El modo ahorro en el que ha entrado MyMan está empezando a llegar a niveles un tanto histriónicos.
La primera idea peregrina fue hacer inventario de la nevera, del congelador y de
Si me dejo alguna luz encendida, viene corriendo desde donde quiera que él esté - parece que tiene un olfato para las luces encendidas - para regañarme y explicarme que así no vamos a poder ahorrar nunca.
Es genial también cuando me avisa a principios de mes, cuando sólo me había comprado tres cosas en las rebajas (tres, sólo tres!), de que ya no podemos hacer ningún gasto superfluo hasta febrero. ¡!! ¿Pero cómo es esto posible? ¿Y si la ley me obliga a comprarme una capa monísima rebajada de Zara a la mitad? Pues parece ser que tampoco. Pretende que su madre me preste su capa antigua que será muy bonita y súpervintage pero corro el riesgo de que me persigan por la calle llamándome bruja si me la pongo porque me llegará a la altura de los tobillos.
Menos mal que por lo menos me compré este bolso de H&M totalmente tirado de precio y que ha desbancado cualquier otra opción de mi armario ya que ni es demasiado pequeño para el día ni demasiado grande para
Lo peor es que me intenta convencer de las bondades de su plan de ahorro y yo ya no estoy tan segura de querer ahorrar. ¿Ahorrar para qué? Si precisamente el problema de la economía es que la gente consume menos y nuestro modelo está basado en el consumismo, sería mejor que siguiéramos consumiendo, ¿no? Aunque sea una capita...







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