se lo merece) yo tendré Sala Cibeles y Sala Neptuno en IFEMA, moqueta, multitud de creaciones, backstage, catwalk, frontrow, kissing room y entrevista con Hannibal Laguna y Juana Martín, entre otros, como recompensa.

Por delante, para Penélope, el Oscar y una noche de celebración; para mí la recta final de Cibeles y, mirando atrás, si para ella seguro que está aquella Fuerza del Destino y Nacho Cano para mí no puede dejar de estar Miguel Palacio y la vez que fui princesa, Princesa por Palacio:

"Lo pensaba hace tan sólo unas horas: me gusta ver la ciudades desde el avión, verlas alejarse en la noche y cómo los edificios, coches y carreteas se convierten en pequeños puntos luminosos.

Hacía esa reflexión mientras despegaba el avión que me devolvía a casa lo mismo que la calabaza debería haber devuelto a Cenicienta a la suya antes de las 12, sólo que en mi caso no había baile, calabaza convertida en carroza, zapato de cristal perdido ni tan siquiera doce campanas para marcar el límite entre el sueño y la realidad. En mi caso sólo hubo sueño, una pasarela llamada Cibeles y un Palacio, aunque muy distinto.

Y podría decir ahora que Miguel Palacio es un "artesano de la elegancia", que en su última colección vuelve a los lazos, a los cinturones de hebilla que no dejan de ser también lazos, que crea unos abrigos que casi son bufandas y bufandas que casi llegan a ser abrigos mientras juega con colas de caballo bajas y tocados de pluma que, sin embargo, a mí me parecieron vestidoverdePalacio.jpghojas tropicales disfrazadas de la elegancia que siempre da el negro. Podría contar que sus pantalones son flojos y de corte masculino y sus escotes se inflan y se desbocan lo mismo que se inflan sus faldas superpuestas teñidas de oro viejo... podría incluso atreverme a asegurar que, desde ya y para mí, Palacio es lo mismo que decir o recordar aquel vestido, verde y mini, de bolsillos frontales.

Podría decir todo eso pero dejo que eso lo d
igan otros. Yo prefiero seguir viéndome, invitación en mano, entrando en ese pabellón número 2 de IFEMA, volver a ver y a tener a Laura Ponte y su flequillo alzados sobre aquellos tacones acharolados, a Nuria March diciendo y repitiendo que "sí, sí, sigo teniendo el mismo número de móvil" y que "sí, sí, -punch y punch- yo te llamo", a Eloisa Berceo convertida en zarina rusa que vuelve del exilio buscando sitio en front row para su hijo igualmente desterrado y a Carolina Adriana Herrera -hija- rodeada de focos y flashes, sin saber muy bien a dónde mirar, mientras el desfile amenaza con comenzar y yo pienso y sigo pensando que por qué no le gustará que le llamen Adriana con lo bonito que es ese nombre.   

Prefiero volver a pasear por los stands que rodean la pasarela con la misma sensación de recorrer los soportales de la Place Vendôme o pararme ante el escaparate de Tiffany&Co en la Quinta Avenida. Me quedo con la Cenicienta que fui, subiendo a mi sueño con la ayuda de unos zapatos muy distintos, de suela de plataforma y altísimos tacones, y donde en lugar de carroza y calabaza tenga avión... y es que si Eloisa era zarina yo, el martes, fui princesa: princesa por Palacio
.".
|
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?