"EL CABALLERO Y LAS MALAS NOTICIAS" (46)



Los días pasaban. El caballero hubiera emprendido el camino de inmediato. Pero, la esperanza de una respuesta de la Dama Blanca le hizo quedarse en casa de Anjana, alimentado por la memoria. Recuerdos que llenaban ausencias, llenaban vacíos de un alma solitaria, donde el caballero naufragaba en mares y océanos, en distancias infranqueables; altibajos que unas veces le subían a la cresta de una ola y otras le sumergían en un pozo de agua negra, donde el aire faltaba y no encontraba consuelo.

Y esa espera se fue haciendo cada vez más dolorosa. "¿Me ama? ¿Me amó alguna vez? Me dejó marchar, ¿es eso significativo?" Todavía quedaba veneno en su alma, un poso de amargura, de querer buscar una razón para poder enfrentarse al olvido y mitigar ese dolor, esa culpa que le estaba matando. En su corazón ya no era el mismo. Algo había cambiado. El amor sentido y luego herido le había trasformado. Y sufría porque en el fondo de su alma pensaba que los días felices habían quedado atrás.

La espera se hizo larga y entretenía su tiempo en dar paseos con Sayid y Rasputín, según tenía el ánimo. Y otras en construir castillos dorados con las monedas de la olla. Y el tobogán de la soledad le volvía a devorar. Le masticaba incesantemente, ahondando en su alma, perforándola. Unas veces tranquilo, otras llorando, que para un hombre como él, aquellas lágrimas, más que parecer una deshonra, más le elevaban, porque cada una de ellas tenía un significado. "Lágrimas inteligentes -las llamaba-, que ellas saben mejor que yo porque surgen". Porque verse muchas veces con la lágrima calida, enfriándose en el caminar por sus mejillas, le dejaban sorprendido y le hacía preguntarlas por qué ese manantial sereno.

Y una mañana, pasados ya cuarenta días, una brisa que entró por la ventana le dejo la sangre helada y un suspiro, más del corazón que de los pulmones, nació para morir, que sintió que ya todo lo vivido acababa de fallecer o ya estaba muerto. Pero, fue, en ese preciso instante cuando se abrieron sus ojos del alma, esos que todo lo ven cuando se rasgan. Y una llamada suave, un golpe de nudillos en la puerta casi imperceptible, le hizo inclinar la cabeza sobre sus hombros, doblando la cerviz, cayendo en ella la mayor de las pesadumbres. Y el viento resopló en la estancia arremolinando las penas y los dolores y sepultando con ellas la poca esperanza que le quedaba.

- ¿Estáis? ¿Me han dicho que estáis aquí? -se oyó la voz detrás de la puerta-.

- ¡Voy! -llegó a decir el caballero-.

Y alzando su cuerpo fatigado de la silla, se sintió un gigante en aquella habitación que pareciese se iba encogiendo según él se levantaba y acudiendo a la puerta, la abrió, y el rostro del mensajero, cansado por el largo viaje, le hizo volver a otra realidad más cruda.

- Lo siento, caballero. No traigo mensaje de la Dama, que me ha dicho el posadero que esta ha desaparecido y es posible que haya fallecido.

Y aquellas palabras, ya sabidas y sentidas, tomaron la forma de una corona de flores y una mariposa entró en su torpe planeo a la casa y posose sobre el castillo dorado, que había sobre la mesa, que el caballero ya tantas veces había construido y desmontado y mirando al hombre le dijo:

- ¿Veis esas monedas?

- Muchas son -contestó-.

- Pues, tomadlas, comprar mil flores blancas y preparadlas para que duren el viaje en un carro tirado por dos fuertes caballos. Y cuando este hecho, avisarme, que partiremos a la cueva de la Dama y allí las depositaremos. Las que sobren son para vos.

Y el hombre se abalanzó sobre ellas y voló la mariposa, echándolas todas en el morral que llevaba y cuando ya iba a partir, el caballero le retuvo, pues acordose de lo que Anjana le había dicho.

- ¡Esperad! Dadme una de ellas.

Y el mensajero extrayéndola la puso en la palma de la mano que tenía tendida y mientras este partía, feliz y dichoso por la fortuna adquirida, el caballero cerróla en puño, sintiendo como el frió del metal le alcanzaba el alma. Y dijo, mirando al hombre alejarse a caballo desbocado.

- ¡Adiós, Dama de mis sueños!
| | Comentarios (0) | TrackBacks (0)
  • Compartir:
  • Añadir a del.icio.us
  • Añadir a marcadores de google
  • Añadir a menéame
  • Añadir a YahooMyWeb
  • Añadir a fresqui
  • buscar en Technorati


¿Qué es esto?

0 TrackBacks

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: "EL CABALLERO Y LAS MALAS NOTICIAS" (46).

URL de TrackBack de esta entrada: http://blogs.hola.com/blogs/mt-tb.cgi/3661

Escribir un comentario


Introduzca los caracteres que ve en la imagen de arriba.

Publicidad

Nube de etiquetas

Publicidad