Resultado de etiquetas “Boda de UMMA” de La Silla de Cebra

Dios mío, vaya fin de semana. Estoy en estado catatónico pero no quería dejar de escribir que tengo mono de blog. 

 

El viernes salí a pesar de que no debía haber salido porque el sábado era POR FIN la boda de UMMA.

 

Y se me fue la mano, llegué tarde ya bien entrada la madrugada y, ya sabéis, encantada de la vida. Así que el sábado me tuve que echar una siesta para estar decente para la boda. Y me quedé dormida. Casi no llego. Me tuve que vestir en un microsegundo. Casi palmo de los nervios. Es que yo leía la primera lectura. NO PODÍA LLEGAR TARDE. Y MyMan casi me tira por una ventana por las indicaciones confusas que salían de mi boca. Con los nervios no era capaz de acordarme si la ermita estaba a la derecha o a la izquierda, después de haber pasado tantos años por delante. Y cuando ya por fin me doy cuenta de que me he equivocado, le digo que dé la vuelta y me dice que no que tiene un autobús detrás. Casi me da un paro cardiaco. Afortunadamente fui capaz de convencerle de que era ABSOLUTAMENTE NECESARIO.

 

El sábado terminó como el viernes, bien entrada la madrugada y encantada de la vida.

 

Y el domingo me tuve que despertar pronto. Casi palmo. Bueno, pensaba que casi palmaba, el verdadero acercamiento a la muerte ha sido hoy.

 

El lunes todavía estaba medio muriéndome cuando mi SúperAmigo SúperDeivid me engañó. Me dijo que no pasaría nada, que podía ir a la Fiesta Larios un rato y a la una estar de vuelta en casa. Y yo le dije que me moría bastante pero no quiso escucharme y como es tan convincente y tan mono, no tuve más remedio que dejarme engañar.

 

Recuerdo vagamente que logré tomarme dos sushis y una minihamburguesa antes de perder la cordura gracias a Larios. No me lo pude pasar mejor, me reí sin parar, bailé feliz de la vida, conocí a gente guay y me re-encontré con amigos perdidos. Lo di todo.

 

 

 

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n712158589_1555040_1137.jpgHoy casi muero, esta vez de verdad. Después de haber dormido muy poquitas horas, cuando ha sonado el despertador pensé que igual era mejor tirarme por un puente. Las ojeras que tenía esta mañana no las he tenido ni en las peores épocas de exámenes. El mal cuerpo que he tenido hasta la hora de comer no se lo deseo a nadie (ni como tortura a mi peor enemigo). Hasta he tenido el i-pod apagado porque escuchar música me mareaba...

 

No quiero volver a salir nunca. Me voy a morime un rato.

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