El domingo salió publicada una encuesta en el Magazine de El Mundo sobre los españoles más queridos y más amados en España y varias cosas me llamaron la atención:
La Reina Sofía está por delante de El Rey. También estaba por delante en la misma encuesta del 2.002. No es que me caiga especialmente mal ella ni especialmente bien él que más bien me dan igual ambos ya que yo soy muy republicana, es que me parece muy raro que él, con tanta fama de bonachón y dicharachero y tras el famoso y bien recibido por el público "¿Por qué no te callas?" esté por detrás de ella que es más seria, más invisible (como tiene que ser, es él quien tiene que destacar), más tranquila.
Que el primero de la lista fuera Iker Casillas no me extrañó nada. A todo el mundo le cae bien. Todavía no he conocido a nadie que le caiga mal - y mira que caerle bien a todo el mundo es difícil -.
Pero lo que sí me ha extrañado ha sido encontrarme a Belén Esteban en la lista de los personajes más odiados. Me extraña porque aunque haya mucha gente que la critica, en general casi todo el mundo que yo me he cruzado tiene simpatía por ella, porque no va de nada, porque ella se muestra tal y como es, es transparente y simplemente quiere ganar el máximo dinero posible para su hija y para ella. A nadie le extraña verla pegando gritos con Ana Rosa Quintana, ella es así y no intenta ocultar sus orígenes ni su verdadero yo. El día que la oí decir que el Coliseo de Roma era muy bonito pero que necesitaba una mano de aquaplast para tapar tanto agujero casi me desmayo. La pobre Ana Rosa se reía entre dientes y le decía que por favor no continuara, que eso no lo volviera a repetir en público. Belén insistía y decía que tenía muchos agujeros y que estaba fatal.
Creía que a todo el mundo le dio mucha pena que ni Pronovias ni Rosa Clará le quisieran hacer su vestido de novia. La decisión de estas empresas nupciales no me pareció nada adecuada ya que ella tiene el mismo derecho que cualquiera a comprar allí el vestido que más se le antoje. ¿Que Belén Esteban no es sinónimo de elegancia y glamour y que el vestido que ella se pusiera muchas novias no se lo querrían sólo por eso? Pues hazle uno sólo para ella, entonces.
Pensaba que tanto el lío del vestido de novia para Belén Esteban como el "¿Por qué no te callas?" para el Rey habían significado un subidón de popularidad inmediato y habían provocado una nueva ola de simpatía a aquellos que les tenían cierta manía. Debe ser que me equivoqué. Ni el Rey ha conseguido superar a la Reina ni Belén se ha conseguido librar de caer al infierno.







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